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Protección de Datos personales y consumidores
Por: Julio César Osegueda Navas
Corre el año 2008 y es lanzado el primer iPhone una maravilla tecnológica que pocos pudieron haber predicho, ¿o no es así? desde finales de los años noventas agencias como DARPHA ya habían experimentado con diferentes componentes electrónicos que permitían el uso de aplicaciones en dispositivos portátiles integrando diversas funcionalidades como cámaras, micrófonos, sensores GPS sensores de movimiento y demás prestaciones que hoy damos por hecho en nuestros dispositivos móviles; pero ¿por qué si la tecnología estaba disponible desde los años noventa es hasta 2008 que empieza su comercialización? muchos analistas adjudican este retraso en la llegada al mercado masivo de consumo a la capacidad para incluir tantos componentes en un mismo dispositivo con el tamaño adecuado para mantenerlo portátil y otros aseguran que fue debido a lo oneroso que resultaba en esa época el producir un aparato que integrará todas estas funciones.
Lo cierto es que en nuestra economía de mercado los costos de producción son un elemento esencial para determinar la disponibilidad de ciertas comodidades; y esos costos están directamente asociados a la masificación de la comercialización; por supuesto no es lo mismo producir 10 unidades de un producto determinado que un millón, en tanto sea posible aumentar la masificación en la producción se reducirán significativamente los costos unitarios. El siguiente paradigma en nuestras economías después de la globalización es la personalización, es decir la posibilidad de que los bienes y servicios puestos a disposición del público atiendan a intereses y necesidades muy específicos y particulares de cada uno de nosotros; para continuar con el ejemplo del iPhone, pensemos en personas que lo utilizan simplemente para comunicarse, otros para producción de materiales audiovisuales, otros para videojuegos y así podríamos seguir enumerando un sin fin de funcionalidades; pero ¿cómo es posible aprovechar las características de un mercado globalizado y al mismo tiempo personalizable?; ahí es donde entra en juegos la importancia de los datos personales que compartimos los consumidores.
Ahora mismo casi nadie pone en duda el aceptar los términos y condiciones de diversas aplicaciones de comunicación, páginas web o inclusive del mero uso de dispositivos electrónicos; el consumidor en su desconocimiento técnico asume entre otras cosas número que existe una normativa que asegura que dichos términos y condiciones protegerán intereses públicos y por lo tanto coincidentes con los suyos y que sus datos personales serán utilizados con el propósito de mejorar la experiencia del usuario y la adaptabilidad de los bienes y servicios a sus propios intereses y necesidades.
Parece lógico que existan normativas que protegerán nuestros datos personales para que estos no sean utilizados de forma indebida; particularmente el artículo 21 de la Ley de Protección al Consumidor establecer reglas para el uso, modificación, corrección y acceso de estos datos y el artículo 14 letra C de la LEY DE REGULACIÓN DE LOS SERVICIOS DE INFORMACIÓN SOBRE EL HISTORIAL DE crédito DE LAS PERSONAS establece que los agentes económicos y de información no podrán utilizar la información que tratan para fines distintos al análisis de riesgo en los mercados financieros; sin embargo, hasta ahí llega la regulación que El Salvador ha desarrollado al respecto; una regulación que solamente podemos calificar de incipiente y de igual manera podemos calificar la vigilancia de estos preceptos. ¿A cuántos de
nosotros no nos han llamado para ofrecernos servicios financieros o turísticos o de cualquier otra naturaleza? y nos preguntamos ¿de dónde han obtenido nuestros datos de contacto para ello? y la respuesta es muy sencilla cualquier agente económico que haya podido tener acceso a ellos pudo comercializarlos; pero la falta de trazabilidad y de registro obligatorio hace difícil – por no decir imposible – que el Estado asegure un buen tratamiento de los datos.
