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El impacto de la inclusión en consejos de administración

Pese a que diversos estudios han comprobado la conexión entre mejor rendimiento financiero y el número de mujeres en alta gerencia y directorio, a enero de 2023 solo el 10 % de mujeres son CEO de empresas Fortune 500 y el 7 % de compañías S&P 500.

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Escrito por: Gabriela Sánchez Torres | Fundadora GST Lawyers 

Las nuevas tendencias de gobierno corporativo están promoviendo que las empresas adopten prácticas de diversidad, equidad e inclusión. Este artículo estará enfocado en la participación femenina en puestos directivos, abordaremos algunos de los beneficios económicos para las empresas, con el objetivo de dar a conocer las ventajas que la inclusión aporta al mundo empresarial y cómo esto se traduce en un aumento económico para los países. 

Cuando hablamos de diversidad nos referimos al género, edades, etnias, capacidades y antecedentes. La diversidad en los directorios es, además de un deber de equidad, una estrategia empresarial para poder tener un mejor entendimiento del consumidor, tener perspectiva desde diferentes ángulos, desarrollando estrategias y tomando decisiones más integrales e innovadoras, evitando así el pensamiento grupal.

Mediante diversos estudios se ha comprobado y cuantificado robustamente que hay una correlación entre un directorio con mujeres y mejor rentabilidad y desempeño organizacional; es decir, mayores utilidades, subir el valor de las acciones, identificar mejores oportunidades y minimizar riesgos. Asimismo, cuando las mujeres están en posiciones altas de liderazgo ejecutan políticas de inclusión, por tanto, hay más participación femenina en puestos tomadores de decisión. 

Así, el reporte de The Credit Suisse reveló una interrelación entre el número de mujeres en posiciones de alta gerencia y el retorno anual promedio de las compañías. Las empresas con un 25 % de participación femenina tuvieron un retorno anualizado de 22.8 % durante cinco años, mientras que aquellas que tenían un tercio de mujeres en posiciones de gerenciales tuvieron un 25.6 % anual de retorno. Esto comparado con un 11.7 % de retorno promedio durante ese periodo. 

Estudios de la consultora McKinsey and Co. en participación con Women’s Forum for the Economy and Society notaron que las compañías con un porcentaje más alto de mujeres en la alta gerencia tenían un mejor rendimiento financiero. Según el grupo sin fines de lucro Catalyst, en una revisión de 353 empresas Fortune 500 mostró que empresas con alta representación de mujeres en equipos de liderazgo tenían un 35 % más de retorno sobre el capital y un 34 % de retorno total para los accionistas. 

Mary Barra en 2014 asumió el cargo de CEO de General Motors, cuando esta estaba emergiendo de la declaración de quiebra en 2009. Bajo su liderazgo, en 2020 pese a la pandemia COVID-19, GM reportó un aumento en los ingresos netos del 16 % respecto al año anterior, equivalente a $6.4 mil millones de dólares. Ella ha tomado decisiones estratégicas de reestructuración, incluyendo la salida de mercados no rentables, mejorando la eficiencia operativa y utilidad. 

Pese a que diversos estudios han comprobado la conexión entre mejor rendimiento financiero y el número de mujeres en alta gerencia y directorio, a enero de 2023 solo el 10 % de mujeres son CEO de empresas Fortune 500 y el 7 % de compañías S&P 500.

Varias son las razones por las que mujeres al día de ahora son una minoría en puestos directivos y alta gerencia; una de ellas es ‘’el escalón roto’’, este se refiere al peldaño de ser promovido entre un trabajo de primer nivel a una gerencia. 

El estudio ‘’Women in the workplace’’ de 2023 de McKinsey & Company, reveló que por cada 100 hombres promovidos a gerentes, solo 87 mujeres lo fueron, esta cifra desciende cuando el muestreo recae sobre mujeres latinas a 76 y aún más cuando son mujeres de color, a 54. Aunado a lo anterior, las mujeres son contratadas y promovidas con base en sus logros pasados, mientras que los hombres sobre la base del potencial futuro. Esto es conocido por los científicos sociales como “sesgo de desempeño’’, lo cual afecta al progreso laboral en las mujeres, pues las mujeres deben probar más su rendimiento.

