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Superintendencia de Regulación Sanitaria: Transformación digital al servicio de la salud pública y la competitividad

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En los ecosistemas económicos modernos, la regulación sanitaria dejó de ser un mero mecanismo de control para convertirse en una infraestructura estratégica del desarrollo. Países que aspiran a atraer inversión, garantizar acceso oportuno a productos esenciales y proteger efectivamente a su población han comprendido que regular bien es tan importante como regular rápido.

En ese cruce entre salud pública, competitividad y confianza institucional se inscribe la experiencia reciente de la Superintendencia de Regulación Sanitaria (SRS) de El Salvador.

Creada hace menos de año y medio, la SRS surge en un momento particularmente sensible para el país: una etapa de reconfiguración institucional, apertura a nuevas inversiones y transformación acelerada del aparato estatal. Su desafío inicial no fue menor: ordenar un sistema históricamente percibido como lento, fragmentado y poco predecible, sin sacrificar el rigor técnico que exige la protección de la salud.

Hoy, a poco tiempo de su puesta en marcha, la Superintendencia se ha posicionado como un caso de estudio regional sobre cómo una entidad pública puede combinar innovación tecnológica, eficiencia operativa y diálogo inteligente con el sector privado, sin abdicar de su rol regulador.

De la desconfianza al rediseño institucional

Durante décadas, la regulación sanitaria en buena parte de la región estuvo asociada a trámites extensos, discrecionalidad administrativa y cuellos de botella que impactaban directamente en la disponibilidad de medicamentos, alimentos, cosméticos y dispositivos médicos. En ese contexto, la creación de la SRS implicó romper con inercias profundamente arraigadas.

“El mandato fue claro: garantizar la salud de la población, pero entendiendo que la salud también se protege cuando hay productos disponibles, inversión y empleo”, explica el superintendente Noé Geovanni García Iraheta, al describir la lógica fundacional de la institución.

Ese enfoque se tradujo en una premisa que hoy define el ADN de la Superintendencia: regular no es entorpecer. Regular, en palabras del propio funcionario, “es exigir lo que corresponde técnica y legalmente, sin imponer cargas innecesarias que no aportan valor sanitario”.

Innovación como política pública, no como discurso

Uno de los rasgos más distintivos de la SRS ha sido su apuesta temprana por la transformación digital. En lugar de incorporar tecnología como un complemento marginal, la Superintendencia la asumió como eje estructural de su modelo de gestión.

La digitalización integral de trámites, el uso extensivo de firma electrónica, la automatización de procesos y la trazabilidad completa de expedientes han permitido reducciones históricas en los tiempos de respuesta, sin sacrificar controles de calidad.

“Trámites que antes podían tardar hasta dos años hoy se resuelven en semanas o incluso días”, señala García Iraheta, subrayando que esta eficiencia no es producto de atajos, sino de procesos mejor diseñados y equipos técnicos fortalecidos.

Este salto tecnológico no solo ha beneficiado a la industria regulada. También ha tenido un impacto directo en la ciudadanía, al reducir riesgos de desabastecimiento, mejorar la disponibilidad de productos y fortalecer la vigilancia post-comercialización.

El dato como nuevo insumo regulatorio

La modernización de la SRS no se limita a plataformas digitales. Un elemento clave ha sido la incorporación sistemática de analítica de datos para la toma de decisiones regulatorias. La creación de una unidad de inteligencia y estadística marca un punto de inflexión en la forma en que el Estado observa los mercados sanitarios.

Los datos permiten identificar tendencias, anticipar riesgos, actualizar normativas y priorizar acciones de inspección con criterios objetivos. En un entorno donde los productos evolucionan rápidamente y los estándares internacionales se actualizan de forma constante, esta capacidad resulta determinante.

“Los datos son fundamentales para tomar decisiones estratégicas en regulación sanitaria”, afirma el Superintendente. “Nos permiten actuar con evidencia, no con percepciones”.

Alianza con el sector privado

Lejos de concebir al sector empresarial como un adversario, la SRS ha construido una relación basada en confianza, buena fe y corresponsabilidad. Esta aproximación ha sido especialmente valorada por industrias como la farmacéutica, alimentaria y cosmética, altamente reguladas y sensibles a retrasos administrativos.