Por otro lado, partimos de la premisa que las empresas desean obtener cada vez mejores beneficios y en un mercado altamente voraz y dinámico, lo cual es lógico y legítimo; pero esto sólo es posible si las organizaciones desarrollan la inteligencia suficiente para adaptarse a los cambios en el perfil de los consumidores y la única manera de hacer esto es contar con la información suficiente que describa mi mercado objetivo; no obstante esta premisa asume también que las organizaciones procesan de manera adecuada la información, sin embargo esta tarea requiere de especialistas que no necesariamente están disponibles para todos y además cumplirán con un seria de normas éticas en su ejercicio.
En ese sentido los consumidores – consciente o inconscientemente – otorgamos de buena fe una autorización para el tratamiento de nuestra información, como cualquier dato demográfico que permita una mediana clasificación pero además la inteligencia artificial y los algoritmos permiten inclusive la clasificación de otras categorías de datos como nuestras preferencias políticas o religiosas o la predisposición para la adquisición de ciertos bienes o servicios y otras que pueden representar un verdadero riesgo tendiente a generar consumos y reflexivos, discriminación y demás defectos propios de las racionalidades en el mercado.
Por ello el reto actual del consumidor no es solamente informarse sobre los términos y condiciones de los bienes y servicios que adquiere y que cree que son gratuitos pero que paga con sus datos, sino que además debe desarrollar una cultura de protección de la intimidad y asimilar de forma determinante que cada porción de información que habla de nosotros como individuos o como parte de un colectivo es susceptible de recibir un valor económico y social y por ende merece ser protegido por el Estado en tanto regulación y actuar efectivo de la institucionalidad.
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Infraestructura, datos y cobertura: la evolución operativa de DELSUR
Mover energía no es solo una operación técnica. También implica anticipar demanda, adaptar infraestructura y tomar decisiones en tiempo real. En ese proceso, DELSUR ha venido ajustando su modelo operativo con inversiones en tecnología, expansión de red y fortalecimiento financiero, como parte de su hoja de ruta hacia 2030.
Durante 2025, la compañía avanzó en tres líneas de trabajo: transformación digital, modernización de infraestructura y sostenibilidad financiera. En el ámbito tecnológico, se contrataron iniciativas por más de 40 millones de dólares que incluyen la implementación de un nuevo sistema ERP, redes inteligentes de medición y herramientas de analítica de datos.
“La transformación no es solo de infraestructura, es también cultural, orientada a que cada área tome decisiones basadas en datos”, explica Carolina Quintero Gil, presidente ejecutiva de DELSUR.
En paralelo, la empresa amplió la capacidad de subestaciones, desarrolló nuevas redes en zonas de crecimiento turístico y fortaleció el respaldo energético en puntos estratégicos como el aeropuerto internacional.
Red eléctrica, impacto social y cobertura
El alcance de la operación se refleja en los territorios donde el servicio eléctrico genera cambios en la vida cotidiana. Durante el último año, 262 familias en zonas rurales accedieron por primera vez a energía eléctrica, lo que incide en condiciones de educación, seguridad y desarrollo local.
Además, cerca de 46,400 personas participaron en talleres sobre uso seguro de la energía, mientras que 8,000 estudiantes fueron parte del programa Electroguardianes.
Uno de los programas con mayor impacto es el Semillero de Linieros, desarrollado junto al INCAF (Instituto Nacional de Capacitación y Formación). A través de esta iniciativa, 93 jóvenes han sido formados como técnicos en redes eléctricas, varios de ellos incorporados a la operación del sector.
“El impacto se refleja en cada comunidad donde la energía llega por primera vez y transforma la vida cotidiana de las personas”, señala Quintero.
En términos operativos, la empresa distribuye energía con una matriz 71% renovable y mantiene indicadores financieros en crecimiento, lo que respalda la sostenibilidad de su modelo.
Innovación, talento y sostenibilidad
La modernización de la red también ha incorporado herramientas tecnológicas aplicadas a la operación. Entre ellas, sistemas de optimización de rutas mediante algoritmos, gemelos digitales en subestaciones y monitoreo con drones y sensores para detectar fallas de forma preventiva.
