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Potencial y retos del comercio entre Centroamérica y el Mercosur
El comercio entre Centroamérica y Mercosur tiene un gran potencial para crecer y diversificarse. Las políticas adecuadas y la cooperación entre los países pueden conducir a un futuro más próspero y sostenible para ambas regiones.
El avance en la firma de acuerdos de libre comercio desde los años noventa, especialmente en América Latina, estableció el escenario para el desarrollo del Mercado Común del Sur (Mercosur), cuya gestación inició en la década de los ochenta. Este proceso, impulsado como una estrategia para evitar quedar en desventaja en el comercio internacional, ha permitido que Mercosur negocie como bloque para superar los obstáculos económicos persistentes en la región.
Uno de los aspectos más destacados de las relaciones comerciales entre Mercosur y Centroamérica es la composición de las exportaciones centroamericanas, que se caracterizan por una predominancia de productos no tradicionales. Esta diversificación abre oportunidades significativas para Centroamérica. Sin embargo, uno de los retos principales es intensificar las relaciones comerciales para aprovechar la alta demanda de insumos industriales en Mercosur.
Un informe del Sistema de Integración Económica Centroamericana (SIECA) recoge datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), que indican que el Producto Interno Bruto (PIB) de Mercosur en 2017 fue de US$2,780.7 mil millones, representando el 51.6% del PIB de América Latina y el Caribe, con un crecimiento promedio del 1.7% en los últimos años. El PIB per cápita para ese año se situó en US$15,291.20.
Al analizar la importancia del comercio intrarregional dentro de Mercosur, Paraguay destaca con aproximadamente el 48% de sus exportaciones totales en 2017 dirigidas a la región. Le siguen Uruguay con el 24% y Argentina con el 20%. Estos datos subrayan la relevancia del comercio interno en estos países y su potencial influencia en las relaciones comerciales con Centroamérica.
Las exportaciones totales de Centroamérica a Mercosur mostraron una variación anual del 14.5% entre 2016 y 2017, aunque inferior al 24.2% registrado entre 2015 y 2016. En el período de 2013 a 2017, las exportaciones se mantuvieron relativamente estables, alcanzando un total de US$104.8 millones en 2017.
Costa Rica lidera las exportaciones centroamericanas hacia Mercosur con US$60 millones en 2017, representando el 57.5% del total exportado por la región. Le siguen Guatemala con el 21%, Honduras con el 7.4%, Panamá con el 6.6%, El Salvador con el 4.7% y Nicaragua con el 2.8%.
En 2017, las importaciones de Centroamérica desde Mercosur ascendieron a US$2,081.6 millones. Los productos más demandados fueron vehículos para el transporte de mercancías y personas, medicamentos, palas mecánicas y sustancias odoríferas, destacándose los insumos industriales. También se importaron bienes primarios como arroz, maíz y aceite de soja. Los vehículos para transporte de mercancías representaron el 10.9% de las importaciones, los medicamentos el 7.9%, las mezclas de sustancias odoríferas el 5.1%, los vehículos para transporte el 4.6% y los automóviles turísticos el 4.2%.
César Addario Soljancic, vicepresidente de EXOR Estructuradores Financieros, explicó que “la diversificación de exportaciones es crucial para la estabilidad económica de Centroamérica, especialmente en un contexto global tan dinámico como el actual”. Addario también destaca la importancia de fortalecer las relaciones comerciales con Mercosur para aprovechar las oportunidades de crecimiento. “La alta demanda de insumos industriales en Mercosur representa una oportunidad significativa para los exportadores centroamericanos. Sin embargo, es fundamental que se desarrollen estrategias efectivas para intensificar estas relaciones comerciales”, añadió.
El comercio entre Centroamérica y Mercosur ofrece importantes oportunidades, pero también presenta desafíos que deben ser abordados para maximizar su potencial. La diversificación de las exportaciones centroamericanas hacia productos no tradicionales es un paso positivo, pero se necesita una mayor intensificación de las relaciones comerciales para aprovechar plenamente las demandas de Mercosur.
Addario Soljancic enfatizó que “el crecimiento económico puede y debe ir de la mano con la protección del medio ambiente y la promoción del bienestar social. Las inversiones sostenibles y el desarrollo de infraestructuras verdes son esenciales para lograr un crecimiento equilibrado y sustentable en la región”.
El informe del Sistema de Integración Económica Centroamericana subraya la necesidad de continuar trabajando en la eliminación de barreras comerciales y en la mejora de la infraestructura de transporte y logística para facilitar el comercio entre ambas regiones. La integración económica no solo fortalecerá las relaciones comerciales, sino que también contribuirá al desarrollo sostenible y al bienestar de las poblaciones de Centroamérica y Mercosur.
