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Sobrecumplimiento En La Nueva Ley Antilavado: Riesgos Y Límites
Por: William Iván Hernández | Fiscal Especializado de la Unidad Contra Lavado de Activos
El sobrecumplimiento, lejos de ser un escudo protector, se ha convertido en una fuente autónoma de riesgos legales para el sistema financiero en la era de la nueva Ley Antilavado.
Durante años, hemos entendido la prevención del lavado de activos en el sector financiero salvadoreño dentro de un marco normativo centrado en el cumplimiento de obligaciones formales y la obediencia a los umbrales rígidos y preestablecidos. Las entidades financieras han optado, en muchos casos, por aplicar controles amplios y poco diferenciados por sobre la evaluación individualizada de sus clientes. En este contexto, prácticas como la cancelación de cuentas o negativa de préstamos ante la existencia de noticias negativas, presencia en listas internas y otros, se convirtieron en mecanismos habituales de una mal entendida “gestión” del riesgo.
La reciente entrada en vigor de la nueva Ley Especial Para la Prevención, Control y Sanción del Lavado de Activos -en adelante, Ley Especial- nos permite una aproximación a un verdadero cambio de paradigma. Sin abandonar la rigurosidad legal anterior, la ley reafirma la primacía del enfoque basado en riesgo sobre cualquier mecanismo de control, para matizarlo con la proporcionalidad de las medidas restrictivas y la inclusión financiera como principios rectores del cumplimiento. La nueva normativa, pues, nos obliga a replantear prácticas históricas que, aunque bien intencionadas, hoy resultan incompatibles con el marco legal vigente.
Tal como expondremos, el sobrecumplimiento deja de ser una zona segura y se convierte en una fuente autónoma de riesgos legales para las instituciones financieras.
II. ¿Qué es el sobrecumplimiento en materia antilavado?
El sobrecumplimiento, en materia de prevención de lavado de activos, puede definirse como la aplicación de medidas de control que exceden lo exigido por la normativa vigente, sin una justificación razonable basada en el nivel de riesgo concreto del cliente, producto o transacción. A diferencia del cumplimiento reforzado, el cual responde a riesgos altos debidamente identificados, el sobrecumplimiento se caracteriza por decisiones automáticas, estandarizadas y poco documentadas.
En la práctica bancaria, el sobrecumplimiento suele manifestarse en la adopción de políticas internas que equiparan cualquier señal negativa con un riesgo inaceptable. Entre estas señales se incluyen referencias periodísticas, menciones en redes sociales, inclusión en listas internas de monitoreo o vínculos indirectos con sectores considerados como sensibles. En muchos casos, estas alertas generan decisiones inmediatas de rechazo de créditos o cancelación de cuentas, sin un análisis adicional del contexto, la actualidad de la información, o su impacto real en el perfil de riesgo del cliente.
Este tipo de actuaciones, aunque bien intencionadas, y orientadas a evitar contingencias regulatorias, terminan trasladando a los sujetos obligados funciones que no les corresponden, como la investigación o calificación penal de conductas, y generan efectos adversos tanto para los clientes como para el propio sistema financiero.
En otras palabras, el sobrecumplimiento en materia de riesgos de LA/FT, es un riesgo legal en sí mismo.
III. Análisis práctico de la cancelación de cuentas basada en noticias o listas internas
Uno de los escenarios más sensibles en la aplicación del sobrecumplimiento es la negación o cancelación de productos financieros fundamentada exclusivamente en noticias periodísticas o en listas internas elaboradas por las propias entidades financieras.
A manera de ejemplo, imaginemos que una institución financiera recopila los nombres de todas las personas sobre las cuales Fiscalía General de la República ha emitido oficios solicitado información financiera, sin que en los referidos oficios se especifique si la persona está siendo investigada por un delito, si ya ha sido procesada, si, incluso, tiene calidad de víctima, entre otras posibles variables. Con ellos, se crea una lista, cuyo único criterio es: “se ha solicitado información financiera sobre esta persona o sociedad”.
Si, basándose únicamente en la existencia de esta lista, la institución financiera niega, por ejemplo, un préstamo hipotecario a una persona natural, dicho usuario del sistema financiero estaría más que habilitado para entablar acción legal contra la institución, con las correspondientes sanciones económicas y reparaciones civiles que esto implicaría.