En la relación con clientes, la empresa ha actualizado sus agencias comerciales con sistemas inteligentes de atención y ha incorporado soluciones digitales para facilitar pagos y gestiones.
“El servicio eléctrico debe evolucionar al ritmo de la tecnología y de las necesidades de los usuarios”, afirma la ejecutiva.
En el plano interno, DELSUR ha invertido más de 25,700 horas en formación técnica, liderazgo e innovación, incorporando programas de inclusión como IP Women Immersion para fortalecer la participación de mujeres en el sector.
La sostenibilidad se gestiona con métricas claras y reportes bajo estándares internacionales, mientras que en el ámbito ambiental la empresa impulsa proyectos de restauración de ecosistemas y monitoreo climático.
A través de alianzas con universidades, organismos internacionales y organizaciones sociales, la compañía ha ampliado el alcance de sus iniciativas en formación, transición energética e impacto comunitario.
De cara a los próximos años, DELSUR continuará desarrollando su red con un enfoque en digitalización, calidad del servicio y transición energética, con el objetivo de consolidar su rol dentro del sistema eléctrico nacional.
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AES, energía que impulsa futuro: digitalización, impacto y visión de país
La energía no solamente mueve la economía de un país; también abre caminos, genera confianza y transforma comunidades. En un entorno donde la innovación y la sostenibilidad marcan la diferencia, AES El Salvador acelera su transformación estratégica y redefine cómo la electricidad puede convertirse en motor de desarrollo económico y social.
En el último año, la compañía culminó la primera fase de su Plan de Digitalización Tecnológica 2021-2025, respaldado por una inversión superior a US$67 millones para adquirir y poner en operación nuevas plataformas. Este avance marca un punto de inflexión en la operación de sus redes y en la relación con más de 1.6 millones de clientes. El lanzamiento de su ecosistema digital de autogestión —una aplicación móvil y un portal web— permite gestionar facturas, pagos, consumos y reclamos en tiempo real, reduce trámites presenciales y eleva los estándares de servicio.
A esta evolución se suman plataformas de gestión y medición inteligente que integran monitoreo en tiempo real y automatizan la red eléctrica. El resultado es una operación que optimiza y responde con mayor agilidad a las demandas del país. Más que digitalización, AES apuesta por fortalecer la continuidad y calidad del suministro eléctrico, un factor clave para la productividad nacional.
Impacto que transforma
La estrategia también genera oportunidades que amplían el desarrollo de las comunidades. Una de las iniciativas más representativas es el programa Mujeres Electricistas, desarrollado en alianza con el Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer (ISDEMU). Desde 2016, ha acreditado a más de mil mujeres en instalaciones eléctricas residenciales, abriendo oportunidades de empleo y emprendimiento.
En paralelo, durante el último año la empresa educó a más de 65,000 niños en el uso seguro y eficiente de la energía, capacitó a más de 14,000 personas en comunidades rurales a través del programa Energía Mágica y llevó electricidad a 219 familias mediante el programa Luz para Todos, con una inversión superior a US$375 mil. Estas acciones reflejan un modelo de sostenibilidad con impacto directo en la calidad de vida.
Gobernanza y talento como motor
El fortalecimiento institucional es otro pilar. AES reforzó su programa de ética y cumplimiento mediante capacitaciones, espacios de diálogo interno y mecanismos de reporte que consolidan una cultura organizacional basada en la transparencia.
La inversión en talento también se mantiene constante. A través de su Centro de Entrenamiento Técnico y programas de formación interna, los colaboradores reciben capacitación en áreas clave como analítica de datos, inteligencia artificial, sistemas fotovoltaicos y automatización de redes. Esta apuesta fortalece el empleo de calidad y prepara a la organización para la incorporación de más energías renovables en la matriz energética.