Addario concluye en que el comercio entre Centroamérica y Mercosur tiene un gran potencial para crecer y diversificarse. Las políticas adecuadas y la cooperación entre los países pueden conducir a un futuro más próspero y sostenible para ambas regiones. La clave está en intensificar las relaciones comerciales y aprovechar las oportunidades que ofrece el mercado intrarregional, fomentando al mismo tiempo la sostenibilidad y el desarrollo económico.
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CMI refuerza su presencia regional con inversiones, innovación y sostenibilidad
Corporación Multi Inversiones (CMI) mantiene una estrategia de crecimiento sostenida en Centroamérica basada en inversión productiva, expansión operativa y programas de sostenibilidad. En El Salvador, la compañía ha avanzado en el fortalecimiento de su capacidad logística, la modernización de procesos industriales y el desarrollo de iniciativas ambientales y comunitarias que forman parte de su modelo de negocio.
Durante el último año, la empresa ha concentrado esfuerzos en consolidar operaciones y ejecutar su plan de inversiones en el país. Esto incluye proyectos para ampliar la capacidad productiva, fortalecer la red de distribución y modernizar sus plantas industriales.
“CMI ha vivido una etapa de consolidación y ejecución disciplinada de su estrategia de crecimiento regional, con un fuerte énfasis en la resiliencia operativa, la continuidad del negocio y el fortalecimiento de capacidades clave para el crecimiento de largo plazo”, explica Jaime García Oriani, Business Partner de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de la compañía.
Las acciones forman parte de un proceso que busca mantener la competitividad del negocio en un entorno económico cambiante. En ese contexto, la empresa ha reforzado su estructura logística, ampliado inversiones industriales y desarrollado iniciativas vinculadas a eficiencia energética y economía circular.
Inversión y expansión operativa
Uno de los ejes de la estrategia reciente de CMI ha sido la inversión en infraestructura productiva y logística. En El Salvador, la compañía desarrolló un nuevo centro de distribución en la zona oriental del país con una inversión de 1.5 millones de dólares. El objetivo es fortalecer la red logística y facilitar el acceso a sus productos en diferentes mercados.
A esto se suman mejoras en la planta de procesamiento avícola, donde se destinaron 7 millones de dólares para modernización tecnológica, calidad e inocuidad alimentaria.
En paralelo, la empresa ha realizado inversiones en sus plantas de procesamiento de trigo y maíz, incluyendo infraestructura ambiental como una nueva planta de tratamiento de aguas residuales.
Estas inversiones forman parte de un plan de fortalecimiento productivo que también incluye la expansión de su presencia comercial. En los últimos meses se han abierto nuevos restaurantes Pollo Campero en el país, uno de ellos en la zona de Surf City.
Según García Oriani, estas decisiones responden a una visión de largo plazo que busca preparar a la empresa para nuevos escenarios de mercado.
“En El Salvador hemos dado seguimiento al plan de inversiones que anunciamos entre 2022 y 2025, orientado a ampliar nuestra capacidad productiva, fortalecer nuestra red de distribución y robustecer nuestras capacidades comerciales”, señala.
Además del impacto económico, estas operaciones tienen efectos directos en el empleo. Actualmente la empresa genera más de 9,500 puestos de trabajo directos en el país, distribuidos en sus diferentes unidades de negocio y marcas.
Innovación y eficiencia en la industria alimentaria
Además, CMI ha impulsador procesos de innovación tecnológica en producción, logística y control de calidad. Ha impulsado la digitalización de procesos industriales y logísticos, así como la automatización de operaciones para mejorar la eficiencia y la trazabilidad en la cadena de producción.
“Impulsamos la innovación como un habilitador estratégico para la competitividad sostenible. Hemos fortalecido la automatización de procesos productivos y logísticos, así como la incorporación de tecnologías limpias y eficiencia energética”, explica García Oriani.
Otro componente relevante es la gestión ambiental. En sus instalaciones se han implementado programas de eficiencia energética y generación de energía renovable. Actualmente la empresa cuenta con más de 7,800 paneles solares instalados en diferentes operaciones en el país.
Estas acciones se complementan con iniciativas de economía circular. Entre ellas se encuentra el aprovechamiento de subproductos de la industria avícola para generar biodiésel en Europa a partir de aceite proveniente de las operaciones de Pollo Campero y Don Pollo.
“Los modelos de gestión ambiental y economía circular nos permiten optimizar recursos y reducir el impacto ambiental de nuestras operaciones”, afirma el vocero.
Sostenibilidad, gobernanza y comunidad
El enfoque de sostenibilidad en CMI está integrado a la estrategia del negocio y se estructura en cuatro pilares: educación, emprendimiento, apoyo comunitario y cuidado del ambiente.
Para la empresa, la gestión responsable de recursos como agua, energía y residuos no solo responde a criterios ambientales, sino también a la continuidad del negocio.
