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Certificación Antisoborno y Gestión Pública: Obligación Legal e Integridad Institucional
Jasmin Arteaga | Abogada | Consultora | Capacitadora | Socia LEXTENDENCIA
“La integridad no debe entenderse como una exigencia externa, sino como un componente esencial de la buena administración.”
La entrada en vigor de la Ley de Compras Públicas (LCP), el 11 de marzo de 2023, introdujo un cambio relevante en la gestión del sistema de contratación pública salvadoreño. Por primera vez, la normativa incorpora una obligación explícita para las instituciones de tramitar; obtener y mantener, la certificación y acreditación de la norma antisoborno, conforme a los estándares internacionales de gestión de la calidad.
Esta exigencia, prevista en el artículo 16 de la LCP y desarrollada en el artículo 10 de su Reglamento (RLCP), incorpora prácticas que fortalecen el control interno, la transparencia y la rendición de cuentas. Con ello, se promueve un enfoque preventivo frente a los riesgos de soborno y se favorece una administración más técnica y trazable, alineada con buenas prácticas de integridad y compliance público —entendido como el cumplimiento normativo en el sector estatal.
Plazo para la obtención de la certificación: un mandato legal
El artículo 16 de la LCP dispone que las instituciones públicas designadas por el RLCP deberán obtener la certificación antisoborno en un plazo de tres años a partir de la entrada en vigencia de esa ley, es decir, la fecha límite es en marzo de 2026.
Este plazo debe entenderse como una etapa de ajuste organizacional, que involucra a distintas áreas – planificación, adquisiciones, control interno y cumplimiento normativo, entre otras, sin importar su ubicación funcional ni jerárquica.
El objetivo es construir una estructura de gestión coherente, donde las decisiones estén documentadas, se minimicen los riesgos de conflicto de interés y exista trazabilidad en cada fase de los procesos. En este contexto, la coordinación y el monitoreo de los responsables para asegurar la correcta aplicación de las políticas institucionales de integridad adquieren especial relevancia y requieren el involucramiento activo de toda la organización.
La Norma ISO 37001: referente técnico para la gestión de riesgos
Las instituciones podrán dar cumplimiento a lo establecido en la LCP por medio de la implementación de la norma ISO 37001, la cual surge como respuesta internacional a la necesidad de estandarizar los mecanismos de prevención del soborno en las organizaciones, públicas y privadas.
Su valor no radica únicamente en la certificación, sino en su metodología de gestión de riesgos, entre sus componentes destacan:
• Compromiso de la alta dirección y fomento de la cultura de integridad.
• Identificación y evaluación de riesgos de soborno.
• Controles financieros y no financieros.
• Debida diligencia en proveedores y socios estratégicos.
• Canales de denuncia, revisión y mejora continua.
Adoptar estos principios no solo cumple con la LCP, sino que mejora la eficiencia operativa y reduce las vulnerabilidades administrativas.
Un nuevo enfoque para las compras públicas
Aunque la norma impacta en toda la organización, el presente análisis se centra en las compras públicas, por ser uno de los pilares del gasto estatal. De su correcta gestión depende no solo la eficiencia en la ejecución presupuestaria, sino también la confianza ciudadana en la administración.
La LCP plantea dentro de sus principios el de racionalidad del gasto público, bajo un modelo donde la gestión por resultados se articula con la gestión por integridad.
Cada fase del ciclo de contratación pública —planificación, selección del contratista, contratación, seguimiento y liquidación— debe analizarse desde la perspectiva de los riesgos asociados a cada etapa e incorporar, en función de ellos, criterios de control y trazabilidad. Esto implica que los equipos de compra documenten sus decisiones, apliquen criterios objetivos y prevengan riesgos de incumplimiento o conflicto de interés.
En este contexto, los sistemas de gestión antisoborno, más allá de las formalidades contractuales, se consolidan como herramientas de apoyo técnico para fortalecer la integridad en los procesos.