Las exclusiones basadas en listas internas son comprensibles, pues suelen adoptarse con buenas intenciones, como medidas preventivas para mitigar riesgos reputacionales o regulatorios. No obstante, si las mismas carecen de un sustento técnico suficiente y un verdadero análisis de riesgo individualizado, estamos ante un claro ejemplo de sobrecumplimiento, y se vuelven ellas mismas en un riesgo de sanciones por los entes reguladores.
¿La solución? El enfoque basado en riesgo bien documentado.
IV. El enfoque basado en riesgo como límite al sobrecumplimiento
Contrario a la primera impresión que puede generar el uso de la palabra sobrecumplimiento, esta conducta no implica un “mejor cumplimiento”, ni exime de responsabilidad a las entidades financieras. Por el contrario, puede convertirse en una fuente directa de sanciones administrativas.
De forma expresa, la Ley Especial establece que las entidades financieras no deben obstaculizar injustificadamente la inclusión financiera, ni imponer requisitos o restricciones desproporcionadas respecto del nivel de riesgo del cliente. Asimismo, se prohíbe que las políticas internas sean utilizadas como justificación automática para negar, restringir o cancelar productos o servicios financieros sin una evaluación individualizada. Es así, pues, que los entes supervisores del sistema financiero salvadoreño están ahora llamados a evaluar no solo si existen políticas de prevención, sino si estas se aplican conforme al enfoque basado en riesgo y a los principios establecidos en la ley.
Es precisamente dentro del marco del Enfoque Basado en Riegos que manifestamos, categóricamente, que el negar un producto o servicio financiero sobre la única base de que una persona se encuentre comprendida dentro de una lista interna de una determinada institución, es un ejemplo claro de sobrecumplimiento, y ciertamente puede acarrear sanciones del ente regulador y posibles acciones legales por parte de las personas excluidas financieramente.
¿Significa esto que no se debe hacer caso a las alertas internas o a las notas periodísticas? Claro que no. Estas fuentes son insumos relevantes dentro del análisis, y suelen ser la señal de partida dentro de la institución para reforzar la debida diligencia. Lo que no debemos perder de vista es que estas señales iniciales deben ser contrastadas, ampliadas, contextualizadas y valoradas en conjunto con otros factores, tales como el comportamiento transaccional, la actividad económica declarada y el historial de cumplimiento del cliente, el cual debe estar debidamente documentado en informes del área de gestión de riesgos de cada institución, adecuados al producto o cliente que genere la sospecha.
Si, pues, además de existir una lista interna, tenemos transacciones sospechosas (por montos, frecuencia, por no ser normales dentro del rubro, etc.), una actividad económica con montos muchas veces superiores a la declarada, negativa por parte del cliente a proveer documentación adicional sobre su actividad económica, entre otros aspectos, estamos ante un análisis de riesgo individualizado y racional, que podría justificar la negativa a prestar un servicio financiero.
El mensaje del legislador es claro: el enfoque basado en riesgo exige pensar, analizar y documentar, no reaccionar de forma automática.
V. Conclusión: cumplir mejor, no sólo cumplir más.
La nueva Ley Especial no pretende debilitar los controles ni flexibilizar la prevención del lavado de activos. Su objetivo es más preciso: asegurar que los sujetos obligados, en particular las instituciones financieras, apliquen correctamente el enfoque basado en riesgo. Esto implica abandonar prácticas automáticas y mecánicas, y adoptar decisiones informadas, proporcionales y debidamente documentadas.
La cancelación de cuentas basada exclusivamente en noticias o listas internas ya no encuentra respaldo en el marco normativo vigente. El cumplimiento eficaz exige análisis individualizados, evaluación objetiva del riesgo y respeto a los principios de la inclusión financiera.
Cumplir más no siempre significa cumplir mejor; en muchos casos, significa asumir riesgos innecesarios.
El desafío para la banca salvadoreña no es reducir sus estándares, sino sofisticarlos. La correcta aplicación del enfoque basado en riesgo no solo fortalece la prevención del lavado de activos, sino que protege a las instituciones de sanciones, mejora la calidad del cumplimiento y contribuye a un sistema financiero más sólido, inclusivo y jurídicamente seguro.