“La sostenibilidad forma parte integral de nuestra estrategia. Gestionar agua, energía y residuos también significa proteger la continuidad del negocio y del sistema alimentario”, explica García Oriani.
En materia de gobernanza corporativa, la organización ha reforzado sus sistemas de cumplimiento y ética empresarial. La compañía cuenta con certificación ISO 37001 en Guatemala, vinculada a estándares internacionales de prevención de corrupción y soborno.
En El Salvador, los avances en sostenibilidad han sido reconocidos por el sector industrial. En 2025 la empresa recibió el premio a la industria innovadora y sostenible otorgado por la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI).
Las iniciativas ambientales también se acompañan de programas comunitarios. Entre ellos destacan proyectos educativos desarrollados en alianza con FEPADE, como la habilitación de aulas escolares equipadas, así como campañas de reforestación junto con comunidades locales.
Alianzas estratégicas y proyección regional
El modelo de crecimiento de CMI también se apoya en alianzas con organismos internacionales, gremiales empresariales y organizaciones sociales.
Uno de los acuerdos más recientes fue el financiamiento obtenido a través de un crédito sindicado estructurado por BID Invest con participación de la Cooperación Internacional del Japón (JICA). Este financiamiento busca apoyar proyectos vinculados al empleo y a la seguridad alimentaria en Centroamérica.
Además, la empresa mantiene colaboración con organizaciones sociales en proyectos de impacto comunitario. Un ejemplo es la campaña “Únete”, desarrollada junto a la Fundación Ayúdame a Vivir, que en 2025 logró recaudar más de 530 mil dólares para el tratamiento de niños con cáncer.
También ha habido jornadas de reforestación y campañas solidarias organizadas junto a entidades como Fundación TCS.
En el ámbito empresarial, CMI participa activamente en gremiales como la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI), la Asociación de Avicultores de El Salvador (AVES) y la Cámara Americana de Comercio (AmCham).
Estas alianzas permiten ampliar el alcance de las iniciativas sociales y ambientales de la empresa.
“Estas sinergias nos permiten amplificar resultados y construir soluciones de largo plazo”, señala García Oriani.
Talento, cultura organizacional y visión de futuro
El desarrollo del talento humano es otro de los pilares de la organización. La empresa sostiene que su cultura interna se basa en los valores corporativos denominados REIR: responsabilidad, excelencia, integridad y respeto.
A través de su universidad corporativa, laUcmi, la empresa impulsa programas de formación profesional para sus colaboradores para fortalecer habilidades técnicas, liderazgo y desarrollo profesional.
“El corazón de CMI es su gente. Este reconocimiento es resultado del trabajo y compromiso de cada uno de nuestros colaboradores”, afirma García Oriani.
De cara a los próximos años, la compañía ha definido varias prioridades estratégicas. Entre ellas se encuentran fortalecer su capacidad productiva, profundizar la transformación sostenible de sus operaciones y avanzar en innovación tecnológica.
También busca consolidar una presencia regional con enfoque en resiliencia empresarial y desarrollo sostenible.
“Entre nuestras prioridades están fortalecer la capacidad productiva y comercial, impulsar la innovación y profundizar la transformación sostenible de nuestras operaciones”, explica el vocero.
Para la empresa, estos objetivos están vinculados a la seguridad alimentaria y al desarrollo económico en los países donde opera.
En ese contexto, el reconocimiento como Empresa de Impacto representa, según la compañía, una validación de su modelo de negocio y de su enfoque en sostenibilidad.
“Ser reconocidos nuevamente como Empresa de Impacto reafirma que hacer negocios con propósito es posible y necesario”, concluye García Oriani.
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Derecho y Negocios reconoce a las Empresas de Impacto y Líderes Tech 2026 por sus aportes al desarrollo de El Salvador
La revista Derecho y Negocios celebró, el pasado 23 de abril, una nueva edición de sus reconocimientos EMPRESAS DE IMPACTO y LÍDERES TECH en una jornada que reunió a empresarios, funcionarios y representantes del sector productivo.
La actividad confirmó el lugar que estas distinciones han ganado dentro del calendario empresarial y dejó una idea central: la empresa privada sigue siendo una pieza decisiva en la dinámica económica, tanto desde las operaciones tradicionales como desde la incorporación de tecnología.

Esta fue la tercera edición de EMPRESAS DE IMPACTO y la segunda de LÍDERES TECH.
Ambas categorías retratan dos movimientos que marcan el entorno de negocios. Por un lado, compañías con trayectoria, inversión sostenida y capacidad para generar empleo y producción. Por otro, firmas que desde la tecnología están cambiando procesos, servicios y modelos de operación. En conjunto, los reconocimientos muestran una economía donde crecer ya no pasa solo por ampliar capacidad instalada, sino también por innovar y responder con más agilidad a un mercado competitivo.