Cumplimiento, trazabilidad y responsabilidad institucional
Lo esencial no es la acreditación final, sino el proceso que conduce a ella: identificar riesgos, fortalecer controles y documentar decisiones.
Aplicar estos principios genera resultados inmediatos:
• Procedimientos más previsibles y auditables.
• Menor discrecionalidad administrativa.
• Mayor coherencia entre planificación, ejecución y control.
Así, la trazabilidad y la documentación dejan de ser requisitos burocráticos para convertirse en indicadores de calidad institucional y de cumplimiento eficaz de la ley.
Integridad con relación a los proveedores
Es importante destacar que el artículo 27 de la LCP amplía las obligaciones de integridad hacia los proveedores de servicios de auditoría externa, quienes deberán obtener y mantener, la respectiva certificación y acreditación internacional y/o de la norma antisoborno, de conformidad a los estándares internacionales de gestión de la calidad existentes, señalando que las Instituciones podrán contratar auditores externos que no cuenten con la certificación antes mencionada, siempre y cuando contraten a un especialista con experiencia en compras en la Administración Pública que se denominará “contralor” cuya función será verificar que los procesos de compras del año a auditar se hayan desarrollado conforme a lo establecido en la referida Ley.
Con ello, la ley establece una cadena de responsabilidad compartida, donde la transparencia alcanza tanto a quienes contratan como a quienes auditan.
Integridad como criterio de gestión
La gestión por integridad no debe verse como un elemento ajeno a la eficiencia, sino como una condición para alcanzarla.
Las instituciones que gestionan con base en controles claros, procesos documentados y comunicación transparente optimizan recursos y fortalecen su legitimidad.
En la práctica, la integridad se traduce en procedimientos más ágiles, decisiones más fundamentadas y resultados verificables.
Desafíos y oportunidades
La adopción de un enfoque de gestión basado en la integridad conlleva retos prácticos:
• Capacitación técnica especializada en gestión de riesgos y cumplimiento.
• Revisión y documentación de procesos internos.
• Disponibilidad de recursos para auditorías y controles eficaces.
Abordar estos aspectos de manera estratégica no solo permite superar las limitaciones operativas, sino también reforzar la transparencia institucional y consolidar una cultura de integridad sostenible.
Conclusión
La aplicación de los principios de gestión antisoborno no transforma a la administración por decreto, sino mediante la mejora continua, la capacitación del personal y la coherencia de las decisiones.
La Ley de Compras Públicas abre la posibilidad de fortalecer el sistema de adquisiciones del Estado desde una perspectiva técnica, operativa y ética. La integridad no debe entenderse como una exigencia externa, sino como un componente esencial de la buena administración.
El cumplimiento, la trazabilidad y la rendición de cuentas no solo previenen riesgos: mejoran la calidad del gasto, promueven la confianza ciudadana y elevan un desempeño institucional transparente y eficaz.
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Kash redefine el uso cotidiano del dinero digital en El Salvador
El uso de herramientas digitales para gestionar dinero ha cambiado la relación de las personas con los servicios financieros. En ese proceso, Kash, como producto de BAC, ha ampliado su alcance en el país y en la región, incorporando nuevas funciones y aumentando su base de usuarios durante el último año.
Durante 2025, la plataforma registró un crecimiento superior al 76 % en número de usuarios en El Salvador. Este avance estuvo acompañado por una evolución en su propuesta, que pasó de ser una aplicación para transferencias a una solución que integra distintas funciones de pago en un solo entorno digital.
José Manuel Ayala, gerente de Kash en El Salvador, explica que este cambio responde a una visión más amplia del servicio. “Pasamos de ser una solución de transferencias a un ecosistema integral de pagos, respaldado por la infraestructura y visión estratégica de BAC”, señala.
Entre las nuevas funcionalidades destaca el pago de facturas desde la aplicación, lo que permite gestionar servicios básicos sin necesidad de desplazamientos físicos.
