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Una nueva generación de APP para transformar El Salvador

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Por Christopher Cornejo | Analista de seguridad nacional, gobernanza e innovación.  

Han pasado más de 10 años desde que El Salvador creó la Ley Especial de Asocios Público Privados (APP) que, en teoría, prometía modernizar la infraestructura nacional, atraer inversión y acelerar proyectos estratégicos para el desarrollo. Sin embargo, la realidad terminó siendo mucho más limitada que las expectativas que originalmente acompañaron aquella normativa aprobada en el año 2013. 

Hoy, mientras la Asamblea Legislativa estudia una nueva Ley de Alianzas Público-Privadas, considero necesario abrir una discusión seria, técnica y responsable sobre por qué el modelo anterior no produjo los resultados esperados y por qué el país necesita una nueva generación de alianzas entre el Estado y el sector privado. 

La discusión no debe centrarse en prejuicios ideológicos ni en discursos simplistas sobre “privatización” o “entrega del Estado”. Debe centrarse en algo mucho más importante: la capacidad real que tiene El Salvador para financiar, construir, operar y mantener infraestructura moderna en un contexto global cada vez más competitivo. 

La ley vigente nació con buenas intenciones. Su objetivo era crear un marco jurídico que permitiera al Estado asociarse con empresas privadas para desarrollar infraestructura y servicios públicos mediante mecanismos de largo plazo. 

La lógica detrás del modelo era clara: el Estado no siempre posee los recursos financieros, tecnológicos o técnicos suficientes para ejecutar grandes proyectos estratégicos, mientras que el sector privado sí puede aportar capital, innovación, eficiencia operativa y capacidad de ejecución. 

Sin embargo, después de más de diez años de vigencia, el balance es difícil de ignorar: El Salvador prácticamente solo logró concretar un proyecto emblemático bajo esta normativa. Ese proyecto fue la modernización y ampliación de la terminal de carga del Aeropuerto Internacional de El Salvador, impulsado junto a CEPA y estructurado bajo el esquema APP. 

Como es de conocimiento de todos, la iniciativa incluyó modernización logística, ampliación de capacidades y operación privada especializada, manteniendo la propiedad estatal de la infraestructura.  

Christopher Cornejo, analista de seguridad nacional, gobernanza e innovación.

Más allá de este caso puntual, muchos otros proyectos quedaron atrapados entre estudios técnicos, procesos burocráticos, inseguridad jurídica, falta de decisión política o modelos institucionales demasiado lentos para responder a las necesidades del país. 

Durante años se habló de concesiones portuarias, infraestructura ferroviaria, parques tecnológicos, sistemas logísticos y otros proyectos estratégicos que nunca llegaron a materializarse plenamente. Y aunque la ley sufrió reformas en 2014 y 2017 para mejorar su funcionamiento, los resultados continuaron siendo insuficientes.  

Ese es precisamente el principal argumento detrás de la nueva legislación que actualmente estudia la Asamblea Legislativa: reconocer que el marco actual no logró convertir las APP en una verdadera herramienta que nos permitiera cumplir nuestros objetivos de desarrollo nacional. 

Todos los que han comparecido ante la Comisión de Tecnología, Turismo e Inversión han sido claros al explicar que la nueva propuesta busca modernizar el modelo, reducir barreras, agilizar procesos y generar condiciones más atractivas para inversionistas nacionales e internacionales.  

Entre los cambios más relevantes destacan la posibilidad de contratos de hasta 50 años, una mayor claridad institucional, mecanismos más robustos de supervisión fiscal y la creación de una Dirección Nacional de APP que permita centralizar capacidades técnicas y dar seguimiento especializado a los proyectos.  

Y aquí es importante entender algo fundamental: los países que sí han logrado desarrollar modelos exitosos de alianzas público-privadas no lo hicieron únicamente por tener leyes bonitas. 

Lo hicieron porque construyeron institucionalidad técnica sólida, seguridad jurídica, planificación estratégica y capacidad estatal para negociar y supervisar contratos complejos. Chile es probablemente uno de los mejores ejemplos en América Latina. 

A través de su sistema de concesiones, logró modernizar carreteras, aeropuertos, hospitales y puertos durante décadas. Colombia avanzó agresivamente en infraestructura vial. 

