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Los retos que enfrentará el mercado bursátil en El Salvador
Benjamín Valdez Iraheta | Abogado especialista | Socio en Benjamín Valdez & Asociados
Para entender lo que le depara al mercado bursátil en El Salvador y a la rama del Derecho que lo regula, debemos tener clara cuál es la principal finalidad de los mercados bursátiles y cuáles son las herramientas con las que se cuenta en la actualidad para llevar a cabo esa finalidad. En los términos más sencillos posibles, los mercados bursátiles son mecanismos que permiten garantizar la eficiente asignación del ahorro a la inversión. En otras palabras, su principal tarea es facilitar que el ahorro de la población se traduzca en inversión para el desarrollo de proyectos de una manera económicamente eficiente. Para tal fin, las herramientas principales con las que cuenta el mercado bursátil salvadoreño a la fecha son mayoritariamente títulos de renta fija y uno que otro título de renta variable con escasa circulación y poco cambio en su valor económico en el tiempo. Esto se traduce en una poca profundidad del mercado y una significativa limitación del tipo de títulos que se pueden transar.
El esfuerzo por crear una bolsa de valores en El Salvador data de la década de los 70 y ha sido siempre una batalla cuesta arriba. Su desarrollo arranca en 1992 con la creación de la Bolsa de Valores de El Salvador. La existencia de las Administradoras de Fondos de Pensiones, con la implementación del Sistema de Ahorro para Pensiones en 1998, vino a darle un giro dinamizador al mercado bursátil salvadoreño y siguen siendo estos inversionistas institucionales, con los enormes recursos en ahorro de los pensionados, los principales consumidores de los productos que se ofrecen en el mercado de capitales de El Salvador. Por el lado de la oferta, el Estado salvadoreño sigue siendo uno de los principales emisores de papeles de deuda.
La Bolsa, en conjunción con las entidades estatales encargadas de regular esta actividad, han venido creando una serie de nuevos instrumentos bursátiles dentro de los que cabe mencionar, las titularizaciones y los fondos de inversión abiertos y cerrados y, dentro de éstos últimos, los inmobiliarios. Esto ha generado nuevos instrumentos que han tendido a diversificar las formas de financiamiento disponibles. Se espera que, dentro de poco, empiecen a transarse los certificados de depósito a plazo, figura que hasta la fecha solo han manejado los bancos y otras instituciones financieras y cuya terminación anticipada es onerosa y, peor aún, cuya comercialización es nula. Según la normativa emitida, estos tendrán el carácter de desmaterializados y se les dará liquidez a los instrumentos a través de su transabilidad en el mercado secundario de la Bolsa de Valores. Es de reconocer pues que los actores han tenido visión para darle impulso al mercado y constantemente están creando nuevas herramientas para darle mayor volumen.
También se está hablando ya del registro de bonos verdes, que por muy innovador que suene, no deja de ser una emisión más de papeles de deuda, destinada principalmente, y en este caso, a financiar proyectos de energía renovable.
Un tema pendiente, no solo a nivel de la Bolsa de Valores, sino que también de todo el ordenamiento legal del país, es la implementación de la firma electrónica, como un método para agilizar los procesos bursátiles y evitar la desmedida utilización de papel en los mismos. Esta figura jurídica es una deuda pendiente de las autoridades nacionales, que le permitirá al país entrar en la era de la digitalización de la información y de la agilización de los trámites, así como la seguridad jurídica que esto conlleva.