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Kash redefine el uso cotidiano del dinero digital en El Salvador
El uso de herramientas digitales para gestionar dinero ha cambiado la relación de las personas con los servicios financieros. En ese proceso, Kash, como producto de BAC, ha ampliado su alcance en el país y en la región, incorporando nuevas funciones y aumentando su base de usuarios durante el último año.
Durante 2025, la plataforma registró un crecimiento superior al 76 % en número de usuarios en El Salvador. Este avance estuvo acompañado por una evolución en su propuesta, que pasó de ser una aplicación para transferencias a una solución que integra distintas funciones de pago en un solo entorno digital.
José Manuel Ayala, gerente de Kash en El Salvador, explica que este cambio responde a una visión más amplia del servicio. “Pasamos de ser una solución de transferencias a un ecosistema integral de pagos, respaldado por la infraestructura y visión estratégica de BAC”, señala.
Entre las nuevas funcionalidades destaca el pago de facturas desde la aplicación, lo que permite gestionar servicios básicos sin necesidad de desplazamientos físicos.
Cambios en el acceso a servicios financieros
La adopción de Kash ha tenido impacto en la forma en que los usuarios interactúan con el sistema financiero. Desde su lanzamiento, la plataforma ha facilitado el acceso a servicios digitales para más de 250,000 personas en El Salvador y más de un millón a nivel regional.
Este alcance ha permitido que usuarios que antes no utilizaban banca digital comiencen a realizar transferencias y pagos desde sus dispositivos móviles. La facilidad de uso ha sido un factor clave para ampliar la adopción.
“Kash permitió que en menos de tres minutos una persona pueda crear su usuario y comenzar a realizar transferencias digitales”, explica Ayala.
El desarrollo de la plataforma también ha incorporado herramientas de inteligencia artificial en procesos como la validación de identidad. Estas tecnologías permiten agilizar el registro de usuarios y mejorar los controles de seguridad.
Además, la empresa ha comenzado a utilizar analítica avanzada para entender el comportamiento de sus usuarios y diseñar nuevos productos financieros en función de sus necesidades.
Expansión regional y nuevas capacidades
El crecimiento de Kash se apoya en la infraestructura regional de BAC y en alianzas con redes como Visa y Mastercard, que permiten realizar transacciones entre distintos bancos y países.
Estas capacidades han facilitado la expansión de la plataforma hacia otros mercados de Centroamérica, manteniendo un mismo estándar de operación y experiencia para los usuarios.
“La tecnología debe ser un habilitador de oportunidades, acercando soluciones financieras simples y accesibles para todos”, afirma Ayala.
En paralelo, la empresa proyecta ampliar su oferta con nuevos productos digitales como microcréditos, cuentas de ahorro y tarjetas de débito. Estas soluciones buscan responder a la demanda de servicios financieros más completos dentro de un entorno digital.
Para Kash, el desarrollo tecnológico no se limita a digitalizar procesos existentes, sino a transformar la forma en que las personas gestionan su dinero. La evolución de la plataforma apunta a consolidar un modelo donde los servicios financieros sean accesibles desde un mismo canal y adaptados a distintos perfiles de usuarios.
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Weris apuesta por una super app para ampliar el comercio digital en El Salvador
La empresa salvadoreña Weris App ha enfocado su evolución tecnológica en construir una plataforma que conecte a usuarios, comercios y conductores dentro de un mismo ecosistema digital. Ha comprendido que el desarrollo de plataformas digitales de última milla está redefiniendo la forma en que comercios y consumidores interactúan en la economía urbana.
Durante 2025 la compañía consolidó las bases de su plataforma y lanzó sus primeras aplicaciones al mercado. Ese primer despliegue permitió al equipo comprender el comportamiento de usuarios y negocios locales, así como identificar los ajustes necesarios para mejorar la operación.
Christian Wright, CEO de Weris, explica que ese proceso fue clave para la siguiente etapa de la empresa. “En junio del año pasado lanzamos nuestras primeras apps al mercado y ese aprendizaje fue la materia prima de algo mucho más grande”, señala.
El resultado fue el relanzamiento de la plataforma en el segundo trimestre de 2026, cuando la empresa presentó una nueva versión concebida como una super app. El cambio implicó una migración completa de su infraestructura tecnológica y el rediseño de la experiencia para los tres actores que integran el sistema: clientes, comercios y conductores.