Perú desarrolló importantes concesiones aeroportuarias, energéticas y logísticas. Ninguno de esos países abandonó el rol del Estado; lo fortalecieron mediante mecanismos modernos de cooperación público-privada. Mientras nosotros en El Salvador debatíamos, otros países avanzaban. 

Aquí, durante años predominó una mezcla de temor político, burocracia excesiva y poca capacidad técnica para estructurar proyectos bancables, competitivos y atractivos internacionalmente. 

Por supuesto, eso no significa que toda APP sea automáticamente positiva. Las alianzas público/privadas deben tener límites claros, supervisión rigurosa, transparencia y mecanismos que garanticen la protección del interés público. 

El Estado jamás debe renunciar a su capacidad regulatoria ni perder el control estratégico de sectores sensibles. Precisamente por eso considero importante que la nueva Ley mantenga restricciones relacionadas con seguridad nacional, inteligencia y áreas estratégicas del Estado. También entiendo que existan preocupaciones ciudadanas. 

Parte del debate público reciente ha reflejado esos temores.  Pero debemos evitar caer en extremos. Una APP no necesariamente significa privatización. 

En la mayoría de modelos modernos, la infraestructura sigue siendo propiedad estatal mientras el privado participa en financiamiento, construcción, operación o mantenimiento bajo contratos supervisados y sujetos a fiscalización pública. 

La verdadera pregunta no debería ser si el Estado debe asociarse o no con el sector privado. La pregunta correcta es: ¿Cómo construimos un modelo donde esas alianzas generen desarrollo real, inversión, empleo y mejores servicios sin comprometer el interés nacional? 

Porque la realidad es evidente: El Salvador enfrenta enormes necesidades de infraestructura, logística, conectividad, modernización urbana, digitalización y servicios públicos. 

Y pretender que el Estado podrá financiar absolutamente todo por sí solo resulta poco realista en el contexto económico actual, el Estado necesita ayuda del privado.  

El mundo entero está compitiendo por atraer capital, cadenas logísticas, industrias tecnológicas y nuevas inversiones. Los países que no logren desarrollar infraestructura moderna y mecanismos ágiles de inversión quedarán rezagados. 

Por eso considero acertado que la Asamblea Legislativa esté estudiando una nueva Ley de Alianzas Público-Privadas. No porque la Ley por sí sola resolverá todos los problemas estructurales del país, sino porque representa una oportunidad para corregir errores del pasado y construir un modelo más funcional, moderno y competitivo. 

El verdadero desafío no será únicamente aprobar una nueva normativa. El reto será demostrar que esta vez El Salvador sí puede ejecutar proyectos estratégicos con eficiencia, transparencia y visión de largo plazo. 

Si logramos combinar institucionalidad sólida, supervisión técnica, seguridad jurídica y planificación nacional, las APP podrían convertirse finalmente en una herramienta real para impulsar el desarrollo económico del país. 

Y quizá entonces dejaremos atrás una década de leyes con pocas obras concretas para entrar, por fin, a una etapa donde las alianzas público-privadas sí generen resultados visibles para los salvadoreños.

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Más allá del horizonte: explorando la brecha entre la tecnología de hoy y la IA de mañana

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Por Matt Hicks, director ejecutivo de Red Hat

Según el calendario, un año tiene 365 días. Pero en el mundo de la IA, a menudo cada mes parece traer consigo el equivalente a un año de innovación. Esta clase de velocidad puede ser emocionante. Sin embargo, el nivel de cambio requerido para sacar provecho de la creciente innovación despierta en nosotros una serie de emociones que nos exigen predecir el futuro y, a la vez, intentar ubicarnos en él. 

Todos los ejecutivos de empresas, así como todas las personas cuyo trabajo diario se verá afectado por la IA, sienten esta presión.

Como alguien que sigue de cerca la historia y las tendencias tecnológicas, me pregunto constantemente si el último titular es algo revolucionario o simplemente un paso evolutivo. 

Si la historia nos ha enseñado algo, es que siempre existe un antes y un después bien definidos cuando ocurre un cambio revolucionario. 

Estoy convencido de que el impacto de la IA será revolucionario y que las acciones que adoptemos hoy en este sentido definirán el mundo “después” de su introducción. Aún estamos a tiempo de controlar y definir ese resultado, pero eso requerirá que todos tomemos medidas audaces e intencionadas. Esas medidas audaces deben enfocarse en mejorar tu experiencia, no en reemplazarla.