A mi manera de ver, el mayor reto pendiente es el registro y comercialización de acciones de sociedades. Salvo aquellas pocas excepciones consecuencia de los requisitos de los procesos de privatización (compañías eléctricas, de telecomunicaciones, etc.) o de los requerimientos de las leyes de orden financiero (bancos, compañías de seguros, etc.), no se han registrado en la Bolsa de Valores acciones de sociedades. Es de entender que las necesidades de financiamiento en nuestro país, que pudieran dar lugar a la emisión de acciones, son todavía muy limitadas. Pero está en la sagacidad de los operadores de los mercados y los reguladores facilitar herramientas que permitan que las empresas se financien a través de la emisión de sus propias acciones. Una alternativa pudiese ser enfocar las baterías hacia los start ups o empresas emergentes. Estas son estructuras empresariales orientadas a conseguir un negocio escalable y repetible y con la capacidad para crecer muy rápido. Normalmente, esto se consigue apoyándose en la tecnología, en la innovación y en abundantes recursos financieros. Generalmente son fundadas por uno o varios emprendedores con grandes ideas, pero escasos recursos económicos. Todo sería cuestión de emitir leyes que sirvan no solo para apoyar la innovación y el emprendedurismo, sino que también incentiven a inversionistas con apetito por el riesgo –venture capitalists–, a invertir en este tipo de negocios; en otras palabras, garantizar que el ahorro de algunos sea eficientemente asignado a la inversión en start ups. Además, esta figura permite la salida de los inversionistas de riesgo a través de la liquidez que brinda el mercado bursátil.
Finalmente, creo que el mayor reto que enfrentará el mercado bursátil y las leyes que lo regulan lo constituye la irrupción en el ambiente nacional de las criptomonedas. Estas tienen que ser analizadas no solo como moneda de transacción, sino que como activo de inversión. Este tema pondrá a la Bolsa de Valores, a los reguladores y a la legislación vigente ante retos mucho más complejos de los que ha venido enfrentando el mercado bursátil a través de los pocos años que tiene de estar vigente.
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Infraestructura, datos y cobertura: la evolución operativa de DELSUR
Mover energía no es solo una operación técnica. También implica anticipar demanda, adaptar infraestructura y tomar decisiones en tiempo real. En ese proceso, DELSUR ha venido ajustando su modelo operativo con inversiones en tecnología, expansión de red y fortalecimiento financiero, como parte de su hoja de ruta hacia 2030.
Durante 2025, la compañía avanzó en tres líneas de trabajo: transformación digital, modernización de infraestructura y sostenibilidad financiera. En el ámbito tecnológico, se contrataron iniciativas por más de 40 millones de dólares que incluyen la implementación de un nuevo sistema ERP, redes inteligentes de medición y herramientas de analítica de datos.
“La transformación no es solo de infraestructura, es también cultural, orientada a que cada área tome decisiones basadas en datos”, explica Carolina Quintero Gil, presidente ejecutiva de DELSUR.
En paralelo, la empresa amplió la capacidad de subestaciones, desarrolló nuevas redes en zonas de crecimiento turístico y fortaleció el respaldo energético en puntos estratégicos como el aeropuerto internacional.
Red eléctrica, impacto social y cobertura
El alcance de la operación se refleja en los territorios donde el servicio eléctrico genera cambios en la vida cotidiana. Durante el último año, 262 familias en zonas rurales accedieron por primera vez a energía eléctrica, lo que incide en condiciones de educación, seguridad y desarrollo local.
Además, cerca de 46,400 personas participaron en talleres sobre uso seguro de la energía, mientras que 8,000 estudiantes fueron parte del programa Electroguardianes.
Uno de los programas con mayor impacto es el Semillero de Linieros, desarrollado junto al INCAF (Instituto Nacional de Capacitación y Formación). A través de esta iniciativa, 93 jóvenes han sido formados como técnicos en redes eléctricas, varios de ellos incorporados a la operación del sector.
“El impacto se refleja en cada comunidad donde la energía llega por primera vez y transforma la vida cotidiana de las personas”, señala Quintero.
En términos operativos, la empresa distribuye energía con una matriz 71% renovable y mantiene indicadores financieros en crecimiento, lo que respalda la sostenibilidad de su modelo.