Por otra parte, las microagresiones causan un impacto negativo en la carrera laboral de las mujeres. Así por ejemplo, las mujeres en promedio se enfrentan a que otros reciban el crédito por sus ideas en un 21 % frente a un 14 % de los hombres, el porcentaje asciende si nos enfocamos en mujeres de la comunidad LGTBQ+ o con capacidades especiales, un 26 % y 32 % respectivamente. Lo mismo ocurre cuando su opinión es cuestionada o son interrumpidas al hablar; como consecuencia de ello, el 78 % de las mujeres que enfrenta microagresiones, decide verse y comportarse de una forma distinta y optan por no hablar o compartir sus opiniones, nuevas ideas ni tomar riesgos. De ahí que, las mujeres que experimentan microagresiones son 4.2 veces más propensas a sentirse fatigadas, 3.3 veces más a considerar dejar su trabajo; 2.6 veces más a no recomendar la compañía; y, 3.8 veces más a sentir que no tienen iguales oportunidades para avanzar. 

A fin de apegarse a las tendencias de los gobiernos corporativos, se señalan algunas prácticas que pueden ser de utilidad y que empresas han aplicado: a) Monitorear los resultados y experiencias para mejorar el progreso de las mujeres. Las empresas deben rastrear los factores que impulsan el avance de ellas y visibilizar las métricas que influyen en el progreso de carrera, tal como la participación en programas desarrolladores de carreras, calificación de rendimiento, nivel de satisfacción e inclusión en el trabajo, y usar esta data para ejecutar cambios organizacionales. b) Involucrar al personal. Compartir las metas internas y métricas con los empleados se convierte en una herramienta de conciencia para generar cambio. Cuando los empleados ven oportunidades y desafíos, están más involucrados en ser parte de la solución. Y, c) Ampliar plazos de licencia de paternidad. Extender el plazo para los hombres representa una oportunidad para la equidad de género, fomentando que se involucren más en la vida de sus hijos y en las tareas de cuidado del hogar. Ayuda a reducir el sesgo de género en la vida laboral, pues ambos en edad reproductiva tendrán el mismo derecho y co responsabilidad; ayudando así a cerrar la brecha salarial, ya que las mujeres no serán percibidas como únicas responsables del cuidado, dando paso a avanzar a posiciones de liderazgo y negociar salarios competitivos. 

El impacto económico para los países que trae la participación laboral de las mujeres es alto.  McKinsey Global Institute realizó un estudio denominado ‘‘El poder de la paridad: Cómo el avance de igualdad de mujeres podría incrementar $12 billones al crecimiento mundial.’’ (La traducción es propia). En este, determinaron que si para 2025 en Latinoamérica se llegara a la participación laboral idéntica entre hombres y mujeres, la economía podría incrementarse en $2.6 billones de dólares estadounidenses, o adicionar un aumento del 34 % en el PIB. Según este mismo estudio cuatro áreas son necesarias para acelerar el progreso: 1) Incrementar el acceso a educación; 2) Acceso a servicios financieros y digitales, tal como el internet; 3) Más protección legal; y 4) Reducir la cantidad de tiempo que las mujeres realizan por trabajo no pagado. 

Podemos concluir que hay un beneficio colectivo en incorporar más a las mujeres en puestos tomadores de decisión y que, aun cuando es responsabilidad del Estado regular y emitir políticas sobre la igualdad de género, el sector privado debe tomar acción, no solo por un claro beneficio económico que la paridad trae aparejada, sino también, por un deber moral de involucrar a todos los sectores de la población y ser representados. Finalmente, es imperante que se reconozca que no hay mujeres que no trabajan, solo trabajo no remunerado. 

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ADOC impulsa su expansión regional con retail, datos y experiencia de cliente

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La evolución de Empresas ADOC se ha construido sobre ajustes concretos en su forma de operar, en cómo se relaciona con el cliente y en la integración de canales físicos y digitales. Ese proceso ha llevado a la compañía a reorganizar su modelo hacia una estructura más ágil, con presencia regional y una oferta que combina retail, mayoreo y manufactura.

En el último año, la empresa ha consolidado su operación en más de siete países de Centroamérica, apoyada en un portafolio diversificado de marcas y formatos de negocio. Parte de ese crecimiento se explica por la expansión de su red comercial, con la apertura de más de 95 tiendas en los últimos años y el desarrollo de 30 plataformas de comercio electrónico.

“Hemos evolucionado de una operación tradicional hacia un modelo más ágil, omnicanal y centrado en el cliente”, explica Javier Castillo, CEO de Empresas ADOC.