“No fue una actualización, fue una reinvención”, afirma Wright.
Un modelo digital para comercios y logística
La propuesta tecnológica de Weris busca facilitar la participación de pequeños negocios en la economía digital. A través de la plataforma, restaurantes, tiendas y emprendedores pueden vender y distribuir sus productos sin necesidad de desarrollar su propia infraestructura tecnológica o logística.
El modelo también incorpora un enfoque que busca equilibrar la relación entre comercios, usuarios y conductores dentro de la plataforma. La empresa señala que su objetivo es construir un sistema donde la eficiencia operativa no implique condiciones desfavorables para los actores que participan en la cadena de valor.
“Nuestro diferencial no es solo la logística, sino el compromiso con una relación justa entre comercio, driver y usuario”, explica Wright.
La plataforma utiliza algoritmos de asignación de pedidos y optimización de rutas para mejorar los tiempos de entrega y reducir costos operativos. Esta analítica en tiempo real también permite a la empresa ajustar la capacidad del sistema según la demanda y mejorar la experiencia del usuario.
Además de su operación logística, la compañía ha desarrollado herramientas tecnológicas que amplían su oferta dentro del ecosistema digital. Entre ellas se encuentra Cuscansense IA, un centro de contacto basado en inteligencia artificial que permite gestionar comunicaciones a gran escala.
A partir de esa tecnología también surgió Wetalks, una plataforma que la empresa decidió ofrecer a otras compañías y emprendedores que necesitan gestionar campañas masivas o procesos de atención a clientes.
Escalabilidad y expansión
El relanzamiento tecnológico de Weris también responde a una estrategia de crecimiento regional. La nueva arquitectura fue diseñada para permitir que la plataforma pueda abrir operaciones en nuevas ciudades o países sin necesidad de reconstruir su infraestructura.
“La escalabilidad siempre fue una prioridad de diseño y hoy tenemos la capacidad de abrir operación en cualquier ciudad o país de forma ágil”, señala Wright.
Para la empresa, el mercado salvadoreño ha funcionado como un laboratorio para probar el modelo antes de expandirlo a otros territorios. El desarrollo de la super app también forma parte de una visión más amplia sobre el rol de la tecnología en el país.
“En Weris decidimos desde el primer día construir algo que importara, no solo una app que funcionara”, afirma Wright.
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Infraestructura, datos y cobertura: la evolución operativa de DELSUR
Mover energía no es solo una operación técnica. También implica anticipar demanda, adaptar infraestructura y tomar decisiones en tiempo real. En ese proceso, DELSUR ha venido ajustando su modelo operativo con inversiones en tecnología, expansión de red y fortalecimiento financiero, como parte de su hoja de ruta hacia 2030.
Durante 2025, la compañía avanzó en tres líneas de trabajo: transformación digital, modernización de infraestructura y sostenibilidad financiera. En el ámbito tecnológico, se contrataron iniciativas por más de 40 millones de dólares que incluyen la implementación de un nuevo sistema ERP, redes inteligentes de medición y herramientas de analítica de datos.
“La transformación no es solo de infraestructura, es también cultural, orientada a que cada área tome decisiones basadas en datos”, explica Carolina Quintero Gil, presidente ejecutiva de DELSUR.
En paralelo, la empresa amplió la capacidad de subestaciones, desarrolló nuevas redes en zonas de crecimiento turístico y fortaleció el respaldo energético en puntos estratégicos como el aeropuerto internacional.
Red eléctrica, impacto social y cobertura
El alcance de la operación se refleja en los territorios donde el servicio eléctrico genera cambios en la vida cotidiana. Durante el último año, 262 familias en zonas rurales accedieron por primera vez a energía eléctrica, lo que incide en condiciones de educación, seguridad y desarrollo local.
Además, cerca de 46,400 personas participaron en talleres sobre uso seguro de la energía, mientras que 8,000 estudiantes fueron parte del programa Electroguardianes.
Uno de los programas con mayor impacto es el Semillero de Linieros, desarrollado junto al INCAF (Instituto Nacional de Capacitación y Formación). A través de esta iniciativa, 93 jóvenes han sido formados como técnicos en redes eléctricas, varios de ellos incorporados a la operación del sector.
