Noticias
Estafas en El Salvador y América Latina crecen con redes organizadas y generan pérdidas millonarias según informe internacional
Las estafas continúan expandiéndose en América Latina y El Salvador no está al margen del problema. Un informe de la Iniciativa Global contra la Delincuencia Organizada Transnacional revela que estas redes operan en al menos 25 países.
El estudio señala que los centros de estafa generan cerca de un billón de dólares anuales a nivel mundial. Esta cifra representa casi el 1 % del producto interno bruto global.
Además, el informe identifica operaciones en Brasil, Colombia, El Salvador y República Dominicana. Cada país presenta modalidades distintas, aunque comparten estructuras organizadas.
Cómo funcionan los centros de estafa en la región
Las redes de fraude utilizan espacios diversos para operar. En algunos casos funcionan en oficinas, viviendas o incluso cárceles.
En Brasil, los centros se instalan en oficinas temporales o alojamientos alquilados. Los grupos cambian de ubicación con frecuencia para evitar rastreo.
En Colombia, las estafas operan desde centros penitenciarios. Estas redes combinan internos con colaboradores externos que gestionan datos y cobros.
Además, los estafadores utilizan redes sociales como Facebook, Instagram y TikTok. A través de estas plataformas aplican técnicas de engaño para contactar a víctimas.
Modalidades de fraude y suplantación de identidad
Las estafas más comunes incluyen fraudes románticos, servicios falsos y engaños a familiares. También se registran esquemas de extorsión dirigidos a comerciantes.
En muchos casos, los delincuentes suplantan la identidad de grupos criminales. Con esta estrategia buscan intimidar a las víctimas, aunque no existan vínculos comprobados.
El informe indica que las herramientas digitales han reducido las barreras de entrada. Hoy, los estafadores pueden adquirir datos, guiones y software en línea.
Operaciones detectadas en El Salvador
En El Salvador, los centros de estafa operan en apartamentos y pequeñas oficinas. Estas estructuras se ubican en ciudades como San Salvador, Santa Ana, Sonsonate y San Miguel.
El informe documenta casos recientes de redes lideradas por extranjeros. En estos esquemas, ciudadanos locales actúan como intermediarios y brindan apoyo logístico.
Asimismo, autoridades han detectado estructuras vinculadas a microfinanzas ilegales. Estas ofrecen créditos fáciles y luego aplican amenazas a quienes incumplen pagos.
Uso de identidades y movimiento de dinero
Las investigaciones también señalan prácticas de robo de identidad. Los operadores abren cuentas bancarias o solicitan tarjetas para movilizar fondos.
Según datos fiscales, estas redes habrían transferido cerca de 20 millones de dólares hacia el exterior. Además, las autoridades reportan al menos 170 personas acusadas en estos casos.
Este flujo de dinero evidencia la dimensión económica del problema. También refleja la capacidad de estas redes para operar de forma transnacional.
Expansión del fraude en América Latina
El informe concluye que las estafas evolucionan junto con la tecnología. Aunque algunas redes usan herramientas básicas, otras incorporan sistemas más complejos.
En paralelo, el crecimiento de sectores como los centros de llamadas facilita la operación de estas estructuras. En algunos casos, actividades legales e ilegales coexisten en un mismo espacio.
Mientras tanto, las autoridades enfrentan el reto de identificar y desarticular estas redes. El fenómeno mantiene su expansión en la región y continúa generando pérdidas económicas significativas.