Una visión país
De cara a los próximos años, AES El Salvador continuará articulando su estrategia en cuatro pilares: impacto ambiental, bienestar social, experiencia del cliente y ética y gobernanza, con el objetivo de generar valor sostenible.
Ser reconocida como una empresa de impacto es, para AES, una responsabilidad. Confirma que el crecimiento empresarial puede ir de la mano con el compromiso social y la transparencia.
Como lo resume su presidente ejecutivo, Abraham Bichara: “En AES El Salvador entendemos el liderazgo como la responsabilidad de anticiparnos a los desafíos del país y actuar con visión de largo plazo. Continuaremos trabajando para fortalecer un servicio eléctrico cada vez más confiable y moderno, impulsando la innovación, la sostenibilidad y el desarrollo de nuestra gente y de las comunidades a las que servimos”.
En un sector estratégico para la economía, la energía no solo mueve industrias. También impulsa oportunidades, construye confianza y acelera el desarrollo. Ese es el estándar que AES El Salvador busca consolidar.
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ADOC impulsa su expansión regional con retail, datos y experiencia de cliente
La evolución de Empresas ADOC se ha construido sobre ajustes concretos en su forma de operar, en cómo se relaciona con el cliente y en la integración de canales físicos y digitales. Ese proceso ha llevado a la compañía a reorganizar su modelo hacia una estructura más ágil, con presencia regional y una oferta que combina retail, mayoreo y manufactura.
En el último año, la empresa ha consolidado su operación en más de siete países de Centroamérica, apoyada en un portafolio diversificado de marcas y formatos de negocio. Parte de ese crecimiento se explica por la expansión de su red comercial, con la apertura de más de 95 tiendas en los últimos años y el desarrollo de 30 plataformas de comercio electrónico.
“Hemos evolucionado de una operación tradicional hacia un modelo más ágil, omnicanal y centrado en el cliente”, explica Javier Castillo, CEO de Empresas ADOC.
Este cambio ha implicado pasar de un enfoque transaccional a uno basado en relaciones de valor, donde la experiencia del cliente se convierte en un eje de decisión.
Expansión comercial y modelo digital
La compañía ha fortalecido su ecosistema digital con herramientas que integran distintos puntos de contacto. Entre ellos, la aplicación de lealtad Puntos ADOC, canales de atención en WhatsApp, redes sociales y un centro de servicio al cliente que permite una interacción continua.
Este sistema se complementa con un modelo de escucha activa que recoge información tanto de clientes como de colaboradores, lo que permite ajustar decisiones operativas y comerciales con base en datos.
“La innovación en ADOC se centra en mejorar la experiencia del cliente y fortalecer nuestra competitividad regional”, señala Castillo.
En el plano de producto, la empresa ha incorporado marcas internacionales y desarrollado propuestas que combinan diseño y funcionalidad, con el objetivo de competir en mercados más amplios.
El impacto de esta operación se refleja también en indicadores económicos y sociales. La empresa ha generado más de 2,300 empleos directos en la región y ha donado más de 30,000 pares de calzado a través de su programa Calzando Sonrisas.
Cultura organizacional y sostenibilidad
El desarrollo interno de la empresa se apoya en una cultura organizacional que prioriza la ejecución, la agilidad y el enfoque en resultados. Bajo el concepto de cultura ADOCKER, la compañía promueve principios como servicio al cliente, innovación y trabajo en equipo.
“El talento es uno de nuestros pilares estratégicos, con una cultura enfocada en entender y resolver las necesidades reales del cliente”, afirma el CEO.
Este enfoque se traduce en programas de formación y oportunidades de crecimiento interno que buscan fortalecer las capacidades del equipo y sostener la evolución del negocio.
En paralelo, la empresa ha incorporado criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en su toma de decisiones. Esto incluye reportes de sostenibilidad bajo estándares internacionales y una estructura de gobierno corporativo que permite gestionar riesgos y asegurar cumplimiento.