“El impacto se refleja en cada comunidad donde la energía llega por primera vez y transforma la vida cotidiana de las personas”, señala Quintero.
En términos operativos, la empresa distribuye energía con una matriz 71% renovable y mantiene indicadores financieros en crecimiento, lo que respalda la sostenibilidad de su modelo.
Innovación, talento y sostenibilidad
La modernización de la red también ha incorporado herramientas tecnológicas aplicadas a la operación. Entre ellas, sistemas de optimización de rutas mediante algoritmos, gemelos digitales en subestaciones y monitoreo con drones y sensores para detectar fallas de forma preventiva.
En la relación con clientes, la empresa ha actualizado sus agencias comerciales con sistemas inteligentes de atención y ha incorporado soluciones digitales para facilitar pagos y gestiones.
“El servicio eléctrico debe evolucionar al ritmo de la tecnología y de las necesidades de los usuarios”, afirma la ejecutiva.
En el plano interno, DELSUR ha invertido más de 25,700 horas en formación técnica, liderazgo e innovación, incorporando programas de inclusión como IP Women Immersion para fortalecer la participación de mujeres en el sector.
La sostenibilidad se gestiona con métricas claras y reportes bajo estándares internacionales, mientras que en el ámbito ambiental la empresa impulsa proyectos de restauración de ecosistemas y monitoreo climático.
A través de alianzas con universidades, organismos internacionales y organizaciones sociales, la compañía ha ampliado el alcance de sus iniciativas en formación, transición energética e impacto comunitario.
De cara a los próximos años, DELSUR continuará desarrollando su red con un enfoque en digitalización, calidad del servicio y transición energética, con el objetivo de consolidar su rol dentro del sistema eléctrico nacional.
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AES, energía que impulsa futuro: digitalización, impacto y visión de país
La energía no solamente mueve la economía de un país; también abre caminos, genera confianza y transforma comunidades. En un entorno donde la innovación y la sostenibilidad marcan la diferencia, AES El Salvador acelera su transformación estratégica y redefine cómo la electricidad puede convertirse en motor de desarrollo económico y social.
En el último año, la compañía culminó la primera fase de su Plan de Digitalización Tecnológica 2021-2025, respaldado por una inversión superior a US$67 millones para adquirir y poner en operación nuevas plataformas. Este avance marca un punto de inflexión en la operación de sus redes y en la relación con más de 1.6 millones de clientes. El lanzamiento de su ecosistema digital de autogestión —una aplicación móvil y un portal web— permite gestionar facturas, pagos, consumos y reclamos en tiempo real, reduce trámites presenciales y eleva los estándares de servicio.
A esta evolución se suman plataformas de gestión y medición inteligente que integran monitoreo en tiempo real y automatizan la red eléctrica. El resultado es una operación que optimiza y responde con mayor agilidad a las demandas del país. Más que digitalización, AES apuesta por fortalecer la continuidad y calidad del suministro eléctrico, un factor clave para la productividad nacional.
Impacto que transforma
La estrategia también genera oportunidades que amplían el desarrollo de las comunidades. Una de las iniciativas más representativas es el programa Mujeres Electricistas, desarrollado en alianza con el Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer (ISDEMU). Desde 2016, ha acreditado a más de mil mujeres en instalaciones eléctricas residenciales, abriendo oportunidades de empleo y emprendimiento.
En paralelo, durante el último año la empresa educó a más de 65,000 niños en el uso seguro y eficiente de la energía, capacitó a más de 14,000 personas en comunidades rurales a través del programa Energía Mágica y llevó electricidad a 219 familias mediante el programa Luz para Todos, con una inversión superior a US$375 mil. Estas acciones reflejan un modelo de sostenibilidad con impacto directo en la calidad de vida.
Gobernanza y talento como motor
El fortalecimiento institucional es otro pilar. AES reforzó su programa de ética y cumplimiento mediante capacitaciones, espacios de diálogo interno y mecanismos de reporte que consolidan una cultura organizacional basada en la transparencia.
La inversión en talento también se mantiene constante. A través de su Centro de Entrenamiento Técnico y programas de formación interna, los colaboradores reciben capacitación en áreas clave como analítica de datos, inteligencia artificial, sistemas fotovoltaicos y automatización de redes. Esta apuesta fortalece el empleo de calidad y prepara a la organización para la incorporación de más energías renovables en la matriz energética.