Más que una premiación, el encuentro funcionó como una lectura del momento empresarial salvadoreño. Entre organizadores y funcionarios invitados apareció una coincidencia: el país atraviesa una etapa de mayor apertura para la inversión, pero sostener ese ritmo exige empresas capaces de tomar decisiones, asumir riesgos y adaptarse a un escenario en transformación.
El presidente de la revista, Manuel Carranza, abrió la ceremonia con un mensaje enfocado en el recorrido de las compañías reconocidas.
“Esta noche no estamos aquí solo para reconocer a empresas. Estamos para reconocer historias de riesgo, decisiones difíciles y momentos donde ustedes creyeron”, afirmó.
La idea marcó el tono de la noche. Carranza situó a las empresas como organizaciones que han debido avanzar en contextos cambiantes, con apuestas sostenidas y capacidad para mantenerse activas aun en momentos complejos. También se refirió al entorno. “El Salvador está viviendo un momento distinto, donde el mundo comienza a mirar y las oportunidades están creciendo”, señaló.
Ese mensaje se completó con una definición más amplia del concepto de impacto. “Cuando hablamos de impacto, hablamos de empleos, familias y comunidades con más oportunidades”, expresó. Con ello, vinculó la actividad empresarial con efectos concretos en la vida económica y social.
El mensaje del sector público
La ministra de Economía, María Luisa Hayem, participó en la entrega de reconocimientos y centró su intervención en el desempeño del país y en las condiciones que, a juicio del Gobierno, favorecen la inversión. “El Salvador cuenta con un crecimiento de 3.9% y un entorno favorable para la inversión”, indicó.
Hayem sostuvo que ese resultado se explica por variables que pesan en la toma de decisiones empresariales. “Tenemos seguridad, estabilidad y un clima de negocios fortalecido que impulsa el desarrollo empresarial”, afirmó. También mencionó avances en comercio exterior. Según explicó, durante 2025 empresas salvadoreñas exportaron 204 nuevos productos a 60 destinos.
La funcionaria también valoró el papel de la revista y de estos reconocimientos. “Reconocen a empresas que son referente en tecnología, sostenibilidad e impacto, y visibilizan el esfuerzo diario del sector productivo”, dijo. Luego añadió: “Este tipo de espacios permite que el trabajo de las empresas no quede invisibilizado y motive a más inversión”.
Por su parte, el director ejecutivo de la OPAMSS, Luis Rodríguez, destacó cifras vinculadas al desarrollo urbano y al crecimiento de la inversión en el área metropolitana. “El país ha superado los 5,700 millones de dólares en inversión privada en el área metropolitana”, aseguró.
Rodríguez explicó que ese dinamismo responde a proyectos de vivienda, comercio e industria, y remarcó el peso del sector construcción. “Hemos crecido más de 30% en comparación con años anteriores”, señaló. Su intervención conectó la conversación empresarial con el desarrollo territorial.
El funcionario también subrayó el valor del conocimiento dentro del nuevo entorno económico. “Hoy se premia el conocimiento y el impacto que estas empresas generan en el país”, afirmó. En la misma línea agregó: “Este evento premia el conocimiento y el impacto, que son claves para detonar más desarrollo”.
La categoría LÍDERES TECH expuso una de las transformaciones más visibles dentro de la economía salvadoreña. Las empresas reconocidas en este segmento operan en pagos digitales, desarrollo de software, análisis de datos, educación tecnológica e inteligencia artificial.
Carranza resumió esa idea con una frase que apuntó al cambio de escala que vive el país. “Están redefiniendo lo posible a través de la tecnología y llevando a El Salvador a competir a nivel global”, afirmó. Rodríguez también mencionó desarrollos recientes en inteligencia artificial aplicados a inversión, seguridad y servicios.
En paralelo, la categoría EMPRESAS DE IMPACTO volvió a poner sobre la mesa el peso de compañías con presencia consolidada en la economía nacional. Se trata de empresas que inciden en empleo, producción, cadenas de suministro y circulación de inversión.
Carranza resumió esa trayectoria con otra de las frases centrales de la noche: “Las empresas que están aquí decidieron invertir y creer, incluso en momentos difíciles”. La afirmación reconoce que buena parte del desarrollo empresarial salvadoreño se ha construido desde decisiones tomadas en escenarios desafiantes. La jornada cerró con una señal compartida entre organizadores, autoridades y representantes empresariales: la conexión entre inversión, innovación y articulación público-privada seguirá siendo determinante para el crecimiento. Los reconocimientos EMPRESAS DE IMPACTO Y LÍDERES TECH no solo visibilizan trayectorias. También dejan registro de hacia dónde se mueve la economía salvadoreña: hacia una combinación de continuidad operativa, adopción tecnológica y apuesta empresarial
EMPRESAS RECONOCIDAS
Líderes Tech 2026
APPLAUDO
BITFINEX
DATATRUST
KASH
KEY INSTITUTE
KODIGO
MONETAE
SERFINSA
STEREN
TIGO
WERISAPP
Empresas de Impacto 2026
ADOC
AES
CMI
DELSUR
DIANA
ENERWIRE
HOLCIM
LA CONSTANCIA
LABORATIOS PAILL
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Crecimiento y cercanía: la esrategia operativa de Pollo Campestre en el país.