Innovación, talento y sostenibilidad
La modernización de la red también ha incorporado herramientas tecnológicas aplicadas a la operación. Entre ellas, sistemas de optimización de rutas mediante algoritmos, gemelos digitales en subestaciones y monitoreo con drones y sensores para detectar fallas de forma preventiva.
En la relación con clientes, la empresa ha actualizado sus agencias comerciales con sistemas inteligentes de atención y ha incorporado soluciones digitales para facilitar pagos y gestiones.
“El servicio eléctrico debe evolucionar al ritmo de la tecnología y de las necesidades de los usuarios”, afirma la ejecutiva.
En el plano interno, DELSUR ha invertido más de 25,700 horas en formación técnica, liderazgo e innovación, incorporando programas de inclusión como IP Women Immersion para fortalecer la participación de mujeres en el sector.
La sostenibilidad se gestiona con métricas claras y reportes bajo estándares internacionales, mientras que en el ámbito ambiental la empresa impulsa proyectos de restauración de ecosistemas y monitoreo climático.
A través de alianzas con universidades, organismos internacionales y organizaciones sociales, la compañía ha ampliado el alcance de sus iniciativas en formación, transición energética e impacto comunitario.
De cara a los próximos años, DELSUR continuará desarrollando su red con un enfoque en digitalización, calidad del servicio y transición energética, con el objetivo de consolidar su rol dentro del sistema eléctrico nacional.
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AES, energía que impulsa futuro: digitalización, impacto y visión de país
La energía no solamente mueve la economía de un país; también abre caminos, genera confianza y transforma comunidades. En un entorno donde la innovación y la sostenibilidad marcan la diferencia, AES El Salvador acelera su transformación estratégica y redefine cómo la electricidad puede convertirse en motor de desarrollo económico y social.
En el último año, la compañía culminó la primera fase de su Plan de Digitalización Tecnológica 2021-2025, respaldado por una inversión superior a US$67 millones para adquirir y poner en operación nuevas plataformas. Este avance marca un punto de inflexión en la operación de sus redes y en la relación con más de 1.6 millones de clientes. El lanzamiento de su ecosistema digital de autogestión —una aplicación móvil y un portal web— permite gestionar facturas, pagos, consumos y reclamos en tiempo real, reduce trámites presenciales y eleva los estándares de servicio.
A esta evolución se suman plataformas de gestión y medición inteligente que integran monitoreo en tiempo real y automatizan la red eléctrica. El resultado es una operación que optimiza y responde con mayor agilidad a las demandas del país. Más que digitalización, AES apuesta por fortalecer la continuidad y calidad del suministro eléctrico, un factor clave para la productividad nacional.
Impacto que transforma
La estrategia también genera oportunidades que amplían el desarrollo de las comunidades. Una de las iniciativas más representativas es el programa Mujeres Electricistas, desarrollado en alianza con el Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer (ISDEMU). Desde 2016, ha acreditado a más de mil mujeres en instalaciones eléctricas residenciales, abriendo oportunidades de empleo y emprendimiento.
En paralelo, durante el último año la empresa educó a más de 65,000 niños en el uso seguro y eficiente de la energía, capacitó a más de 14,000 personas en comunidades rurales a través del programa Energía Mágica y llevó electricidad a 219 familias mediante el programa Luz para Todos, con una inversión superior a US$375 mil. Estas acciones reflejan un modelo de sostenibilidad con impacto directo en la calidad de vida.
Gobernanza y talento como motor
El fortalecimiento institucional es otro pilar. AES reforzó su programa de ética y cumplimiento mediante capacitaciones, espacios de diálogo interno y mecanismos de reporte que consolidan una cultura organizacional basada en la transparencia.
La inversión en talento también se mantiene constante. A través de su Centro de Entrenamiento Técnico y programas de formación interna, los colaboradores reciben capacitación en áreas clave como analítica de datos, inteligencia artificial, sistemas fotovoltaicos y automatización de redes. Esta apuesta fortalece el empleo de calidad y prepara a la organización para la incorporación de más energías renovables en la matriz energética.