Cambios en el acceso a servicios financieros
La adopción de Kash ha tenido impacto en la forma en que los usuarios interactúan con el sistema financiero. Desde su lanzamiento, la plataforma ha facilitado el acceso a servicios digitales para más de 250,000 personas en El Salvador y más de un millón a nivel regional.
Este alcance ha permitido que usuarios que antes no utilizaban banca digital comiencen a realizar transferencias y pagos desde sus dispositivos móviles. La facilidad de uso ha sido un factor clave para ampliar la adopción.
“Kash permitió que en menos de tres minutos una persona pueda crear su usuario y comenzar a realizar transferencias digitales”, explica Ayala.
El desarrollo de la plataforma también ha incorporado herramientas de inteligencia artificial en procesos como la validación de identidad. Estas tecnologías permiten agilizar el registro de usuarios y mejorar los controles de seguridad.
Además, la empresa ha comenzado a utilizar analítica avanzada para entender el comportamiento de sus usuarios y diseñar nuevos productos financieros en función de sus necesidades.
Expansión regional y nuevas capacidades
El crecimiento de Kash se apoya en la infraestructura regional de BAC y en alianzas con redes como Visa y Mastercard, que permiten realizar transacciones entre distintos bancos y países.
Estas capacidades han facilitado la expansión de la plataforma hacia otros mercados de Centroamérica, manteniendo un mismo estándar de operación y experiencia para los usuarios.
“La tecnología debe ser un habilitador de oportunidades, acercando soluciones financieras simples y accesibles para todos”, afirma Ayala.
En paralelo, la empresa proyecta ampliar su oferta con nuevos productos digitales como microcréditos, cuentas de ahorro y tarjetas de débito. Estas soluciones buscan responder a la demanda de servicios financieros más completos dentro de un entorno digital.
Para Kash, el desarrollo tecnológico no se limita a digitalizar procesos existentes, sino a transformar la forma en que las personas gestionan su dinero. La evolución de la plataforma apunta a consolidar un modelo donde los servicios financieros sean accesibles desde un mismo canal y adaptados a distintos perfiles de usuarios.
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Weris apuesta por una super app para ampliar el comercio digital en El Salvador
La empresa salvadoreña Weris App ha enfocado su evolución tecnológica en construir una plataforma que conecte a usuarios, comercios y conductores dentro de un mismo ecosistema digital. Ha comprendido que el desarrollo de plataformas digitales de última milla está redefiniendo la forma en que comercios y consumidores interactúan en la economía urbana.
Durante 2025 la compañía consolidó las bases de su plataforma y lanzó sus primeras aplicaciones al mercado. Ese primer despliegue permitió al equipo comprender el comportamiento de usuarios y negocios locales, así como identificar los ajustes necesarios para mejorar la operación.
Christian Wright, CEO de Weris, explica que ese proceso fue clave para la siguiente etapa de la empresa. “En junio del año pasado lanzamos nuestras primeras apps al mercado y ese aprendizaje fue la materia prima de algo mucho más grande”, señala.
El resultado fue el relanzamiento de la plataforma en el segundo trimestre de 2026, cuando la empresa presentó una nueva versión concebida como una super app. El cambio implicó una migración completa de su infraestructura tecnológica y el rediseño de la experiencia para los tres actores que integran el sistema: clientes, comercios y conductores.
“No fue una actualización, fue una reinvención”, afirma Wright.
Un modelo digital para comercios y logística
La propuesta tecnológica de Weris busca facilitar la participación de pequeños negocios en la economía digital. A través de la plataforma, restaurantes, tiendas y emprendedores pueden vender y distribuir sus productos sin necesidad de desarrollar su propia infraestructura tecnológica o logística.
El modelo también incorpora un enfoque que busca equilibrar la relación entre comercios, usuarios y conductores dentro de la plataforma. La empresa señala que su objetivo es construir un sistema donde la eficiencia operativa no implique condiciones desfavorables para los actores que participan en la cadena de valor.
“Nuestro diferencial no es solo la logística, sino el compromiso con una relación justa entre comercio, driver y usuario”, explica Wright.