Cada nueva revolución tecnológica ha generado entusiasmo y temor. Temor a lo desconocido, a las posibles repercusiones y a cómo las personas podrían necesitar cambiar. 

Las personas tienden a evitar el cambio, pero, como tecnólogos, hemos aprendido que el cambio es la única constante en nuestro mundo y debemos aceptarlo. Buscamos constantemente el “próximo acontecimiento” y hoy nos encontramos en un punto de inflexión en el cual los tecnólogos tenemos la oportunidad de liderar el cambio. Más que cualquier otro grupo, tenemos la experiencia para saber que la IA presentará incógnitas, que las versiones iniciales de la IA no serán perfectas, pero nuestra naturaleza adaptativa y curiosa debería impulsarnos a todos a ansiar mejorarla.

Pongamos esos temores en un contexto diferente. ¿Cuándo fue la última vez que enviaste una carta por motivos comerciales? ¿Cuándo fue la última vez que utilizaste un teléfono de línea con cable? ¿Cuándo fue la última vez que compraste un sistema operativo empaquetado? ¿Cuándo fue la última vez que te preocupaste por la estabilidad de un sitio web que funcionaba con Linux, Apache o MySQL? ¿Cuándo fue la última vez que lo pensaste dos veces antes de solicitar un viaje con tu smartphone?

Todas estas revoluciones (el internet de banda ancha, la web, la nube, la computación móvil) estuvieron plagadas de temor e incertidumbre. Pero el entusiasmo y el éxito de las posibilidades superaron con creces el miedo a lo desconocido.

En nuestra propia experiencia, fueron pocas las revoluciones tecnológicas que generaron tanto temor como el software open source. La industria tradicional le temía. Los usuarios potenciales

temían adoptarlo. El ecosistema no lo comprendía. Un código inseguro… Colaboradores desconocidos… Modelos de soporte indefinidos… Modelos de negocio no consolidados… La lista de incógnitas era más larga que las primeras líneas de código. 

Y aun así, pudo más la curiosidad. Las posibilidades mejoraron. Las comunidades que se organizaron en torno a él se ampliaron. Y los resultados tecnológicos han sido significativamente mejores de lo que cualquiera podría haber esperado. Solo el año pasado, se realizaron casi 5 mil millones de contribuciones al código abierto en todo el mundo. Nadie podría haber predicho lo extendido que llegaría a estar el código abierto, ni podría haber imaginado las nuevas ideas que originaría.

Nuestra expectativa es que las comunidades open source sigan desempeñando el papel más importante en la definición del futuro de la IA. Sabemos que es posible que algunos aspectos del open source deban adaptarse a las nuevas realidades de la IA, pero Red Hat está comprometido con encontrar respuestas a las incógnitas y a los temores. 

Eso sí, como ocurre con todo lo que tiene que ver con el open source, no podemos hacerlo solos. Debemos afrontar estos desafíos junto con la comunidad open source.

En Red Hat, creemos que si tomamos la valiente decisión de involucrarnos, adoptar e impulsar el avance de la IA, tendremos más oportunidades de influir en los resultados. Puede que aún no tengamos el panorama completo, pero, como siempre ocurre con los seres humanos, evolucionaremos. Elegimos aprovechar el potencial de la IA. Elegimos influir activamente en el “después”, en lugar de ser simples observadores pasivos.

En el Red Hat Summit, expondremos una visión audaz para ayudar a que conectes tu mundo actual con el nuevo mundo de la IA. Creemos que el futuro de la IA es open source. Durante más de una década, hemos ayudado a nuestros clientes a conectar el mundo actual con la era de la nube, lo que transformó a la nube híbrida abierta en el modelo operativo de facto para empresas de todo el mundo. 

Ahora, conectamos el mundo de la nube híbrida con el mundo de la IA para que puedan ampliar las capacidades con las que cuentan en lugar de intentar reemplazarlas. La manera de hacerlo es permitirles a nuestros clientes y partners seguir aprovechando la innovación open source, a la vez que les ofrecemos una vía que les permite dictar el ritmo del cambio.