Para los próximos años, ADOC proyecta profundizar su ecosistema digital, expandir su presencia en nuevos mercados y fortalecer su operación de manufactura.
“Creemos que el liderazgo empresarial se construye a partir de la confianza, la coherencia y la generación de valor compartido”, concluye Castillo.
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PLANTOSA fortalece su operación en el mercado del café con eficiencia, marcas y cercanía al consumidor
PLANTOSA ha sostenido su presencia en el mercado del café apoyándose en un portafolio de marcas que cubre distintos segmentos de consumo y en una operación que prioriza la eficiencia. En un entorno marcado por variaciones en los precios internacionales y presión en los costos de materia prima, la empresa ha ajustado su estrategia para mantener competitividad y cercanía con el consumidor salvadoreño.
“Durante el último año hemos consolidado nuestra posición en la industria, fortaleciendo nuestras marcas y nuestra capacidad operativa en un entorno desafiante”, señala Claudia Molina, Gerente de Recursos Humanos.
COSCAFÉ se mantiene entre las marcas con mayor presencia en los hogares salvadoreños, de acuerdo con mediciones de consumo. A esto se suma el crecimiento de Aroma en el segmento de café soluble y el posicionamiento de Doreña dentro del segmento premium, lo que refleja una estrategia que cubre distintos perfiles de consumo.
Marcas, innovación y conexión con el mercado
La empresa ha reforzado su presencia en el mercado a través de iniciativas que buscan acercar sus marcas al consumidor. En el marco de los 70 años de COSCAFÉ, desarrolló el concepto COSCAFIESTAS, con actividades en diferentes puntos del país orientadas a generar interacción directa con las personas.
Estas acciones se complementan con iniciativas como el Tuk Tuk Aroma, un formato de activación que lleva la experiencia del café a distintos espacios, y el programa Mochileros Aroma, enfocado en degustación y contacto directo con consumidores.
“Impulsamos iniciativas que fortalecen la conexión con los consumidores y amplían la presencia de nuestras marcas en el territorio”, indica Molina.
La estrategia también incluye una presencia activa en canales digitales, con campañas que buscan conectar desde lo cotidiano y lo cultural.
En el plano productivo, la obtención de la certificación HACCP ha reforzado los estándares de calidad e inocuidad en toda la cadena de producción, lo que permite sostener la confianza del consumidor.
Operación, cultura y sostenibilidad
El crecimiento de la empresa también se apoya en una estructura organizacional enfocada en el desarrollo del talento y el bienestar interno. Bajo el concepto “PLANTOSA es café, es familia”, la compañía ha construido una cultura basada en valores como integridad, trabajo en equipo e innovación.
La empresa impulsa programas de formación continua y apoyo a estudios para sus colaboradores, así como iniciativas de bienestar que incluyen atención médica preventiva, alimentación y beneficios orientados a mejorar la calidad de vida.
“Entendemos que el crecimiento empresarial solo es sostenible cuando se construye sobre una cultura organizacional sólida y el bienestar de las personas”, destaca la vocera de PLANTOSA.
En materia de gobernanza, PLANTOSA ha fortalecido su marco normativo interno con políticas de ética, calidad y seguridad ocupacional, así como sistemas de gestión certificados bajo estándares internacionales.
A esto se suma la operación de una planta de tratamiento de agua y programas de reciclaje, que forman parte de su gestión ambiental.
De cara a los próximos años, la empresa busca consolidar su liderazgo en el mercado nacional del café y avanzar de forma gradual hacia nuevas oportunidades de crecimiento, manteniendo su enfoque en calidad, cercanía con el consumidor y desarrollo de la industria.
“El liderazgo empresarial se construye con visión, responsabilidad y capacidad de adaptación”, apunta Molina al destacar el pensamiento institucional.