“El sector privado y el sector público forman parte del mismo ecosistema”, sostiene García Iraheta. “Si uno falla, el impacto lo recibe la población”.

Este enfoque se traduce en acompañamiento técnico desde la etapa de planificación de nuevas inversiones, mesas de diálogo permanente y claridad normativa. El resultado ha sido una regulación más predecible, que reduce costos de transacción y mejora el clima de negocios sin debilitar los estándares sanitarios.

Recurso humano: el pilar silencioso de la reforma

Detrás de los sistemas y procesos, la transformación de la SRS descansa en un factor menos visible pero decisivo: el fortalecimiento del recurso humano. La institución ha invertido de manera significativa en capacitación nacional e internacional, incorporando buenas prácticas de agencias homólogas y organismos multilaterales.

“Hemos enviado personal a formarse en países como Corea del Sur, Países Bajos, Estados Unidos y Brasil”, explica el Superintendente. “Eso reduce la discrecionalidad y eleva la calidad técnica de nuestras decisiones”.

Esta profesionalización ha permitido estandarizar criterios, consolidar dictámenes científicos y generar una cultura institucional orientada al servicio, un aspecto poco común en entes reguladores tradicionales.

Regulación dinámica en un entorno cambiante

Otro de los aportes relevantes de la SRS ha sido comprender que la regulación sanitaria no es estática. Las normas deben evolucionar al ritmo de los estándares internacionales, la innovación industrial y las nuevas formas de consumo.

La actualización de reglamentos en alimentos y bebidas, así como la emisión de normativas específicas para pequeños comercios en coordinación con CONAMYPE, reflejan una visión inclusiva de la regulación, que reconoce la diversidad del tejido productivo salvadoreño.

“Garantizar la calidad no es algo fijo; es un proceso dinámico”, subraya García Iraheta.

Reconocimiento y compromiso institucional

En este contexto, no resulta casual que Derecho y Negocios haya distinguido a la Superintendencia de Regulación Sanitaria como Institución Pública del Año 2025. El reconocimiento no solo premia resultados, sino una forma distinta de entender la función pública.

“Este reconocimiento nos da satisfacción, pero sobre todo compromiso”, afirma el Superintendente. “Estamos en una etapa de consolidación y sabemos que lo logrado nos obliga a hacerlo aún mejor”.

Una señal clara hacia el futuro

Más allá de cifras y procesos, la experiencia de la SRS envía un mensaje claro: es posible construir instituciones públicas modernas, técnicas y eficientes, incluso en sectores tradicionalmente complejos como la regulación sanitaria.

“Innovación”, resume García Iraheta cuando se le pregunta por el rumbo de la institución. Innovación en sistemas, en normas, en formación y, sobre todo, en la manera de relacionarse con la sociedad y el sector productivo.

En las páginas siguientes, esta visión se desarrolla en profundidad a través de una entrevista que permite comprender, desde la voz de su principal responsable, cómo la regulación sanitaria puede convertirse en una ventaja competitiva para el país.




Las claves de la eficiencia de la SRS

🖥️ Digitalización integral

Trámites 100 % en línea con firma electrónica que eliminan el papel y la presencialidad innecesaria.

⚙️ Automatización con control técnico

Procesos automatizados que aceleran flujos sin reducir los estándares sanitarios.

⏱️ Reducción de tiempos

Simplificación que permitió recortes históricos de hasta 86 % en los tiempos de respuesta.

📊 Gestión basada en datos

Uso de analítica regulatoria para decisiones técnicas, preventivas y estratégicas.

👩⚕️👨⚕️ Recurso humano especializado

Personal capacitado nacional e internacionalmente que garantiza criterios técnicos uniformes.

📑 Normativa clara y predecible

Reglas actualizadas y validadas que brindan certeza jurídica al sector regulado.

🤝 Alianza con el sector privado

Diálogo y acompañamiento técnico que convierten la regulación en un habilitador de inversión.

📌 Cultura de servicio

Enfoque institucional de calidad y calidez orientado al usuario y a la salud pública.

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Kash redefine el uso cotidiano del dinero digital en El Salvador

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El uso de herramientas digitales para gestionar dinero ha cambiado la relación de las personas con los servicios financieros. En ese proceso, Kash, como producto de BAC, ha ampliado su alcance en el país y en la región, incorporando nuevas funciones y aumentando su base de usuarios durante el último año.