Una visión país
De cara a los próximos años, AES El Salvador continuará articulando su estrategia en cuatro pilares: impacto ambiental, bienestar social, experiencia del cliente y ética y gobernanza, con el objetivo de generar valor sostenible.
Ser reconocida como una empresa de impacto es, para AES, una responsabilidad. Confirma que el crecimiento empresarial puede ir de la mano con el compromiso social y la transparencia.
Como lo resume su presidente ejecutivo, Abraham Bichara: “En AES El Salvador entendemos el liderazgo como la responsabilidad de anticiparnos a los desafíos del país y actuar con visión de largo plazo. Continuaremos trabajando para fortalecer un servicio eléctrico cada vez más confiable y moderno, impulsando la innovación, la sostenibilidad y el desarrollo de nuestra gente y de las comunidades a las que servimos”.
En un sector estratégico para la economía, la energía no solo mueve industrias. También impulsa oportunidades, construye confianza y acelera el desarrollo. Ese es el estándar que AES El Salvador busca consolidar.
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ADOC impulsa su expansión regional con retail, datos y experiencia de cliente
La evolución de Empresas ADOC se ha construido sobre ajustes concretos en su forma de operar, en cómo se relaciona con el cliente y en la integración de canales físicos y digitales. Ese proceso ha llevado a la compañía a reorganizar su modelo hacia una estructura más ágil, con presencia regional y una oferta que combina retail, mayoreo y manufactura.
En el último año, la empresa ha consolidado su operación en más de siete países de Centroamérica, apoyada en un portafolio diversificado de marcas y formatos de negocio. Parte de ese crecimiento se explica por la expansión de su red comercial, con la apertura de más de 95 tiendas en los últimos años y el desarrollo de 30 plataformas de comercio electrónico.
“Hemos evolucionado de una operación tradicional hacia un modelo más ágil, omnicanal y centrado en el cliente”, explica Javier Castillo, CEO de Empresas ADOC.
Este cambio ha implicado pasar de un enfoque transaccional a uno basado en relaciones de valor, donde la experiencia del cliente se convierte en un eje de decisión.
Expansión comercial y modelo digital
La compañía ha fortalecido su ecosistema digital con herramientas que integran distintos puntos de contacto. Entre ellos, la aplicación de lealtad Puntos ADOC, canales de atención en WhatsApp, redes sociales y un centro de servicio al cliente que permite una interacción continua.
Este sistema se complementa con un modelo de escucha activa que recoge información tanto de clientes como de colaboradores, lo que permite ajustar decisiones operativas y comerciales con base en datos.
“La innovación en ADOC se centra en mejorar la experiencia del cliente y fortalecer nuestra competitividad regional”, señala Castillo.
En el plano de producto, la empresa ha incorporado marcas internacionales y desarrollado propuestas que combinan diseño y funcionalidad, con el objetivo de competir en mercados más amplios.
El impacto de esta operación se refleja también en indicadores económicos y sociales. La empresa ha generado más de 2,300 empleos directos en la región y ha donado más de 30,000 pares de calzado a través de su programa Calzando Sonrisas.
Cultura organizacional y sostenibilidad
El desarrollo interno de la empresa se apoya en una cultura organizacional que prioriza la ejecución, la agilidad y el enfoque en resultados. Bajo el concepto de cultura ADOCKER, la compañía promueve principios como servicio al cliente, innovación y trabajo en equipo.
“El talento es uno de nuestros pilares estratégicos, con una cultura enfocada en entender y resolver las necesidades reales del cliente”, afirma el CEO.
Este enfoque se traduce en programas de formación y oportunidades de crecimiento interno que buscan fortalecer las capacidades del equipo y sostener la evolución del negocio.
En paralelo, la empresa ha incorporado criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en su toma de decisiones. Esto incluye reportes de sostenibilidad bajo estándares internacionales y una estructura de gobierno corporativo que permite gestionar riesgos y asegurar cumplimiento.
Para los próximos años, ADOC proyecta profundizar su ecosistema digital, expandir su presencia en nuevos mercados y fortalecer su operación de manufactura.
“Creemos que el liderazgo empresarial se construye a partir de la confianza, la coherencia y la generación de valor compartido”, concluye Castillo.
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