Este cambio ha implicado pasar de un enfoque transaccional a uno basado en relaciones de valor, donde la experiencia del cliente se convierte en un eje de decisión.

Expansión comercial y modelo digital

La compañía ha fortalecido su ecosistema digital con herramientas que integran distintos puntos de contacto. Entre ellos, la aplicación de lealtad Puntos ADOC, canales de atención en WhatsApp, redes sociales y un centro de servicio al cliente que permite una interacción continua.

Este sistema se complementa con un modelo de escucha activa que recoge información tanto de clientes como de colaboradores, lo que permite ajustar decisiones operativas y comerciales con base en datos.

“La innovación en ADOC se centra en mejorar la experiencia del cliente y fortalecer nuestra competitividad regional”, señala Castillo.

En el plano de producto, la empresa ha incorporado marcas internacionales y desarrollado propuestas que combinan diseño y funcionalidad, con el objetivo de competir en mercados más amplios.

El impacto de esta operación se refleja también en indicadores económicos y sociales. La empresa ha generado más de 2,300 empleos directos en la región y ha donado más de 30,000 pares de calzado a través de su programa Calzando Sonrisas.

Cultura organizacional y sostenibilidad

El desarrollo interno de la empresa se apoya en una cultura organizacional que prioriza la ejecución, la agilidad y el enfoque en resultados. Bajo el concepto de cultura ADOCKER, la compañía promueve principios como servicio al cliente, innovación y trabajo en equipo.

“El talento es uno de nuestros pilares estratégicos, con una cultura enfocada en entender y resolver las necesidades reales del cliente”, afirma el CEO.

Este enfoque se traduce en programas de formación y oportunidades de crecimiento interno que buscan fortalecer las capacidades del equipo y sostener la evolución del negocio.

En paralelo, la empresa ha incorporado criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en su toma de decisiones. Esto incluye reportes de sostenibilidad bajo estándares internacionales y una estructura de gobierno corporativo que permite gestionar riesgos y asegurar cumplimiento.

Para los próximos años, ADOC proyecta profundizar su ecosistema digital, expandir su presencia en nuevos mercados y fortalecer su operación de manufactura.

“Creemos que el liderazgo empresarial se construye a partir de la confianza, la coherencia y la generación de valor compartido”, concluye Castillo.

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PLANTOSA fortalece su operación en el mercado del café con eficiencia, marcas y cercanía al consumidor

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PLANTOSA ha sostenido su presencia en el mercado del café apoyándose en un portafolio de marcas que cubre distintos segmentos de consumo y en una operación que prioriza la eficiencia. En un entorno marcado por variaciones en los precios internacionales y presión en los costos de materia prima, la empresa ha ajustado su estrategia para mantener competitividad y cercanía con el consumidor salvadoreño.

“Durante el último año hemos consolidado nuestra posición en la industria, fortaleciendo nuestras marcas y nuestra capacidad operativa en un entorno desafiante”, señala Claudia Molina, Gerente de Recursos Humanos.

COSCAFÉ se mantiene entre las marcas con mayor presencia en los hogares salvadoreños, de acuerdo con mediciones de consumo. A esto se suma el crecimiento de Aroma en el segmento de café soluble y el posicionamiento de Doreña dentro del segmento premium, lo que refleja una estrategia que cubre distintos perfiles de consumo.

Marcas, innovación y conexión con el mercado

La empresa ha reforzado su presencia en el mercado a través de iniciativas que buscan acercar sus marcas al consumidor. En el marco de los 70 años de COSCAFÉ, desarrolló el concepto COSCAFIESTAS, con actividades en diferentes puntos del país orientadas a generar interacción directa con las personas.

Estas acciones se complementan con iniciativas como el Tuk Tuk Aroma, un formato de activación que lleva la experiencia del café a distintos espacios, y el programa Mochileros Aroma, enfocado en degustación y contacto directo con consumidores.

“Impulsamos iniciativas que fortalecen la conexión con los consumidores y amplían la presencia de nuestras marcas en el territorio”, indica Molina.

La estrategia también incluye una presencia activa en canales digitales, con campañas que buscan conectar desde lo cotidiano y lo cultural.

En el plano productivo, la obtención de la certificación HACCP ha reforzado los estándares de calidad e inocuidad en toda la cadena de producción, lo que permite sostener la confianza del consumidor.