Una visión país
De cara a los próximos años, AES El Salvador continuará articulando su estrategia en cuatro pilares: impacto ambiental, bienestar social, experiencia del cliente y ética y gobernanza, con el objetivo de generar valor sostenible.
Ser reconocida como una empresa de impacto es, para AES, una responsabilidad. Confirma que el crecimiento empresarial puede ir de la mano con el compromiso social y la transparencia.
Como lo resume su presidente ejecutivo, Abraham Bichara: “En AES El Salvador entendemos el liderazgo como la responsabilidad de anticiparnos a los desafíos del país y actuar con visión de largo plazo. Continuaremos trabajando para fortalecer un servicio eléctrico cada vez más confiable y moderno, impulsando la innovación, la sostenibilidad y el desarrollo de nuestra gente y de las comunidades a las que servimos”.
En un sector estratégico para la economía, la energía no solo mueve industrias. También impulsa oportunidades, construye confianza y acelera el desarrollo. Ese es el estándar que AES El Salvador busca consolidar.
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ADOC impulsa su expansión regional con retail, datos y experiencia de cliente
La evolución de Empresas ADOC se ha construido sobre ajustes concretos en su forma de operar, en cómo se relaciona con el cliente y en la integración de canales físicos y digitales. Ese proceso ha llevado a la compañía a reorganizar su modelo hacia una estructura más ágil, con presencia regional y una oferta que combina retail, mayoreo y manufactura.
En el último año, la empresa ha consolidado su operación en más de siete países de Centroamérica, apoyada en un portafolio diversificado de marcas y formatos de negocio. Parte de ese crecimiento se explica por la expansión de su red comercial, con la apertura de más de 95 tiendas en los últimos años y el desarrollo de 30 plataformas de comercio electrónico.
“Hemos evolucionado de una operación tradicional hacia un modelo más ágil, omnicanal y centrado en el cliente”, explica Javier Castillo, CEO de Empresas ADOC.
Este cambio ha implicado pasar de un enfoque transaccional a uno basado en relaciones de valor, donde la experiencia del cliente se convierte en un eje de decisión.
Expansión comercial y modelo digital
La compañía ha fortalecido su ecosistema digital con herramientas que integran distintos puntos de contacto. Entre ellos, la aplicación de lealtad Puntos ADOC, canales de atención en WhatsApp, redes sociales y un centro de servicio al cliente que permite una interacción continua.
Este sistema se complementa con un modelo de escucha activa que recoge información tanto de clientes como de colaboradores, lo que permite ajustar decisiones operativas y comerciales con base en datos.
“La innovación en ADOC se centra en mejorar la experiencia del cliente y fortalecer nuestra competitividad regional”, señala Castillo.
En el plano de producto, la empresa ha incorporado marcas internacionales y desarrollado propuestas que combinan diseño y funcionalidad, con el objetivo de competir en mercados más amplios.
El impacto de esta operación se refleja también en indicadores económicos y sociales. La empresa ha generado más de 2,300 empleos directos en la región y ha donado más de 30,000 pares de calzado a través de su programa Calzando Sonrisas.
Cultura organizacional y sostenibilidad
El desarrollo interno de la empresa se apoya en una cultura organizacional que prioriza la ejecución, la agilidad y el enfoque en resultados. Bajo el concepto de cultura ADOCKER, la compañía promueve principios como servicio al cliente, innovación y trabajo en equipo.
“El talento es uno de nuestros pilares estratégicos, con una cultura enfocada en entender y resolver las necesidades reales del cliente”, afirma el CEO.
Este enfoque se traduce en programas de formación y oportunidades de crecimiento interno que buscan fortalecer las capacidades del equipo y sostener la evolución del negocio.
En paralelo, la empresa ha incorporado criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en su toma de decisiones. Esto incluye reportes de sostenibilidad bajo estándares internacionales y una estructura de gobierno corporativo que permite gestionar riesgos y asegurar cumplimiento.