Pollo Campestre, crecimiento sostenible con raíces familiares y visión de largo plazo
Pollo Campestre ha desarrollado una operación que combina expansión territorial, ajustes en su cadena de suministro y una estrategia centrada en el cliente. La empresa cuenta actualmente con 74 restaurantes en El Salvador, lo que le permite mantener una cobertura amplia y sostener una operación que prioriza la consistencia en el servicio y la cercanía con el consumidor.
La historia que sustenta el crecimiento
La trayectoria de Pollo Campestre está profundamente ligada a sus raíces. Es una empresa familiar que nació en el oriente del país, desde donde comenzó a construir su crecimiento con una visión empresarial de largo plazo. A lo largo de los años, ese desarrollo ha estado acompañado por el liderazgo de la familia Romero, que ha impulsado una estrategia fundamentada en valores familiares, desarrollo humano y fortalecimiento del talento interno.
Hoy, la compañía trabaja con la primera y segunda generación de la familia, lo que le otorga una continuidad estratégica que se refleja en cada decisión del negocio. En ese contexto, uno de sus focos principales ha sido fortalecer los procesos internos y la capacidad operativa en un entorno cada vez más competitivo. Esto ha implicado optimizar recursos, mejorar la planificación y consolidar relaciones con proveedores locales —elementos que forman parte de su modelo de crecimiento sostenible y de su compromiso con la economía nacional.
“En los últimos años hemos consolidado una etapa de evolución enfocada en crecimiento sostenible y fortalecimiento de nuestro impacto en las comunidades donde operamos”, explica Conty Aguirre, gerente de Mercadeo de Pollo Campestre.
La empresa también ha impulsado iniciativas orientadas a generar oportunidades en las zonas donde tiene presencia, contribuyendo a la generación de empleo y al dinamismo económico local.
Operación, innovación y cercanía con el cliente
El crecimiento de Pollo Campestre ha estado acompañado por la incorporación de herramientas digitales en sus procesos operativos. Estas soluciones permiten mejorar la gestión de inventarios, optimizar tiempos de servicio y mantener controles de calidad más precisos.
En paralelo, la empresa ha evolucionado su modelo de atención al cliente, integrando canales digitales y opciones que facilitan la experiencia de consumo. Este enfoque responde a los cambios en los hábitos de los consumidores y a la necesidad de ofrecer mayor agilidad en el servicio.
“Hemos impulsado iniciativas que nos permiten adaptarnos a las nuevas dinámicas del mercado y mantenernos cercanos a nuestros clientes”, señala Aguirre.
A nivel interno, la compañía también ha trabajado en el desarrollo de nuevos productos, la mejora de procesos y la capacitación continua de su personal, con el objetivo de sostener su posicionamiento en el mercado.
Cultura organizacional y visión de crecimiento
El desarrollo del talento humano es uno de los ejes de la estrategia de la empresa. Pollo Campestre ha fortalecido su cultura organizacional colocando a las personas en el centro de la operación, promoviendo un entorno basado en el respeto, la colaboración y el sentido de pertenencia.
Este enfoque se refleja en la generación de empleo formal y en programas de capacitación orientados al desarrollo profesional de sus colaboradores. La empresa también impulsa oportunidades de crecimiento interno, lo que permite consolidar equipos con experiencia y conocimiento operativo.
“Entendemos el liderazgo empresarial como una responsabilidad que va más allá de los resultados financieros y que implica aportar al desarrollo de las comunidades”, afirma Aguirre.
En materia de sostenibilidad y gobernanza, la compañía ha avanzado en la formalización de procesos internos y en la adopción de prácticas orientadas a la eficiencia en el uso de recursos, incluyendo acciones para optimizar su cadena de suministro y promover relaciones responsables con proveedores.
De cara a los próximos años, Pollo Campestre busca consolidar su crecimiento mediante una combinación de expansión, eficiencia operativa e impacto en las comunidades donde opera. La empresa proyecta fortalecer su presencia en el mercado, mantener su enfoque en el cliente y continuar generando oportunidades económicas a nivel local.
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El Salvador en el mapa global del cripto: lo que cambia con la SEC, la CFTC y la Resolución 57-2025
Por Nelson Medina Paniagua Gerente Legal, ACACES, de R.L.