Durante 2025, la plataforma registró un crecimiento superior al 76 % en número de usuarios en El Salvador. Este avance estuvo acompañado por una evolución en su propuesta, que pasó de ser una aplicación para transferencias a una solución que integra distintas funciones de pago en un solo entorno digital.

José Manuel Ayala, gerente de Kash en El Salvador, explica que este cambio responde a una visión más amplia del servicio. “Pasamos de ser una solución de transferencias a un ecosistema integral de pagos, respaldado por la infraestructura y visión estratégica de BAC”, señala.

Entre las nuevas funcionalidades destaca el pago de facturas desde la aplicación, lo que permite gestionar servicios básicos sin necesidad de desplazamientos físicos.

Cambios en el acceso a servicios financieros

La adopción de Kash ha tenido impacto en la forma en que los usuarios interactúan con el sistema financiero. Desde su lanzamiento, la plataforma ha facilitado el acceso a servicios digitales para más de 250,000 personas en El Salvador y más de un millón a nivel regional.

Este alcance ha permitido que usuarios que antes no utilizaban banca digital comiencen a realizar transferencias y pagos desde sus dispositivos móviles. La facilidad de uso ha sido un factor clave para ampliar la adopción.

“Kash permitió que en menos de tres minutos una persona pueda crear su usuario y comenzar a realizar transferencias digitales”, explica Ayala.

El desarrollo de la plataforma también ha incorporado herramientas de inteligencia artificial en procesos como la validación de identidad. Estas tecnologías permiten agilizar el registro de usuarios y mejorar los controles de seguridad.

Además, la empresa ha comenzado a utilizar analítica avanzada para entender el comportamiento de sus usuarios y diseñar nuevos productos financieros en función de sus necesidades.

Expansión regional y nuevas capacidades

El crecimiento de Kash se apoya en la infraestructura regional de BAC y en alianzas con redes como Visa y Mastercard, que permiten realizar transacciones entre distintos bancos y países.

Estas capacidades han facilitado la expansión de la plataforma hacia otros mercados de Centroamérica, manteniendo un mismo estándar de operación y experiencia para los usuarios.

“La tecnología debe ser un habilitador de oportunidades, acercando soluciones financieras simples y accesibles para todos”, afirma Ayala.

En paralelo, la empresa proyecta ampliar su oferta con nuevos productos digitales como microcréditos, cuentas de ahorro y tarjetas de débito. Estas soluciones buscan responder a la demanda de servicios financieros más completos dentro de un entorno digital.

Para Kash, el desarrollo tecnológico no se limita a digitalizar procesos existentes, sino a transformar la forma en que las personas gestionan su dinero. La evolución de la plataforma apunta a consolidar un modelo donde los servicios financieros sean accesibles desde un mismo canal y adaptados a distintos perfiles de usuarios.

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Weris apuesta por una super app para ampliar el comercio digital en El Salvador

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La empresa salvadoreña Weris App ha enfocado su evolución tecnológica en construir una plataforma que conecte a usuarios, comercios y conductores dentro de un mismo ecosistema digital. Ha comprendido que el desarrollo de plataformas digitales de última milla está redefiniendo la forma en que comercios y consumidores interactúan en la economía urbana. 

Durante 2025 la compañía consolidó las bases de su plataforma y lanzó sus primeras aplicaciones al mercado. Ese primer despliegue permitió al equipo comprender el comportamiento de usuarios y negocios locales, así como identificar los ajustes necesarios para mejorar la operación.

Christian Wright, CEO de Weris, explica que ese proceso fue clave para la siguiente etapa de la empresa. “En junio del año pasado lanzamos nuestras primeras apps al mercado y ese aprendizaje fue la materia prima de algo mucho más grande”, señala.

El resultado fue el relanzamiento de la plataforma en el segundo trimestre de 2026, cuando la empresa presentó una nueva versión concebida como una super app. El cambio implicó una migración completa de su infraestructura tecnológica y el rediseño de la experiencia para los tres actores que integran el sistema: clientes, comercios y conductores.

“No fue una actualización, fue una reinvención”, afirma Wright.