Esto significa que debemos mejorar nuestras principales plataformas (RHEL, OpenShift y Ansible) para que sean más fáciles de operar, escalar y proteger. Al mismo tiempo, necesitamos ampliar nuestro portfolio de Red Hat AI para incorporar las últimas innovaciones en IA, como LLM, MCP y Llama Stack, entre muchas otras. Este enfoque te permitirá potenciar lo que ya tienes, desde la infraestructura hasta la automatización y las aplicaciones.

La IA ayudará a que sean más fáciles de usar y mantener y sean accesibles para más personas.

Para nuestros clientes y partners, una decisión audaz no solo implica elegir las tecnologías adecuadas, sino también optimizar el talento de sus equipos y liberar tiempo para que lo dediquen a generar nuevas ideas y habilidades. 

La IA ofrece innumerables posibilidades, pero para poder descubrirlas, es necesario que le brindes a tu equipo el espacio necesario para que dé rienda suelta a su particular creatividad.

Así como moldeamos el universo del open source, podemos moldear el mundo de la IA. Podemos superar este momento de incertidumbre y temor y conectar ambos mundos con el mismo espíritu y los mismos principios que impulsaron el open source. Ya lo hemos hecho antes; hagámoslo nuevamente con la IA.

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El enorme potencial del Acuerdo UE-Mercosur 

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Por: César Addario Soljancic, VP de EXOR Estructuradores Financieros 

El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea es una oportunidad histórica que, si se maneja adecuadamente, podría traer beneficios económicos significativos, sobre todo, al bloque sudamericano que va poder expandir su frontera exportadora alimenticia, ganando un mercado premium como el europeo.

Este acuerdo tan dilatado es un tema de gran relevancia que ha generado un intenso debate en el ámbito político, económico y social. Busca fortalecer las relaciones comerciales entre ambas regiones, creando un espacio de libre comercio y abriendo oportunidades económicas significativas para las economías de los países del Mercosur.

Se estima que la eliminación de aranceles podría fomentar el acceso de productos agrícolas y manufacturados a uno de los mercados más grandes del mundo. Para los países del Mercosur, esto podría traducirse en un aumento de las exportaciones, lo que a su vez podría impulsar el crecimiento económico y la creación de empleo.

El contexto político de los países del Mercosur también influye en la viabilidad del acuerdo. Las tensiones internas, los cambios de gobierno y las diferentes prioridades en políticas económicas pueden afectar la implementación efectiva del tratado. 

El acuerdo también tiene implicaciones para la integración regional en América del Sur. Puede servir como un catalizador para fortalecer la cooperación entre los países del Mercosur y otros bloques regionales. 

Asimismo, podría fomentar un mayor diálogo en torno a cuestiones de interés común, como el cambio climático, la sostenibilidad y el desarrollo económicos.

Partes centrales a tener en cuenta:

El acuerdo supone la eliminación progresiva de los elevados aranceles que se aplican, actualmente, a un gran número de productos agroalimentaria europeos. 

En contrapartida, la UE liberalizará el 82 % de las importaciones agro alimentarias del bloque de Mercosur e impondrá contingentes arancelarios para aquellos productos más sensibles. 

Se mantendrán los exigentes estándares de seguridad alimentaria europeos, y todas las exportaciones del Mercosur deberán cumplir con estos. 

Se garantiza la protección de 357 Indicaciones Geográficas de alimentos y bebidas de la UE, de las que 59 son españolas. 

El acuerdo prevé la posibilidad de aplicación de medidas de salvaguarda bilaterales, si se produjera un incremento repentino de las importaciones en un determinado producto.

En relación con el sector industrial, el Mercosur eliminará aranceles al 90 % de sus importaciones procedentes de la UE, lo que se producirá en 10 años para la mayor parte de los productos. 

Se beneficiarán más aquellos sectores que tienen un arancel más alto, como el automóvil, los bienes de equipo, los productos químicos, los productos farmacéuticos o el textil y calzado.

En materia de servicios, el acuerdo elimina obstáculos en sectores de gran importancia como los servicios financieros y las telecomunicaciones. 

Destaca también el sector de servicios de transporte marítimo internacional. 

Se introducen disposiciones en materia de comercio electrónico y respecto a la movilidad de los trabajadores de perfil directivo y especialista.

A su vez, el Acuerdo permitirá una notable mejora en el acceso a los mercados de contratación pública del Mercosur con carácter no discriminatorio (en las mismas condiciones que las empresas locales). Ello es especialmente relevante si tenemos en cuenta la escasa apertura tradicional de estos mercados y el hecho debque los países del Mercosur no son signatarios del acuerdo de la OMC sobre contratación pública.