Para los próximos años, ADOC proyecta profundizar su ecosistema digital, expandir su presencia en nuevos mercados y fortalecer su operación de manufactura.
“Creemos que el liderazgo empresarial se construye a partir de la confianza, la coherencia y la generación de valor compartido”, concluye Castillo.
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PLANTOSA fortalece su operación en el mercado del café con eficiencia, marcas y cercanía al consumidor
PLANTOSA ha sostenido su presencia en el mercado del café apoyándose en un portafolio de marcas que cubre distintos segmentos de consumo y en una operación que prioriza la eficiencia. En un entorno marcado por variaciones en los precios internacionales y presión en los costos de materia prima, la empresa ha ajustado su estrategia para mantener competitividad y cercanía con el consumidor salvadoreño.
“Durante el último año hemos consolidado nuestra posición en la industria, fortaleciendo nuestras marcas y nuestra capacidad operativa en un entorno desafiante”, señala Claudia Molina, Gerente de Recursos Humanos.
COSCAFÉ se mantiene entre las marcas con mayor presencia en los hogares salvadoreños, de acuerdo con mediciones de consumo. A esto se suma el crecimiento de Aroma en el segmento de café soluble y el posicionamiento de Doreña dentro del segmento premium, lo que refleja una estrategia que cubre distintos perfiles de consumo.
Marcas, innovación y conexión con el mercado
La empresa ha reforzado su presencia en el mercado a través de iniciativas que buscan acercar sus marcas al consumidor. En el marco de los 70 años de COSCAFÉ, desarrolló el concepto COSCAFIESTAS, con actividades en diferentes puntos del país orientadas a generar interacción directa con las personas.
Estas acciones se complementan con iniciativas como el Tuk Tuk Aroma, un formato de activación que lleva la experiencia del café a distintos espacios, y el programa Mochileros Aroma, enfocado en degustación y contacto directo con consumidores.
“Impulsamos iniciativas que fortalecen la conexión con los consumidores y amplían la presencia de nuestras marcas en el territorio”, indica Molina.
La estrategia también incluye una presencia activa en canales digitales, con campañas que buscan conectar desde lo cotidiano y lo cultural.
En el plano productivo, la obtención de la certificación HACCP ha reforzado los estándares de calidad e inocuidad en toda la cadena de producción, lo que permite sostener la confianza del consumidor.
Operación, cultura y sostenibilidad
El crecimiento de la empresa también se apoya en una estructura organizacional enfocada en el desarrollo del talento y el bienestar interno. Bajo el concepto “PLANTOSA es café, es familia”, la compañía ha construido una cultura basada en valores como integridad, trabajo en equipo e innovación.
La empresa impulsa programas de formación continua y apoyo a estudios para sus colaboradores, así como iniciativas de bienestar que incluyen atención médica preventiva, alimentación y beneficios orientados a mejorar la calidad de vida.
“Entendemos que el crecimiento empresarial solo es sostenible cuando se construye sobre una cultura organizacional sólida y el bienestar de las personas”, destaca la vocera de PLANTOSA.
En materia de gobernanza, PLANTOSA ha fortalecido su marco normativo interno con políticas de ética, calidad y seguridad ocupacional, así como sistemas de gestión certificados bajo estándares internacionales.
A esto se suma la operación de una planta de tratamiento de agua y programas de reciclaje, que forman parte de su gestión ambiental.
De cara a los próximos años, la empresa busca consolidar su liderazgo en el mercado nacional del café y avanzar de forma gradual hacia nuevas oportunidades de crecimiento, manteniendo su enfoque en calidad, cercanía con el consumidor y desarrollo de la industria.
“El liderazgo empresarial se construye con visión, responsabilidad y capacidad de adaptación”, apunta Molina al destacar el pensamiento institucional.