Un modelo digital para comercios y logística

La propuesta tecnológica de Weris busca facilitar la participación de pequeños negocios en la economía digital. A través de la plataforma, restaurantes, tiendas y emprendedores pueden vender y distribuir sus productos sin necesidad de desarrollar su propia infraestructura tecnológica o logística.

El modelo también incorpora un enfoque que busca equilibrar la relación entre comercios, usuarios y conductores dentro de la plataforma. La empresa señala que su objetivo es construir un sistema donde la eficiencia operativa no implique condiciones desfavorables para los actores que participan en la cadena de valor.

“Nuestro diferencial no es solo la logística, sino el compromiso con una relación justa entre comercio, driver y usuario”, explica Wright.

La plataforma utiliza algoritmos de asignación de pedidos y optimización de rutas para mejorar los tiempos de entrega y reducir costos operativos. Esta analítica en tiempo real también permite a la empresa ajustar la capacidad del sistema según la demanda y mejorar la experiencia del usuario.

Además de su operación logística, la compañía ha desarrollado herramientas tecnológicas que amplían su oferta dentro del ecosistema digital. Entre ellas se encuentra Cuscansense IA, un centro de contacto basado en inteligencia artificial que permite gestionar comunicaciones a gran escala.

A partir de esa tecnología también surgió Wetalks, una plataforma que la empresa decidió ofrecer a otras compañías y emprendedores que necesitan gestionar campañas masivas o procesos de atención a clientes.

Escalabilidad y expansión

El relanzamiento tecnológico de Weris también responde a una estrategia de crecimiento regional. La nueva arquitectura fue diseñada para permitir que la plataforma pueda abrir operaciones en nuevas ciudades o países sin necesidad de reconstruir su infraestructura.

“La escalabilidad siempre fue una prioridad de diseño y hoy tenemos la capacidad de abrir operación en cualquier ciudad o país de forma ágil”, señala Wright.

Para la empresa, el mercado salvadoreño ha funcionado como un laboratorio para probar el modelo antes de expandirlo a otros territorios. El desarrollo de la super app también forma parte de una visión más amplia sobre el rol de la tecnología en el país.

“En Weris decidimos desde el primer día construir algo que importara, no solo una app que funcionara”, afirma Wright.

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Infraestructura, datos y cobertura: la evolución operativa de DELSUR

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Mover energía no es solo una operación técnica. También implica anticipar demanda, adaptar infraestructura y tomar decisiones en tiempo real. En ese proceso, DELSUR ha venido ajustando su modelo operativo con inversiones en tecnología, expansión de red y fortalecimiento financiero, como parte de su hoja de ruta hacia 2030.

Durante 2025, la compañía avanzó en tres líneas de trabajo: transformación digital, modernización de infraestructura y sostenibilidad financiera. En el ámbito tecnológico, se contrataron iniciativas por más de 40 millones de dólares que incluyen la implementación de un nuevo sistema ERP, redes inteligentes de medición y herramientas de analítica de datos.

“La transformación no es solo de infraestructura, es también cultural, orientada a que cada área tome decisiones basadas en datos”, explica Carolina Quintero Gil, presidente ejecutiva de DELSUR.

En paralelo, la empresa amplió la capacidad de subestaciones, desarrolló nuevas redes en zonas de crecimiento turístico y fortaleció el respaldo energético en puntos estratégicos como el aeropuerto internacional.

Red eléctrica, impacto social y cobertura

El alcance de la operación se refleja en los territorios donde el servicio eléctrico genera cambios en la vida cotidiana. Durante el último año, 262 familias en zonas rurales accedieron por primera vez a energía eléctrica, lo que incide en condiciones de educación, seguridad y desarrollo local.

Además, cerca de 46,400 personas participaron en talleres sobre uso seguro de la energía, mientras que 8,000 estudiantes fueron parte del programa Electroguardianes.

Uno de los programas con mayor impacto es el Semillero de Linieros, desarrollado junto al INCAF (Instituto Nacional de Capacitación y Formación). A través de esta iniciativa, 93 jóvenes han sido formados como técnicos en redes eléctricas, varios de ellos incorporados a la operación del sector.

“El impacto se refleja en cada comunidad donde la energía llega por primera vez y transforma la vida cotidiana de las personas”, señala Quintero.