En menos de dos semanas, dos eventos ocurridos a miles de kilómetros de distancia el uno del otro cambió el paisaje regulatorio de los activos digitales en El Salvador. El 13 de marzo de 2026, la Sala de lo Constitucional de nuestra Corte Suprema de Justicia trazó por primera vez límites claros sobre el uso de la Inteligencia Artificial (IA) en el sistema de justicia en la Resolución 57-2025. Cuatro días después, el 17 de marzo, la Security Exchange Commission (SEC) y la Commodity Futures Trading Commission (CFTC) de Estados Unidos publicaron conjuntamente una taxonomía vinculante de los criptoactivos que pone fin a más de una década de lo que ellos mismos llamaron regulation by enforcement, que es la práctica de regular castigando en lugar de orientar con anticipación. Para las empresas locales o extranjeras que operan en el mundo cripto, o que planean hacerlo, entender qué significan estos dos hitos no es opcional.
La inteligencia artificial llega a los tribunales
El caso que activó la reflexión de la Sala fue una demanda de inconstitucionalidad contra el artículo 46 de la Ley Especial para la Intervención de las Telecomunicaciones, declarada inadmisible porque parte del argumento de derecho comparado había sido generado por una herramienta de IA generativa sin que el abogado verificara la información antes de presentarla. La Sala detectó el problema pero, en lugar de desechar el caso en silencio, aprovechó la oportunidad para decir algo importante sobre el tema.
Lo que siguió fue una resolución extraordinariamente didáctica. La Sala analizó qué es la IA generativa, qué marcos internacionales la regulan (desde la ONU y la UNESCO hasta el Consejo de Europa), qué dice la legislación salvadoreña vigente, y cómo debe interactuar esta tecnología con los derechos fundamentales. La Sala adoptó los criterios de la Corte Constitucional de Colombia (sentencia T-323/2024) para orientar el uso de IA en la administración de justicia como núcleo práctico. Dichos criterios son transparencia, responsabilidad, privacidad, no sustitución de la racionalidad humana, seriedad y verificación, prevención de riesgos, igualdad, control humano, regulación ética y seguimiento continuo.
En términos prácticos, esto significa que cualquier abogado que use alguna IA u otra herramienta similar para preparar documentos judiciales asume la responsabilidad de verificar cada dato, cada cita, cada referencia. La IA puede ser un aliado poderoso, pero el criterio, la firma —y la responsabilidad— son del profesional. Quien ignore esta advertencia no solo arriesga que rechacen sus escritos: puede enfrentar consecuencias disciplinarias y posiblemente hasta penales.
La nueva taxonomía cripto de Washington: cinco categorías que toda empresa debe conocer
Casi en paralelo, en Estados Unidos ocurrió algo que los mercados esperaban desde hace años. La SEC y la CFTC publicaron conjuntamente los Release Nos. 33-11412 y 34-105020, el primer esfuerzo sistemático del gobierno federal estadounidense por clasificar los criptoactivos y delimitar con claridad cuáles son valores sujetos a registro y cuáles no; siendo este documento vinculante para ambas agencias.
La clasificación distingue cinco grandes categorías. Las digital commodities incluyen activos como Bitcoin (BTC), Ether (ETH), Solana (SOL) y XRP, cuyo valor deriva de la oferta y la demanda —no de la gestión de terceros— y que, por tanto, no son valores financieros. Para las empresas salvadoreñas que operan o buscan financiamiento en mercados norteamericanos, esta confirmación elimina una zona gris que inhibía decisiones de inversión.
Los digital collectibles (NFTs y meme coins) tampoco son valores, salvo que se ofrezcan de forma fraccionada; los digital tools —tokens con función práctica como membresías o credenciales— tampoco generan derechos financieros. Las stablecoins de pago emitidas bajo la GENIUS Act quedan expresamente excluidas de la definición de valor, lo cual abre una ventana estratégica relevante para El Salvador, dado el peso de las remesas familiares en la economía nacional. Por último, los digital securities —acciones tokenizadas, bonos digitales y similares— sí son valores y exigen cumplir con todos los requisitos de registro de la SEC cuando se accede al mercado estadounidense. Aquí el margen de error es cero: el incumplimiento puede derivar en responsabilidad penal y civil bajo la ley federal norteamericana.
Por qué esto importa especialmente en El Salvador
El Salvador no llega a esta coyuntura de manos vacías. Cuenta con la Ley Bitcoin, la Ley de Fomento a la Inteligencia Artificial y Tecnologías (LFIAT, aprobada en febrero de 2025), la Agencia Nacional de Inteligencia Artificial (ANIA), legislación sobre protección de datos y ciberseguridad, y un ecosistema de billeteras digitales que ya está transformando el flujo de remesas. Ningún otro país de la región puede presentar un portafolio institucional comparable.