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Enerwire apuesta por la producción eléctrica regional con inversión y tecnología
La demanda de infraestructura energética en Centroamérica y el Caribe ha impulsado el crecimiento de empresas vinculadas a la industria eléctrica. En ese contexto, Enerwire ha desarrollado desde El Salvador una operación industrial orientada a la producción y exportación de conductores eléctricos utilizados en redes de distribución, proyectos de energía y obras de infraestructura en distintos mercados del continente.
Con más de 30 años de trayectoria en el sector de manufactura eléctrica, la empresa produce conductores de cobre, aluminio y bimetálicos y ha construido una propuesta industrial que integra distintos procesos productivos dentro de una misma operación. Esta estructura permite optimizar tiempos de fabricación, fortalecer la logística y responder con mayor rapidez a la demanda regional.
Actualmente la compañía produce alrededor de 10,000 toneladas anuales de conductores eléctricos, destinados a proyectos de infraestructura energética en Centroamérica, el Caribe y Estados Unidos. El portafolio de la empresa supera los mil productos utilizados en diferentes aplicaciones del sector eléctrico.
Inversión industrial para ampliar capacidad productiva
Uno de los proyectos más recientes de la empresa es la construcción de una nueva planta en San Luis Talpa, El Salvador. La instalación representa una inversión de 50 millones de dólares y contempla un complejo industrial de 32,000 metros cuadrados diseñado para fortalecer la capacidad productiva y mejorar la eficiencia de los procesos de manufactura.
La nueva infraestructura busca atender con mayor agilidad la demanda de conductores eléctricos en mercados regionales y ampliar la presencia de la empresa en proyectos de infraestructura energética.
Para Rodrigo O’Byrne, CEO de Enerwire, el desarrollo industrial debe estar acompañado por una visión clara sobre el propósito de la tecnología dentro de las operaciones empresariales.
“La tecnología carece de impacto sin un propósito claro”, afirma el ejecutivo al referirse al enfoque que ha guiado la expansión de la compañía en los últimos años.
Manufactura con criterios de sostenibilidad
Esta empresa también incorpora prácticas orientadas a reducir el impacto ambiental de sus procesos productivos. La empresa opera con Certificados de Energía Limpia (I-REC), un mecanismo que respalda el consumo energético proveniente de fuentes renovables.
Además, la compañía desarrolla un plan de gestión de residuos enfocado en reducir el desperdicio de materia prima durante la fabricación de conductores eléctricos.
Como parte de este enfoque, Enerwire es miembro del Consejo Empresarial Salvadoreño para el Desarrollo Sostenible (CEDES), organización que brinda acompañamiento técnico para la medición e implementación de prácticas empresariales vinculadas a sostenibilidad.
Formación técnica y desarrollo del talento
La expansión industrial de la empresa también se apoya en el desarrollo de talento técnico. Enerwire impulsa procesos de formación para su personal con el objetivo de fortalecer las capacidades del equipo y prepararlo para competir en mercados internacionales.
En paralelo, la empresa mantiene alianzas con instituciones educativas para promover programas de prácticas profesionales y oportunidades de formación para estudiantes.
Entre estas colaboraciones se encuentran programas con ITCA, The Key Institute y la Universidad Don Bosco, orientados a impulsar el desarrollo de talento técnico vinculado al sector industrial.
“El liderazgo de la empresa se centra en el liderazgo con propósito, donde el talento humano es el protagonista de esta expansión hacia nuevos mercados”, señala O’Byrne.
De cara a los próximos años, la compañía busca consolidar su presencia en la industria eléctrica regional y fortalecer la capacidad productiva instalada en el país.
“Hemos demostrado que localmente podemos fabricar conductores eléctricos de calidad mundial. Nuestro compromiso es seguir transformando la región a través de la innovación y la responsabilidad sostenible”, concluye el ejecutivo.
Este modelo de crecimiento industrial y expansión regional es parte de las razones por las cuales la empresa ha sido incluida dentro de la selección de Empresas de Impacto.
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