La plataforma utiliza algoritmos de asignación de pedidos y optimización de rutas para mejorar los tiempos de entrega y reducir costos operativos. Esta analítica en tiempo real también permite a la empresa ajustar la capacidad del sistema según la demanda y mejorar la experiencia del usuario.
Además de su operación logística, la compañía ha desarrollado herramientas tecnológicas que amplían su oferta dentro del ecosistema digital. Entre ellas se encuentra Cuscansense IA, un centro de contacto basado en inteligencia artificial que permite gestionar comunicaciones a gran escala.
A partir de esa tecnología también surgió Wetalks, una plataforma que la empresa decidió ofrecer a otras compañías y emprendedores que necesitan gestionar campañas masivas o procesos de atención a clientes.
Escalabilidad y expansión
El relanzamiento tecnológico de Weris también responde a una estrategia de crecimiento regional. La nueva arquitectura fue diseñada para permitir que la plataforma pueda abrir operaciones en nuevas ciudades o países sin necesidad de reconstruir su infraestructura.
“La escalabilidad siempre fue una prioridad de diseño y hoy tenemos la capacidad de abrir operación en cualquier ciudad o país de forma ágil”, señala Wright.
Para la empresa, el mercado salvadoreño ha funcionado como un laboratorio para probar el modelo antes de expandirlo a otros territorios. El desarrollo de la super app también forma parte de una visión más amplia sobre el rol de la tecnología en el país.
“En Weris decidimos desde el primer día construir algo que importara, no solo una app que funcionara”, afirma Wright.
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Infraestructura, datos y cobertura: la evolución operativa de DELSUR
Mover energía no es solo una operación técnica. También implica anticipar demanda, adaptar infraestructura y tomar decisiones en tiempo real. En ese proceso, DELSUR ha venido ajustando su modelo operativo con inversiones en tecnología, expansión de red y fortalecimiento financiero, como parte de su hoja de ruta hacia 2030.
Durante 2025, la compañía avanzó en tres líneas de trabajo: transformación digital, modernización de infraestructura y sostenibilidad financiera. En el ámbito tecnológico, se contrataron iniciativas por más de 40 millones de dólares que incluyen la implementación de un nuevo sistema ERP, redes inteligentes de medición y herramientas de analítica de datos.
“La transformación no es solo de infraestructura, es también cultural, orientada a que cada área tome decisiones basadas en datos”, explica Carolina Quintero Gil, presidente ejecutiva de DELSUR.
En paralelo, la empresa amplió la capacidad de subestaciones, desarrolló nuevas redes en zonas de crecimiento turístico y fortaleció el respaldo energético en puntos estratégicos como el aeropuerto internacional.
Red eléctrica, impacto social y cobertura
El alcance de la operación se refleja en los territorios donde el servicio eléctrico genera cambios en la vida cotidiana. Durante el último año, 262 familias en zonas rurales accedieron por primera vez a energía eléctrica, lo que incide en condiciones de educación, seguridad y desarrollo local.
Además, cerca de 46,400 personas participaron en talleres sobre uso seguro de la energía, mientras que 8,000 estudiantes fueron parte del programa Electroguardianes.
Uno de los programas con mayor impacto es el Semillero de Linieros, desarrollado junto al INCAF (Instituto Nacional de Capacitación y Formación). A través de esta iniciativa, 93 jóvenes han sido formados como técnicos en redes eléctricas, varios de ellos incorporados a la operación del sector.
“El impacto se refleja en cada comunidad donde la energía llega por primera vez y transforma la vida cotidiana de las personas”, señala Quintero.
En términos operativos, la empresa distribuye energía con una matriz 71% renovable y mantiene indicadores financieros en crecimiento, lo que respalda la sostenibilidad de su modelo.
Innovación, talento y sostenibilidad
La modernización de la red también ha incorporado herramientas tecnológicas aplicadas a la operación. Entre ellas, sistemas de optimización de rutas mediante algoritmos, gemelos digitales en subestaciones y monitoreo con drones y sensores para detectar fallas de forma preventiva.