Operación, cultura y sostenibilidad

El crecimiento de la empresa también se apoya en una estructura organizacional enfocada en el desarrollo del talento y el bienestar interno. Bajo el concepto “PLANTOSA es café, es familia”, la compañía ha construido una cultura basada en valores como integridad, trabajo en equipo e innovación.

La empresa impulsa programas de formación continua y apoyo a estudios para sus colaboradores, así como iniciativas de bienestar que incluyen atención médica preventiva, alimentación y beneficios orientados a mejorar la calidad de vida.

“Entendemos que el crecimiento empresarial solo es sostenible cuando se construye sobre una cultura organizacional sólida y el bienestar de las personas”, destaca la vocera de PLANTOSA.

En materia de gobernanza, PLANTOSA ha fortalecido su marco normativo interno con políticas de ética, calidad y seguridad ocupacional, así como sistemas de gestión certificados bajo estándares internacionales.

A esto se suma la operación de una planta de tratamiento de agua y programas de reciclaje, que forman parte de su gestión ambiental.

De cara a los próximos años, la empresa busca consolidar su liderazgo en el mercado nacional del café y avanzar de forma gradual hacia nuevas oportunidades de crecimiento, manteniendo su enfoque en calidad, cercanía con el consumidor y desarrollo de la industria.

“El liderazgo empresarial se construye con visión, responsabilidad y capacidad de adaptación”, apunta Molina al destacar el pensamiento institucional.

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Enerwire apuesta por la producción eléctrica regional con inversión y tecnología

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La demanda de infraestructura energética en Centroamérica y el Caribe ha impulsado el crecimiento de empresas vinculadas a la industria eléctrica. En ese contexto, Enerwire ha desarrollado desde El Salvador una operación industrial orientada a la producción y exportación de conductores eléctricos utilizados en redes de distribución, proyectos de energía y obras de infraestructura en distintos mercados del continente.

Con más de 30 años de trayectoria en el sector de manufactura eléctrica, la empresa produce conductores de cobre, aluminio y bimetálicos y ha construido una propuesta industrial que integra distintos procesos productivos dentro de una misma operación. Esta estructura permite optimizar tiempos de fabricación, fortalecer la logística y responder con mayor rapidez a la demanda regional.

Actualmente la compañía produce alrededor de 10,000 toneladas anuales de conductores eléctricos, destinados a proyectos de infraestructura energética en Centroamérica, el Caribe y Estados Unidos. El portafolio de la empresa supera los mil productos utilizados en diferentes aplicaciones del sector eléctrico.

Inversión industrial para ampliar capacidad productiva

Uno de los proyectos más recientes de la empresa es la construcción de una nueva planta en San Luis Talpa, El Salvador. La instalación representa una inversión de 50 millones de dólares y contempla un complejo industrial de 32,000 metros cuadrados diseñado para fortalecer la capacidad productiva y mejorar la eficiencia de los procesos de manufactura.

La nueva infraestructura busca atender con mayor agilidad la demanda de conductores eléctricos en mercados regionales y ampliar la presencia de la empresa en proyectos de infraestructura energética.

Para Rodrigo O’Byrne, CEO de Enerwire, el desarrollo industrial debe estar acompañado por una visión clara sobre el propósito de la tecnología dentro de las operaciones empresariales.

“La tecnología carece de impacto sin un propósito claro”, afirma el ejecutivo al referirse al enfoque que ha guiado la expansión de la compañía en los últimos años.

Manufactura con criterios de sostenibilidad

Esta empresa también incorpora prácticas orientadas a reducir el impacto ambiental de sus procesos productivos. La empresa opera con Certificados de Energía Limpia (I-REC), un mecanismo que respalda el consumo energético proveniente de fuentes renovables.

Además, la compañía desarrolla un plan de gestión de residuos enfocado en reducir el desperdicio de materia prima durante la fabricación de conductores eléctricos.

Como parte de este enfoque, Enerwire es miembro del Consejo Empresarial Salvadoreño para el Desarrollo Sostenible (CEDES), organización que brinda acompañamiento técnico para la medición e implementación de prácticas empresariales vinculadas a sostenibilidad.

Formación técnica y desarrollo del talento

La expansión industrial de la empresa también se apoya en el desarrollo de talento técnico. Enerwire impulsa procesos de formación para su personal con el objetivo de fortalecer las capacidades del equipo y prepararlo para competir en mercados internacionales.