En términos operativos, la empresa distribuye energía con una matriz 71% renovable y mantiene indicadores financieros en crecimiento, lo que respalda la sostenibilidad de su modelo.

Innovación, talento y sostenibilidad

La modernización de la red también ha incorporado herramientas tecnológicas aplicadas a la operación. Entre ellas, sistemas de optimización de rutas mediante algoritmos, gemelos digitales en subestaciones y monitoreo con drones y sensores para detectar fallas de forma preventiva.

En la relación con clientes, la empresa ha actualizado sus agencias comerciales con sistemas inteligentes de atención y ha incorporado soluciones digitales para facilitar pagos y gestiones.

“El servicio eléctrico debe evolucionar al ritmo de la tecnología y de las necesidades de los usuarios”, afirma la ejecutiva.

En el plano interno, DELSUR ha invertido más de 25,700 horas en formación técnica, liderazgo e innovación, incorporando programas de inclusión como IP Women Immersion para fortalecer la participación de mujeres en el sector.

La sostenibilidad se gestiona con métricas claras y reportes bajo estándares internacionales, mientras que en el ámbito ambiental la empresa impulsa proyectos de restauración de ecosistemas y monitoreo climático.

A través de alianzas con universidades, organismos internacionales y organizaciones sociales, la compañía ha ampliado el alcance de sus iniciativas en formación, transición energética e impacto comunitario.

De cara a los próximos años, DELSUR continuará desarrollando su red con un enfoque en digitalización, calidad del servicio y transición energética, con el objetivo de consolidar su rol dentro del sistema eléctrico nacional.

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AES, energía que impulsa futuro: digitalización, impacto y visión de país

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La energía no solamente mueve la economía de un país; también abre caminos, genera confianza y transforma comunidades. En un entorno donde la innovación y la sostenibilidad marcan la diferencia, AES El Salvador acelera su transformación estratégica y redefine cómo la electricidad puede convertirse en motor de desarrollo económico y social.

En el último año, la compañía culminó la primera fase de su Plan de Digitalización Tecnológica 2021-2025, respaldado por una inversión superior a US$67 millones para adquirir y poner en operación nuevas plataformas. Este avance marca un punto de inflexión en la operación de sus redes y en la relación con más de 1.6 millones de clientes. El lanzamiento de su ecosistema digital de autogestión —una aplicación móvil y un portal web— permite gestionar facturas, pagos, consumos y reclamos en tiempo real, reduce trámites presenciales y eleva los estándares de servicio.

A esta evolución se suman plataformas de gestión y medición inteligente que integran monitoreo en tiempo real y automatizan la red eléctrica. El resultado es una operación que optimiza y responde con mayor agilidad a las demandas del país. Más que digitalización, AES apuesta por fortalecer la continuidad y calidad del suministro eléctrico, un factor clave para la productividad nacional.

Impacto que transforma

La estrategia también genera oportunidades que amplían el desarrollo de las comunidades. Una de las iniciativas más representativas es el programa Mujeres Electricistas, desarrollado en alianza con el Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer (ISDEMU). Desde 2016, ha acreditado a más de mil mujeres en instalaciones eléctricas residenciales, abriendo oportunidades de empleo y emprendimiento.

En paralelo, durante el último año la empresa educó a más de 65,000 niños en el uso seguro y eficiente de la energía, capacitó a más de 14,000 personas en comunidades rurales a través del programa Energía Mágica y llevó electricidad a 219 familias mediante el programa Luz para Todos, con una inversión superior a US$375 mil. Estas acciones reflejan un modelo de sostenibilidad con impacto directo en la calidad de vida.

Gobernanza y talento como motor

El fortalecimiento institucional es otro pilar. AES reforzó su programa de ética y cumplimiento mediante capacitaciones, espacios de diálogo interno y mecanismos de reporte que consolidan una cultura organizacional basada en la transparencia.

La inversión en talento también se mantiene constante. A través de su Centro de Entrenamiento Técnico y programas de formación interna, los colaboradores reciben capacitación en áreas clave como analítica de datos, inteligencia artificial, sistemas fotovoltaicos y automatización de redes. Esta apuesta fortalece el empleo de calidad y prepara a la organización para la incorporación de más energías renovables en la matriz energética.