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Enerwire apuesta por la producción eléctrica regional con inversión y tecnología
La demanda de infraestructura energética en Centroamérica y el Caribe ha impulsado el crecimiento de empresas vinculadas a la industria eléctrica. En ese contexto, Enerwire ha desarrollado desde El Salvador una operación industrial orientada a la producción y exportación de conductores eléctricos utilizados en redes de distribución, proyectos de energía y obras de infraestructura en distintos mercados del continente.
Con más de 30 años de trayectoria en el sector de manufactura eléctrica, la empresa produce conductores de cobre, aluminio y bimetálicos y ha construido una propuesta industrial que integra distintos procesos productivos dentro de una misma operación. Esta estructura permite optimizar tiempos de fabricación, fortalecer la logística y responder con mayor rapidez a la demanda regional.
Actualmente la compañía produce alrededor de 10,000 toneladas anuales de conductores eléctricos, destinados a proyectos de infraestructura energética en Centroamérica, el Caribe y Estados Unidos. El portafolio de la empresa supera los mil productos utilizados en diferentes aplicaciones del sector eléctrico.
Inversión industrial para ampliar capacidad productiva
Uno de los proyectos más recientes de la empresa es la construcción de una nueva planta en San Luis Talpa, El Salvador. La instalación representa una inversión de 50 millones de dólares y contempla un complejo industrial de 32,000 metros cuadrados diseñado para fortalecer la capacidad productiva y mejorar la eficiencia de los procesos de manufactura.
La nueva infraestructura busca atender con mayor agilidad la demanda de conductores eléctricos en mercados regionales y ampliar la presencia de la empresa en proyectos de infraestructura energética.
Para Rodrigo O’Byrne, CEO de Enerwire, el desarrollo industrial debe estar acompañado por una visión clara sobre el propósito de la tecnología dentro de las operaciones empresariales.
“La tecnología carece de impacto sin un propósito claro”, afirma el ejecutivo al referirse al enfoque que ha guiado la expansión de la compañía en los últimos años.
Manufactura con criterios de sostenibilidad
Esta empresa también incorpora prácticas orientadas a reducir el impacto ambiental de sus procesos productivos. La empresa opera con Certificados de Energía Limpia (I-REC), un mecanismo que respalda el consumo energético proveniente de fuentes renovables.
Además, la compañía desarrolla un plan de gestión de residuos enfocado en reducir el desperdicio de materia prima durante la fabricación de conductores eléctricos.
Como parte de este enfoque, Enerwire es miembro del Consejo Empresarial Salvadoreño para el Desarrollo Sostenible (CEDES), organización que brinda acompañamiento técnico para la medición e implementación de prácticas empresariales vinculadas a sostenibilidad.
Formación técnica y desarrollo del talento
La expansión industrial de la empresa también se apoya en el desarrollo de talento técnico. Enerwire impulsa procesos de formación para su personal con el objetivo de fortalecer las capacidades del equipo y prepararlo para competir en mercados internacionales.
En paralelo, la empresa mantiene alianzas con instituciones educativas para promover programas de prácticas profesionales y oportunidades de formación para estudiantes.
Entre estas colaboraciones se encuentran programas con ITCA, The Key Institute y la Universidad Don Bosco, orientados a impulsar el desarrollo de talento técnico vinculado al sector industrial.
“El liderazgo de la empresa se centra en el liderazgo con propósito, donde el talento humano es el protagonista de esta expansión hacia nuevos mercados”, señala O’Byrne.
De cara a los próximos años, la compañía busca consolidar su presencia en la industria eléctrica regional y fortalecer la capacidad productiva instalada en el país.
“Hemos demostrado que localmente podemos fabricar conductores eléctricos de calidad mundial. Nuestro compromiso es seguir transformando la región a través de la innovación y la responsabilidad sostenible”, concluye el ejecutivo.
Este modelo de crecimiento industrial y expansión regional es parte de las razones por las cuales la empresa ha sido incluida dentro de la selección de Empresas de Impacto.
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