En paralelo, la empresa mantiene alianzas con instituciones educativas para promover programas de prácticas profesionales y oportunidades de formación para estudiantes.

Entre estas colaboraciones se encuentran programas con ITCA, The Key Institute y la Universidad Don Bosco, orientados a impulsar el desarrollo de talento técnico vinculado al sector industrial.

“El liderazgo de la empresa se centra en el liderazgo con propósito, donde el talento humano es el protagonista de esta expansión hacia nuevos mercados”, señala O’Byrne.

De cara a los próximos años, la compañía busca consolidar su presencia en la industria eléctrica regional y fortalecer la capacidad productiva instalada en el país.

“Hemos demostrado que localmente podemos fabricar conductores eléctricos de calidad mundial. Nuestro compromiso es seguir transformando la región a través de la innovación y la responsabilidad sostenible”, concluye el ejecutivo.

Este modelo de crecimiento industrial y expansión regional es parte de las razones por las cuales la empresa ha sido incluida dentro de la selección de Empresas de Impacto.

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DIANA ajusta su modelo operativo con foco en logística, energía y sostenibilidad

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La transformación de DIANA no ha sido puntual ni aislada. La empresa ha venido ajustando su forma de operar, integrando cambios en logística, tecnología y sostenibilidad que responden a una visión más amplia sobre su rol en el mercado y en la sociedad. Ese proceso ha implicado revisar estructuras internas, fortalecer capacidades y redefinir prioridades en toda la organización.

En los últimos años, la compañía ha impulsado una agenda que combina eficiencia operativa con una integración progresiva de criterios sostenibles en sus decisiones. Este enfoque ha sido promovido desde por el CEO de la compañía, Armando Mendiola, quien ha sido el principal impulsor de esta nueva perspectiva hacia el futuro. Él suele recordar que, si algo dejó la pandemia fue la capacidad de despertar ante un panorama lleno de oportunidades.

“Entendimos que la meta no era simplemente sobrevivir, sino reinventarnos para convertirnos en una empresa verdaderamente sostenible”, señala Luis Núñez, Director Legal y de Asuntos Corporativos de la compañía.

La empresa ha incorporado herramientas de análisis y auditorías energéticas como parte de este proceso, con el objetivo de avanzar hacia una operación más eficiente y consciente del uso de recursos.

Escala operativa e impacto económico

La dimensión de la operación de DIANA se refleja en su alcance dentro y fuera del país. En El Salvador, la empresa genera empleo, en El Salvador, para más de 3,100 personas y mantiene una red que beneficia a aproximadamente 200 mil comercios.

Su capacidad productiva y logística permite movilizar más de 65 mil toneladas de alimentos hacia más de 50 millones de consumidores, lo que posiciona a la empresa como uno de los actores relevantes en la industria alimentaria regional.

Una parte importante de su producción se destina a exportación. Cerca del 70% de los productos se envían a mercados de Centroamérica y Estados Unidos, lo que ha contribuido a la generación de divisas y al fortalecimiento de su presencia internacional. Esto coloca a la empresa como líder en exportadores ya que tan solo para 2019 DIANA generó divisas por un total de $118.8 Millones.

“Con una operación de estas dimensiones, DIANA ejerce un rol activo de liderazgo en la reactivación económica del país. DIANA mantiene firme su compromiso de seguir contribuyendo en mantener y generar empleos estables y seguros, así como inyectar dinamismo a la economía de El Salvador.”, explica Núñez.

Innovación operativa y sostenibilidad

Dentro de su estrategia, DIANA ha incorporado soluciones tecnológicas orientadas a mejorar la gestión ambiental de sus procesos productivos. Uno de los proyectos más relevantes es su planta de tratamiento de aguas residuales, equipada con sistemas biológicos que permiten degradar residuos de forma controlada.

La operación incluye mecanismos de ultrafiltración que mejoran la calidad del agua tratada y permiten su reutilización en actividades como riego agrícola. Además, la empresa utiliza reactores anaerobios que transforman residuos en biogás, integrando procesos de generación de energía dentro de su operación.

Este sistema se complementa con un laboratorio especializado que monitorea la calidad del agua con una frecuencia superior a la exigida por la normativa, lo que permite mantener control sobre cada etapa del proceso.

En paralelo, la empresa ha impulsado programas de economía circular en alianza con comunidades, autoridades locales y organizaciones como FUNDEMAS. Estas iniciativas incluyen proyectos de reciclaje y capacitación que buscan generar valor económico y social en los territorios donde opera.