Una visión país

De cara a los próximos años, AES El Salvador continuará articulando su estrategia en cuatro pilares: impacto ambiental, bienestar social, experiencia del cliente y ética y gobernanza, con el objetivo de generar valor sostenible.

Ser reconocida como una empresa de impacto es, para AES, una responsabilidad. Confirma que el crecimiento empresarial puede ir de la mano con el compromiso social y la transparencia.

Como lo resume su presidente ejecutivo, Abraham Bichara: “En AES El Salvador entendemos el liderazgo como la responsabilidad de anticiparnos a los desafíos del país y actuar con visión de largo plazo. Continuaremos trabajando para fortalecer un servicio eléctrico cada vez más confiable y moderno, impulsando la innovación, la sostenibilidad y el desarrollo de nuestra gente y de las comunidades a las que servimos”.

En un sector estratégico para la economía, la energía no solo mueve industrias. También impulsa oportunidades, construye confianza y acelera el desarrollo. Ese es el estándar que AES El Salvador busca consolidar.

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ADOC impulsa su expansión regional con retail, datos y experiencia de cliente

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La evolución de Empresas ADOC se ha construido sobre ajustes concretos en su forma de operar, en cómo se relaciona con el cliente y en la integración de canales físicos y digitales. Ese proceso ha llevado a la compañía a reorganizar su modelo hacia una estructura más ágil, con presencia regional y una oferta que combina retail, mayoreo y manufactura.

En el último año, la empresa ha consolidado su operación en más de siete países de Centroamérica, apoyada en un portafolio diversificado de marcas y formatos de negocio. Parte de ese crecimiento se explica por la expansión de su red comercial, con la apertura de más de 95 tiendas en los últimos años y el desarrollo de 30 plataformas de comercio electrónico.

“Hemos evolucionado de una operación tradicional hacia un modelo más ágil, omnicanal y centrado en el cliente”, explica Javier Castillo, CEO de Empresas ADOC.

Este cambio ha implicado pasar de un enfoque transaccional a uno basado en relaciones de valor, donde la experiencia del cliente se convierte en un eje de decisión.

Expansión comercial y modelo digital

La compañía ha fortalecido su ecosistema digital con herramientas que integran distintos puntos de contacto. Entre ellos, la aplicación de lealtad Puntos ADOC, canales de atención en WhatsApp, redes sociales y un centro de servicio al cliente que permite una interacción continua.

Este sistema se complementa con un modelo de escucha activa que recoge información tanto de clientes como de colaboradores, lo que permite ajustar decisiones operativas y comerciales con base en datos.

“La innovación en ADOC se centra en mejorar la experiencia del cliente y fortalecer nuestra competitividad regional”, señala Castillo.

En el plano de producto, la empresa ha incorporado marcas internacionales y desarrollado propuestas que combinan diseño y funcionalidad, con el objetivo de competir en mercados más amplios.

El impacto de esta operación se refleja también en indicadores económicos y sociales. La empresa ha generado más de 2,300 empleos directos en la región y ha donado más de 30,000 pares de calzado a través de su programa Calzando Sonrisas.

Cultura organizacional y sostenibilidad

El desarrollo interno de la empresa se apoya en una cultura organizacional que prioriza la ejecución, la agilidad y el enfoque en resultados. Bajo el concepto de cultura ADOCKER, la compañía promueve principios como servicio al cliente, innovación y trabajo en equipo.

“El talento es uno de nuestros pilares estratégicos, con una cultura enfocada en entender y resolver las necesidades reales del cliente”, afirma el CEO.

Este enfoque se traduce en programas de formación y oportunidades de crecimiento interno que buscan fortalecer las capacidades del equipo y sostener la evolución del negocio.

En paralelo, la empresa ha incorporado criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en su toma de decisiones. Esto incluye reportes de sostenibilidad bajo estándares internacionales y una estructura de gobierno corporativo que permite gestionar riesgos y asegurar cumplimiento.

Para los próximos años, ADOC proyecta profundizar su ecosistema digital, expandir su presencia en nuevos mercados y fortalecer su operación de manufactura.

“Creemos que el liderazgo empresarial se construye a partir de la confianza, la coherencia y la generación de valor compartido”, concluye Castillo.

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