La existencia de la LFIAT no es un detalle menor. La frontera entre criptoactivos e inteligencia artificial se difumina cada vez más: el trading algorítmico, la gestión automatizada de carteras de activos digitales, los sistemas antifraude en redes blockchain y los contratos inteligentes de ejecución autónoma son todos puntos de intersección entre ambas tecnologías. Un país que regula las dos de forma coordinada ofrece una certeza jurídica que los inversores internacionales valoran por encima de cualquier incentivo fiscal.
La oportunidad es concreta: con marcos propios ya establecidos y la nueva claridad ofrecida por la SEC y la CFTC, El Salvador puede consolidarse como el puente natural entre el ecosistema cripto latinoamericano y el mercado norteamericano. La dolarización, el CAFTA-DR, la familiaridad institucional con Bitcoin y la posición geográfica son ventajas que ningún competidor regional replica de forma simultánea.
Pero aprovechar esa ventana requiere atención sostenida. El Project Crypto de la SEC y la CFTC seguirá produciendo normas y directrices en los próximos meses. El Salvador necesita una estrategia de armonización normativa dinámica —no reactiva— que evalúe cuáles de esas reglas conviene incorporar al ordenamiento local, cuáles adaptar y cuáles resistir. La neutralidad tecnológica no puede confundirse con pasividad regulatoria.
Lo que viene: certeza jurídica como ventaja competitiva
El Salvador ya no juega en ligas locales. Ha apostado decididamente por convertirse en polo de atracción para la industria de los activos digitales y la tecnología financiera. En ese contexto, la nueva arquitectura regulatoria diseñada por la SEC y la CFTC, y los criterios que va fijando la jurisprudencia local sobre el uso de tecnologías emergentes, no son noticias distantes: son factores que determinan hoy mismo la viabilidad de proyectos, contratos y operaciones.
La digitalización dejó de ser el futuro. El scoring crediticio automatizado, el onboarding digital, la custodia de activos digitales y los contratos inteligentes empiezan a ser parte de la operatividad diaria de empresas salvadoreñas hoy. El riesgo no es quedarse sin tecnología; es operar con ella sin entender el marco legal que la rodea.Para los abogados, la resolución de la Sala es una señal directa: quien use IA en su práctica debe hacerlo con criterio, verificación y transparencia. Para los empresarios y tomadores de decisión, los releases de la SEC y la CFTC son un mapa que conviene leer antes de tomar el siguiente paso en el mercado norteamericano. Navegar este ecosistema digital con certeza jurídica no es un lujo; es cada vez más el diferencial que distingue a las empresas que escalan su operación al aplicar correctamente las normativas establecidas de las que tropiezan porque no actualizan sus conocimientos y su normativa interna.
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Grupo EPM acelera inversión en El Salvador y redefine su apuesta energética
El sector eléctrico salvadoreño atraviesa una etapa marcada por mayores exigencias en confiabilidad del servicio, incorporación de tecnología y presión por avanzar hacia esquemas de generación más sostenibles. En ese contexto, las decisiones de inversión de los principales operadores adquieren un peso relevante en la dinámica económica del país.
El gerente general del Grupo EPM, Jhon Maya Salazar, expone en esta entrevista con DyN cómo se está ajustando la estrategia en El Salvador a partir de tres ejes: expansión de la red, incorporación de tecnología y evaluación de nuevas oportunidades en generación de energía. A través de su filial DELSUR, el grupo ha incrementado su presencia en el país con un plan de inversión que apunta a modernizar la infraestructura y fortalecer su operación en zonas con alta actividad económica.
Solo en 2025, la empresa ejecutó más de $32 millones, y para 2026 proyecta un aumento que marca el mayor nivel de inversión anual desde su llegada al país. Esta decisión se da en un entorno donde la calidad del servicio y la estabilidad del sistema eléctrico son factores cada vez más determinantes para el crecimiento económico.
La estrategia no se limita a la infraestructura. Incluye una visión de mediano plazo que combina eficiencia operativa, estabilidad financiera y una transición energética que busca equilibrio entre fuentes tradicionales y renovables. Este enfoque responde a una realidad técnica del sistema eléctrico: garantizar continuidad del servicio mientras se integran nuevas tecnologías de generación.
En esta conversación, el ejecutivo detalla las prioridades de inversión, el rol de las energías renovables y los retos regulatorios que enfrenta el sector. También aborda cómo la compañía evalúa su crecimiento en un mercado donde la certeza jurídica sigue siendo un factor clave para atraer inversión y sostener operaciones de largo plazo.
¿Cuáles son las principales inversiones estratégicas del grupo a través de DELSUR que proyecta ejecutar en El Salvador, en el corto y mediano plazo?