El Acuerdo incluye un capítulo de Comercio y Desarrollo Sostenible que contiene disposiciones ambiciosas, como el cumplimiento de los compromisos del Acuerdo de París, la lucha contra la deforestación y el respeto a los derechos laborales, entre otros. 

Respecto a la revisión y control, las provisiones institucionales del Acuerdo Político y de Cooperación establecen que las partes se reunirán para controlar y evaluar la aplicación del Acuerdo y supervisar el cumplimiento de sus objetivos, y el propio capítulo de Comercio y Desarrollo Sostenible establece un foro específico para supervisar la implementación de las disposiciones incluidas en el mismo, incluyendo una publicación de los resultados que se obtengan en el caso de disputas.

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La importancia del seguro de Automotor y el seguro de Gastos Médicos

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Por Francisco Awad.

Todos los salvadoreños debemos ser más responsables y tener una cultura de seguros así como en muchos países del mundo que el seguro es una obligación para proteger  nuestras vidas y las de los demás personas.

Entendamos la importancia que tiene hoy en día tener una cultura de seguros y responsabilidades hacia nosotros mismos y las demás personas.  La cultura de seguros es algo fundamental y es el conocimiento de la gestión de riesgos, ya que el seguro solo es un medio de transferencia del riesgo. Al final si la gente no tiene claro cuáles son sus necesidades y sus riesgos no le hará sentido un seguro, partamos de algunos elementos claros para que vayamos construyendo. 

Cuando hablamos de seguros de vida lo tradicional es sensibilizar desde muerte, invalidez o la enfermedad.  No obstante más allá de esto, dicha situaciones de riesgo se basan en que las personas no puedan o no llegan a cumplir con algún proyecto o sueño de vida personal. Es decir, que sus metas no se cumplan a raíz de un evento como, un accidente o una enfermedad.

Los Seguros de Vida con plan de ahorro, te permiten a la hora de tener un accidente, o una invalidez o una enfermedad contar con los ahorros necesarios para poder salir de la dificultad en que el accidente nos haya limitado.

Tener un seguro de automotor hoy en día, en un país donde hay más de 30 accidentes diarios solo en la zona regional de San Salvador, es un parámetro que nos indica que en cualquier momento puede suceder un accidente.  En el peor de los casos existe el riesgo de que puedan robar el carro, ya que actualmente nos encontramos viviendo en un país que tiene altos índices delincuenciales.

Un seguro de auto permite que las personas tengan la movilidad y libertad de moverse de forma independiente para realizar todas sus actividades, sabiendo que si su vehículo se queda será asistido. También, si tiene un accidente también será asistido y si incluso atropella o golpea a una persona, el seguro cuenta con un seguro contra terceros para ayudarlo a resolver esa situación.

En estos años de experiencia que mis clientes me han permitido asesorar y servirles, me he dado cuenta de la importancia de tener no solo un seguro sino que varios seguros.

Les pongo un ejemplo claro: un cliente mío, meses atrás me contrató 3 seguros: 1 de vida, 1 de auto y otro de gastos médicos. Una noche fui notificado que él acababa de tener un terrible accidente, me apersoné al lugar y ya lo habían trasladado al hospital.  Mi cliente se había fracturado la nariz en 3 partes.

En ese momento te das cuenta cómo un solo cliente ocupó 2 seguros en ese mismo accidente, su vehículo fue reparado y la aseguradora gastó más de  $ 7,000. Su seguro de gastos médicos se pagó 2 operaciones de su nariz que sumaron más de $ 9,000.

Yo insisto en que todos los salvadoreños debemos de tener una cultura responsable y contratar los seguros que sean más necesarios como lo son en mi opinión, el seguro de Automotor y el seguro de Gastos Médicos.

También les comento que trabajo y tengo una excelente relación con todas las aseguradoras del país. En especial estoy muy agradecido por todo el acompañamiento que Asesuisa, una empresa Sura me ha dado.

Me pongo a sus órdenes para poderlos asesorar en las opciones de seguros que ustedes necesiten. Me pueden contactar a Awad Productores de Seguros o al  celular 24/7 : 7985-0331. Correo: fcoawad@gmail.com o fraseguros63@gmail.com.

