Opinión
El Salvador consolida su liderazgo regional en IA: UNESCO avala el marco normativo que impulsamos desde la Asamblea
El país obtiene puntaje perfecto de 100/100 en iniciativa legal según el ILIA 2025, respaldado por leyes aprobadas desde la Asamblea Legislativa que la UNESCO reconoce como únicas en América Latina.
Por: Diputada Dania González, presidenta de la Comisión de Tecnología, Turismo e Inversión, Asamblea Legislativa de El Salvador
Esta semana la UNESCO presentó los resultados de su Metodología de Evaluación de Preparación en Inteligencia Artificial (RAM, por sus siglas en inglés), aplicada a El Salvador en coordinación con la Agencia Nacional de Inteligencia Artificial (ANIA). El informe no es solo un reconocimiento diplomático: es la validación internacional de un proceso legislativo y de política pública que llevamos construyendo con la visión estratégica de país que acompañamos desde la Asamblea Legislativa.
Los números hablan por sí solos. Según el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2025, El Salvador alcanzó 5.01 estrellas promedio por repositorio en código abierto, casi tres veces el promedio regional de 1.54, posicionándose como el número uno de América Latina en ese indicador. Y el dato que más me enorgullece refuerza ese liderazgo: nuestro país obtuvo 100 sobre 100 en el subindicador de Iniciativa Legal del ILIA 2025, el puntaje más alto posible.
Ese puntaje perfecto no llegó por casualidad.
El marco legal que lo hizo posible
La arquitectura normativa que sustenta este reconocimiento está compuesta por tres pilares que desde la Asamblea Legislativa impulsamos, debatimos y aprobamos: la Ley de Fomento de la Inteligencia Artificial y Tecnologías, la Ley de Ciberseguridad y la Ley de Protección de Datos Personales. Juntas, conforman un ecosistema regulatorio que el informe de la UNESCO describe como único en su tipo a nivel regional.
El Salvador es hoy, junto a Perú, uno de los únicos dos países de América Latina con una ley de IA aprobada, reglamentada y vigente. Eso no es un detalle menor: es la diferencia entre aspirar a ser un actor tecnológico relevante y serlo de hecho.
Cuando desde la Asamblea Legislativa trabajamos en estos instrumentos legales, la pregunta central siempre fue la misma: ¿cómo legislamos para que la tecnología sirva a las personas y no al revés? El informe RAM de la UNESCO confirma que esa pregunta fue la correcta, y que las respuestas que encontramos están en la dirección adecuada.
De la ley a la aplicación: la IA ya transforma vidas
Uno de los aspectos más satisfactorios de este reconocimiento es constatar que las leyes que aprobamos desde la Asamblea Legislativa ya están produciendo resultados reales para las familias salvadoreñas. DoctorSV —plataforma de salud digital lanzada en 2025 con Google Cloud y financiada por la CAF— es quizás el ejemplo más elocuente: en apenas cinco meses superó 1.1 millones de inscritos, gestionó más de 1.5 millones de citas médicas y alcanzó un índice de satisfacción del 97% entre la población. No es casualidad que hoy sea reconocida como un referente global en salud digital.
Este resultado confirma algo que el informe RAM viene a refrendar con datos: cuando el marco normativo es sólido, la inversión llega, los servicios se despliegan y los ciudadanos se benefician. El Salvador lo está demostrando.

De la norma a la infraestructura: El Salvador apuesta por una soberanía tecnológica real
El informe destaca la incorporación del primer clúster soberano de chips NVIDIA B300 y la adjudicación del primer cable submarino internacional al país, financiado por la CAF con $145 millones y con operación prevista para 2028. El Salvador es además el único país hispanohablante de América Latina incluido en el programa global Nemotron Personas de NVIDIA.
Esto es soberanía tecnológica en términos prácticos: tener datos propios, infraestructura propia, y marcos legales propios que garanticen que los beneficios de la inteligencia artificial se queden en el país.
El horizonte: que la IA aporte el 20% del PIB en 2031
La Estrategia Nacional de IA 2026, presentada por ANIA, establece tres pilares —soberanía nacional, talento humano y ejecución tecnológica— y fija una meta ambiciosa: que la inteligencia artificial contribuya el 20% del PIB para 2031. El informe estima que la adopción ética de la IA podría generar un impacto económico de hasta $1,229 millones anuales, equivalente a un crecimiento de hasta 3.9% del PIB.
Para llegar ahí, el trabajo legislativo es tan importante como el tecnológico. Las leyes no son el final del camino: son la condición de posibilidad para que todo lo demás funcione.
El Salvador ha demostrado que un país pequeño puede liderar cuando toma decisiones correctas con visión de largo plazo. Desde la Asamblea Legislativa, seguiremos siendo parte de esa historia.
Dania González es diputada de la Asamblea Legislativa de El Salvador y Presidenta de la Comisión de Tecnología, Turismo e Inversión. Lideró la aprobación de la Ley de Fomento de la Inteligencia Artificial y Tecnologías y la Ley de Tecnologías Robóticas, entre otras iniciativas del ecosistema digital del país.