“En materia de sostenibilidad hemos vivido un verdadero proceso de transformación, apostando por convertir a Diana en una empresa genuinamente sostenible en el tiempo”, afirma Núñez.

A nivel organizacional, DIANA ha fortalecido su cultura interna bajo el concepto de cercanía con las personas, promoviendo el compromiso de sus colaboradores y reforzando su vínculo con consumidores y comunidades.

De cara a los próximos años, la empresa continuará desarrollando su red logística y su capacidad operativa, con proyectos como el Centro de Servicios Valle Dulce, que busca mejorar la eficiencia, la distribución y la capacidad de respuesta en el mercado regional.

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CMI refuerza su presencia regional con inversiones, innovación y sostenibilidad

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Corporación Multi Inversiones (CMI) mantiene una estrategia de crecimiento sostenida en Centroamérica basada en inversión productiva, expansión operativa y programas de sostenibilidad. En El Salvador, la compañía ha avanzado en el fortalecimiento de su capacidad logística, la modernización de procesos industriales y el desarrollo de iniciativas ambientales y comunitarias que forman parte de su modelo de negocio.

Durante el último año, la empresa ha concentrado esfuerzos en consolidar operaciones y ejecutar su plan de inversiones en el país. Esto incluye proyectos para ampliar la capacidad productiva, fortalecer la red de distribución y modernizar sus plantas industriales.

“CMI ha vivido una etapa de consolidación y ejecución disciplinada de su estrategia de crecimiento regional, con un fuerte énfasis en la resiliencia operativa, la continuidad del negocio y el fortalecimiento de capacidades clave para el crecimiento de largo plazo”, explica Jaime García Oriani, Business Partner de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de la compañía.

Las acciones forman parte de un proceso que busca mantener la competitividad del negocio en un entorno económico cambiante. En ese contexto, la empresa ha reforzado su estructura logística, ampliado inversiones industriales y desarrollado iniciativas vinculadas a eficiencia energética y economía circular.

Inversión y expansión operativa

Uno de los ejes de la estrategia reciente de CMI ha sido la inversión en infraestructura productiva y logística. En El Salvador, la compañía desarrolló un nuevo centro de distribución en la zona oriental del país con una inversión de 1.5 millones de dólares. El objetivo es fortalecer la red logística y facilitar el acceso a sus productos en diferentes mercados.

A esto se suman mejoras en la planta de procesamiento avícola, donde se destinaron 7 millones de dólares para modernización tecnológica, calidad e inocuidad alimentaria.

En paralelo, la empresa ha realizado inversiones en sus plantas de procesamiento de trigo y maíz, incluyendo infraestructura ambiental como una nueva planta de tratamiento de aguas residuales.

Estas inversiones forman parte de un plan de fortalecimiento productivo que también incluye la expansión de su presencia comercial. En los últimos meses se han abierto nuevos restaurantes Pollo Campero en el país, uno de ellos en la zona de Surf City.

Según García Oriani, estas decisiones responden a una visión de largo plazo que busca preparar a la empresa para nuevos escenarios de mercado.

“En El Salvador hemos dado seguimiento al plan de inversiones que anunciamos entre 2022 y 2025, orientado a ampliar nuestra capacidad productiva, fortalecer nuestra red de distribución y robustecer nuestras capacidades comerciales”, señala.

Además del impacto económico, estas operaciones tienen efectos directos en el empleo. Actualmente la empresa genera más de 9,500 puestos de trabajo directos en el país, distribuidos en sus diferentes unidades de negocio y marcas.

Innovación y eficiencia en la industria alimentaria

Además, CMI ha impulsador procesos de innovación tecnológica en producción, logística y control de calidad. Ha impulsado la digitalización de procesos industriales y logísticos, así como la automatización de operaciones para mejorar la eficiencia y la trazabilidad en la cadena de producción.

“Impulsamos la innovación como un habilitador estratégico para la competitividad sostenible. Hemos fortalecido la automatización de procesos productivos y logísticos, así como la incorporación de tecnologías limpias y eficiencia energética”, explica García Oriani.

Otro componente relevante es la gestión ambiental. En sus instalaciones se han implementado programas de eficiencia energética y generación de energía renovable. Actualmente la empresa cuenta con más de 7,800 paneles solares instalados en diferentes operaciones en el país.