Nosotros tenemos un posicionamiento importante en la distribución de energía. Hoy contamos con alrededor del 27% del mercado, con presencia en zonas relevantes como el suroeste de San Salvador y la franja costera, que está registrando un crecimiento importante. Desde esa base, seguimos participando activamente en el desarrollo de esos territorios a través de la distribución.
En el mediano plazo, estamos evaluando incursionar en generación de energía, especialmente en proyectos eólicos y solares. Hemos sostenido reuniones con grupos económicos en El Salvador para explorar oportunidades que nos permitan crecer en ese segmento.
En distribución, ya estamos establecidos dentro del porcentaje que nos corresponde en el país. Por eso, el enfoque está en mantener la calidad del servicio, fortalecer nuestros indicadores técnicos y asegurar sostenibilidad financiera en el largo plazo. Este trabajo lo desarrollamos con un equipo principalmente salvadoreño, con conocimiento local y compromiso con la operación.
El año pasado invertimos alrededor de $32 millones. Para este año proyectamos cerca de $47 millones, lo que representa un incremento cercano al 40%. Estas inversiones están dirigidas a mejorar la calidad del servicio, avanzar en automatización, digitalización, ciberseguridad y fortalecer toda la infraestructura de red.
Nuestro enfoque se basa en dos pilares: la calidad del servicio y la atención al cliente. A partir de ahí se construye el resto de la operación. Las mejoras en redes, subestaciones y sistemas automatizados están orientadas a sostener esos objetivos.
Usted mencionaba energías renovables. ¿Qué papel van a jugar las energías renovables en la estrategia que ustedes proyectan?
Las energías renovables tienen un rol relevante dentro de la transición energética. El objetivo es reducir el uso de combustibles fósiles y avanzar hacia fuentes no convencionales como la eólica y la solar, además de la hidráulica.
Sin embargo, es necesario mantener un equilibrio en la matriz energética. Un sistema basado únicamente en renovables no convencionales puede enfrentar problemas de estabilidad. Cuando se presentan variaciones en la generación, estas pueden afectar el sistema completo, como se ha visto en algunos casos recientes en otros países.
Por eso, la combinación de fuentes es clave. La generación hidráulica y la térmica aportan estabilidad, mientras que las renovables como la solar y la eólica complementan la matriz. En Colombia operamos con ese modelo mixto, y consideramos que una estructura similar puede aportar solidez al sistema en El Salvador.
Las energías renovables seguirán ganando participación, pero deben integrarse de forma balanceada para garantizar continuidad y confiabilidad del servicio.
¿Cuáles son los principales desafíos que usted considera afrontan, de cara a los marcos regulatorios y a las capacidades técnicas instaladas, para desarrollar plenamente sus planes?
Cualquier inversión depende de la estabilidad jurídica y de reglas de juego claras. Cuando estas condiciones cambian en el camino, se afecta la confianza del inversionista.
En El Salvador hemos trabajado bajo un marco que, hasta ahora, ha permitido operar con claridad. Han surgido algunas inquietudes puntuales, pero hemos podido abordarlas con argumentos técnicos y transparencia en nuestras operaciones.
Somos una empresa que actúa dentro de la normativa. No operamos bajo esquemas especulativos. Nuestro enfoque está en cumplir con estándares éticos y regulatorios para garantizar sostenibilidad y credibilidad en el tiempo.
Las reglas claras permiten desarrollar proyectos y recuperar inversiones dentro de parámetros normales de negocio. Cuando existe esa estabilidad, se facilita la toma de decisiones y la ejecución de planes de largo plazo.
5 puntos clave que sintetizan la visión del Grupo EPM en El Salvador:
- Enfoque en calidad del servicio como eje central
La operación está construida sobre la mejora continua del servicio eléctrico. Las inversiones en red, automatización y tecnología responden a ese objetivo. - Apuesta por modernización y digitalización de la red
El grupo prioriza sistemas inteligentes, analítica de datos y ciberseguridad para operar en tiempo real y mejorar la eficiencia operativa. - Expansión gradual hacia generación de energía
Aunque su base es la distribución a través de DELSUR, evalúa entrar en generación, especialmente en proyectos eólicos y solares. - Transición energética con enfoque técnico y equilibrado
El grupo promueve energías renovables, pero bajo una matriz diversificada que combine fuentes para garantizar estabilidad del sistema. - Confianza en el país con reglas claras
La sostenibilidad de la inversión depende de la estabilidad jurídica y de marcos regulatorios previsibles que permitan planificar a largo plazo.
“La calidad del servicio y la atención al cliente son la base de toda la operación.”
“El crecimiento del sector eléctrico requiere inversión sostenida en redes, tecnología y digitalización.”
“Las energías renovables son clave, pero necesitan complementarse con otras fuentes para garantizar continuidad.”
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