En la relación con clientes, la empresa ha actualizado sus agencias comerciales con sistemas inteligentes de atención y ha incorporado soluciones digitales para facilitar pagos y gestiones.
“El servicio eléctrico debe evolucionar al ritmo de la tecnología y de las necesidades de los usuarios”, afirma la ejecutiva.
En el plano interno, DELSUR ha invertido más de 25,700 horas en formación técnica, liderazgo e innovación, incorporando programas de inclusión como IP Women Immersion para fortalecer la participación de mujeres en el sector.
La sostenibilidad se gestiona con métricas claras y reportes bajo estándares internacionales, mientras que en el ámbito ambiental la empresa impulsa proyectos de restauración de ecosistemas y monitoreo climático.
A través de alianzas con universidades, organismos internacionales y organizaciones sociales, la compañía ha ampliado el alcance de sus iniciativas en formación, transición energética e impacto comunitario.
De cara a los próximos años, DELSUR continuará desarrollando su red con un enfoque en digitalización, calidad del servicio y transición energética, con el objetivo de consolidar su rol dentro del sistema eléctrico nacional.
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AES, energía que impulsa futuro: digitalización, impacto y visión de país
La energía no solamente mueve la economía de un país; también abre caminos, genera confianza y transforma comunidades. En un entorno donde la innovación y la sostenibilidad marcan la diferencia, AES El Salvador acelera su transformación estratégica y redefine cómo la electricidad puede convertirse en motor de desarrollo económico y social.
En el último año, la compañía culminó la primera fase de su Plan de Digitalización Tecnológica 2021-2025, respaldado por una inversión superior a US$67 millones para adquirir y poner en operación nuevas plataformas. Este avance marca un punto de inflexión en la operación de sus redes y en la relación con más de 1.6 millones de clientes. El lanzamiento de su ecosistema digital de autogestión —una aplicación móvil y un portal web— permite gestionar facturas, pagos, consumos y reclamos en tiempo real, reduce trámites presenciales y eleva los estándares de servicio.
A esta evolución se suman plataformas de gestión y medición inteligente que integran monitoreo en tiempo real y automatizan la red eléctrica. El resultado es una operación que optimiza y responde con mayor agilidad a las demandas del país. Más que digitalización, AES apuesta por fortalecer la continuidad y calidad del suministro eléctrico, un factor clave para la productividad nacional.
Impacto que transforma
La estrategia también genera oportunidades que amplían el desarrollo de las comunidades. Una de las iniciativas más representativas es el programa Mujeres Electricistas, desarrollado en alianza con el Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer (ISDEMU). Desde 2016, ha acreditado a más de mil mujeres en instalaciones eléctricas residenciales, abriendo oportunidades de empleo y emprendimiento.
En paralelo, durante el último año la empresa educó a más de 65,000 niños en el uso seguro y eficiente de la energía, capacitó a más de 14,000 personas en comunidades rurales a través del programa Energía Mágica y llevó electricidad a 219 familias mediante el programa Luz para Todos, con una inversión superior a US$375 mil. Estas acciones reflejan un modelo de sostenibilidad con impacto directo en la calidad de vida.
Gobernanza y talento como motor
El fortalecimiento institucional es otro pilar. AES reforzó su programa de ética y cumplimiento mediante capacitaciones, espacios de diálogo interno y mecanismos de reporte que consolidan una cultura organizacional basada en la transparencia.
La inversión en talento también se mantiene constante. A través de su Centro de Entrenamiento Técnico y programas de formación interna, los colaboradores reciben capacitación en áreas clave como analítica de datos, inteligencia artificial, sistemas fotovoltaicos y automatización de redes. Esta apuesta fortalece el empleo de calidad y prepara a la organización para la incorporación de más energías renovables en la matriz energética.
Una visión país
De cara a los próximos años, AES El Salvador continuará articulando su estrategia en cuatro pilares: impacto ambiental, bienestar social, experiencia del cliente y ética y gobernanza, con el objetivo de generar valor sostenible.