 

Francisco Awad, fundador de Awad Productores de Seguros.

 

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La reforma a las pensiones: Una reforma inconclusa

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Por: Dr. Francisco Álvarez,  Observatorio de Políticas Públicas UFG

La reciente reforma a las pensiones en El Salvador, fue más una reforma fiscal que una reforma estructural al sistema previsional, la cual, lejos de dar respuesta a las necesidades de los cotizantes y jubilados, su aprobación derivó en la pérdida de beneficios para estos y en el aumento de sus cotizaciones al sistema. Además de no obtener un incremento en el monto de pensión ni a corto, mediano ni a largo plazo.

La finalidad de la reforma en términos prácticos fue la de eximir al Estado de sus compromisos estipulados en el Artículo 234 de la LEY DEL SISTEMA DE AHORRO PARA PENSIONES, en donde se establece la creación del Fondo de Amortización (1.5% del Presupuesto General del Estado) para el pago de las obligaciones exclusivamente emanadas de esta Ley.

Es decir, que al conformarse la Cuenta de Garantía Solidaria, serán los trabajadores los que cargarán con la responsabilidad de auto-pagarse: (1) La pensión mínima de vejez; (2) La pensión mínima de invalidez; (3) La pensión mínima de sobrevivencia, (4) Las pensiones de longevidad de los obligados y de los optados; (5) El pago de valor equivalente a certificados de traspaso y certificados de traspaso complementarios, (6) Las pensiones mínimas y obligaciones de los institutos previsionales con los afiliados de este sistema; y (7) Las devoluciones de aportes a los afiliados que no cumplen requisitos para tener un beneficio.

 

Librando con ello al Estado de dicha responsabilidad legal y financiera establecida en la LEY DEL SISTEMA DE AHORRO PARA PENSIONES, pretendiendo con ello la obtención de una cantidad importante de recursos financieros, bajo la premisa que el pago a las pensiones ha creado en las finanzas públicas un déficit fiscal imposible de subsanar.

Aunado a lo anterior, como resultado de la reforma de pensiones, los trabajadores perderán diversos beneficios, entre los cuales se pueden mencionar la reducción del monto de la pensión por invalidez total y parcial en un 28%. Así mismo, tras la derogación del Artículo 17 de LEY DEL SISTEMA DE AHORRO PARA PENSIONES el cotizante ya no podrá realizar aportes voluntarios para mejorar su pensión. De igual manera, cabe señalar que el aumento del porcentaje del último salario devengado por el cotizante, no cambia el monto de la pensión mínima vigente ($207 dólares, menos descuentos), para personas cuyo salario sea igual o menor a los $630 dólares y que lejos de verse incrementada en el futuro, al día de hoy los cotizantes aportan más recursos al sistema de pensiones, pero seguirán recibiendo lo mismo que actualmente reciben.

En este contexto, la reforma se asemeja más una reforma fiscal inconclusa, que a una reforma estructural al sistema previsional, ya que esta no dio una respuesta eficaz y efectiva a las necesidades de los cotizantes y jubilados, en la cual los cotizantes fueron los grandes perdedores.

Si se considera que todos aquellos que se jubilarán dentro de los próximos 10 años, sin duda se jubilarán con una pensión menor a la que lograrían antes de la reforma, pues aun cuando cotizan una cantidad mayor, gran parte de sus ahorros irá a la Cuenta de Garantía Solidaria; mientras que los nuevos certificados que se adquirirán con un mayor rendimiento, se incorporarán de forma gradual, sin embargo, 
no se espera que dichos portafolios de inversión puedan otorgar rendimientos mayores al 5% anual.

La necesidad de una reforma a las pensiones es una realidad, pero esta debe de hacerse de manera integral. En donde el punto de discusión sea el aumento del monto de las pensiones a través de esquemas y estructuras financieras eficientes, que permitan equilibrar los rendimientos y la cuantía del monto de las pensiones, y el beneficio esperado por las operadoras de los fondos (que en la actualidad resulta excesivo para la calidad y cantidad de los resultados). De lo contrario, en un futuro cercano se tendrán que reformar no sólo los esquemas y las estructuras financieras, sino también las entidades y los mismos operadores, cuando se tenga ya presente un conflicto social que pueda poner en riesgo, el orden y la convivencia social dentro de la sociedad.

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