Estas acciones se complementan con iniciativas de economía circular. Entre ellas se encuentra el aprovechamiento de subproductos de la industria avícola para generar biodiésel en Europa a partir de aceite proveniente de las operaciones de Pollo Campero y Don Pollo.

“Los modelos de gestión ambiental y economía circular nos permiten optimizar recursos y reducir el impacto ambiental de nuestras operaciones”, afirma el vocero.

Sostenibilidad, gobernanza y comunidad

El enfoque de sostenibilidad en CMI está integrado a la estrategia del negocio y se estructura en cuatro pilares: educación, emprendimiento, apoyo comunitario y cuidado del ambiente.

Para la empresa, la gestión responsable de recursos como agua, energía y residuos no solo responde a criterios ambientales, sino también a la continuidad del negocio.

“La sostenibilidad forma parte integral de nuestra estrategia. Gestionar agua, energía y residuos también significa proteger la continuidad del negocio y del sistema alimentario”, explica García Oriani.

En materia de gobernanza corporativa, la organización ha reforzado sus sistemas de cumplimiento y ética empresarial. La compañía cuenta con certificación ISO 37001 en Guatemala, vinculada a estándares internacionales de prevención de corrupción y soborno.

En El Salvador, los avances en sostenibilidad han sido reconocidos por el sector industrial. En 2025 la empresa recibió el premio a la industria innovadora y sostenible otorgado por la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI).

Las iniciativas ambientales también se acompañan de programas comunitarios. Entre ellos destacan proyectos educativos desarrollados en alianza con FEPADE, como la habilitación de aulas escolares equipadas, así como campañas de reforestación junto con comunidades locales.

Alianzas estratégicas y proyección regional

El modelo de crecimiento de CMI también se apoya en alianzas con organismos internacionales, gremiales empresariales y organizaciones sociales.

Uno de los acuerdos más recientes fue el financiamiento obtenido a través de un crédito sindicado estructurado por BID Invest con participación de la Cooperación Internacional del Japón (JICA). Este financiamiento busca apoyar proyectos vinculados al empleo y a la seguridad alimentaria en Centroamérica.

Además, la empresa mantiene colaboración con organizaciones sociales en proyectos de impacto comunitario. Un ejemplo es la campaña “Únete”, desarrollada junto a la Fundación Ayúdame a Vivir, que en 2025 logró recaudar más de 530 mil dólares para el tratamiento de niños con cáncer.

También ha habido jornadas de reforestación y campañas solidarias organizadas junto a entidades como Fundación TCS.

En el ámbito empresarial, CMI participa activamente en gremiales como la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI), la Asociación de Avicultores de El Salvador (AVES) y la Cámara Americana de Comercio (AmCham).

Estas alianzas permiten ampliar el alcance de las iniciativas sociales y ambientales de la empresa.

“Estas sinergias nos permiten amplificar resultados y construir soluciones de largo plazo”, señala García Oriani.

Talento, cultura organizacional y visión de futuro

El desarrollo del talento humano es otro de los pilares de la organización. La empresa sostiene que su cultura interna se basa en los valores corporativos denominados REIR: responsabilidad, excelencia, integridad y respeto.

A través de su universidad corporativa, laUcmi, la empresa impulsa programas de formación profesional para sus colaboradores para fortalecer habilidades técnicas, liderazgo y desarrollo profesional.

“El corazón de CMI es su gente. Este reconocimiento es resultado del trabajo y compromiso de cada uno de nuestros colaboradores”, afirma García Oriani.

De cara a los próximos años, la compañía ha definido varias prioridades estratégicas. Entre ellas se encuentran fortalecer su capacidad productiva, profundizar la transformación sostenible de sus operaciones y avanzar en innovación tecnológica.

También busca consolidar una presencia regional con enfoque en resiliencia empresarial y desarrollo sostenible.

“Entre nuestras prioridades están fortalecer la capacidad productiva y comercial, impulsar la innovación y profundizar la transformación sostenible de nuestras operaciones”, explica el vocero.

Para la empresa, estos objetivos están vinculados a la seguridad alimentaria y al desarrollo económico en los países donde opera.

En ese contexto, el reconocimiento como Empresa de Impacto representa, según la compañía, una validación de su modelo de negocio y de su enfoque en sostenibilidad.

“Ser reconocidos nuevamente como Empresa de Impacto reafirma que hacer negocios con propósito es posible y necesario”, concluye García Oriani. 

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