Ser reconocida como una empresa de impacto es, para AES, una responsabilidad. Confirma que el crecimiento empresarial puede ir de la mano con el compromiso social y la transparencia.
Como lo resume su presidente ejecutivo, Abraham Bichara: “En AES El Salvador entendemos el liderazgo como la responsabilidad de anticiparnos a los desafíos del país y actuar con visión de largo plazo. Continuaremos trabajando para fortalecer un servicio eléctrico cada vez más confiable y moderno, impulsando la innovación, la sostenibilidad y el desarrollo de nuestra gente y de las comunidades a las que servimos”.
En un sector estratégico para la economía, la energía no solo mueve industrias. También impulsa oportunidades, construye confianza y acelera el desarrollo. Ese es el estándar que AES El Salvador busca consolidar.
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ADOC impulsa su expansión regional con retail, datos y experiencia de cliente
La evolución de Empresas ADOC se ha construido sobre ajustes concretos en su forma de operar, en cómo se relaciona con el cliente y en la integración de canales físicos y digitales. Ese proceso ha llevado a la compañía a reorganizar su modelo hacia una estructura más ágil, con presencia regional y una oferta que combina retail, mayoreo y manufactura.
En el último año, la empresa ha consolidado su operación en más de siete países de Centroamérica, apoyada en un portafolio diversificado de marcas y formatos de negocio. Parte de ese crecimiento se explica por la expansión de su red comercial, con la apertura de más de 95 tiendas en los últimos años y el desarrollo de 30 plataformas de comercio electrónico.
“Hemos evolucionado de una operación tradicional hacia un modelo más ágil, omnicanal y centrado en el cliente”, explica Javier Castillo, CEO de Empresas ADOC.
Este cambio ha implicado pasar de un enfoque transaccional a uno basado en relaciones de valor, donde la experiencia del cliente se convierte en un eje de decisión.
Expansión comercial y modelo digital
La compañía ha fortalecido su ecosistema digital con herramientas que integran distintos puntos de contacto. Entre ellos, la aplicación de lealtad Puntos ADOC, canales de atención en WhatsApp, redes sociales y un centro de servicio al cliente que permite una interacción continua.
Este sistema se complementa con un modelo de escucha activa que recoge información tanto de clientes como de colaboradores, lo que permite ajustar decisiones operativas y comerciales con base en datos.
“La innovación en ADOC se centra en mejorar la experiencia del cliente y fortalecer nuestra competitividad regional”, señala Castillo.
En el plano de producto, la empresa ha incorporado marcas internacionales y desarrollado propuestas que combinan diseño y funcionalidad, con el objetivo de competir en mercados más amplios.
El impacto de esta operación se refleja también en indicadores económicos y sociales. La empresa ha generado más de 2,300 empleos directos en la región y ha donado más de 30,000 pares de calzado a través de su programa Calzando Sonrisas.
Cultura organizacional y sostenibilidad
El desarrollo interno de la empresa se apoya en una cultura organizacional que prioriza la ejecución, la agilidad y el enfoque en resultados. Bajo el concepto de cultura ADOCKER, la compañía promueve principios como servicio al cliente, innovación y trabajo en equipo.
“El talento es uno de nuestros pilares estratégicos, con una cultura enfocada en entender y resolver las necesidades reales del cliente”, afirma el CEO.
Este enfoque se traduce en programas de formación y oportunidades de crecimiento interno que buscan fortalecer las capacidades del equipo y sostener la evolución del negocio.
En paralelo, la empresa ha incorporado criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en su toma de decisiones. Esto incluye reportes de sostenibilidad bajo estándares internacionales y una estructura de gobierno corporativo que permite gestionar riesgos y asegurar cumplimiento.
Para los próximos años, ADOC proyecta profundizar su ecosistema digital, expandir su presencia en nuevos mercados y fortalecer su operación de manufactura.
“Creemos que el liderazgo empresarial se construye a partir de la confianza, la coherencia y la generación de valor compartido”, concluye Castillo.
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