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Condena al fundador de Evergrande refleja el impacto de la crisis inmobiliaria de China
Un tribunal chino condenó a cadena perpetua a Hui Ka Yan, fundador y expresidente de Evergrande. El empresario también perdió todos sus bienes personales y sus derechos políticos de por vida.
El Tribunal Popular Intermedio de Shenzhen lo declaró responsable de delitos financieros cometidos entre 2016 y 2021. Según el fallo, Hui y Evergrande participaron en un fraude financiero a gran escala.
Los cargos incluyeron malversación de fondos, fraude en la recaudación de fondos y captación ilegal de depósitos públicos.
Hui se declaró culpable de los cargos en abril.
Además, las autoridades impusieron multas por 2.3 millones de dólares a Evergrande Group y una filial inmobiliaria.
El colapso dejó una deuda superior a 300,000 millones de dólares
Evergrande llegó a convertirse en uno de los mayores desarrolladores inmobiliarios de China.
Hui fundó la compañía en 1996, durante el rápido proceso de urbanización del país.
La empresa creció mediante una fuerte expansión financiada con préstamos de bancos, gobiernos locales y otros acreedores.
Sin embargo, su deuda superó los 300,000 millones de dólares antes del colapso.
En 2020, el Gobierno chino endureció las restricciones sobre el endeudamiento de los desarrolladores.
Las nuevas reglas limitaron el acceso al crédito de empresas con altos niveles de deuda.
Evergrande enfrentó entonces una fuerte crisis de liquidez y dejó de cumplir con sus obligaciones en 2021.
La caída de la empresa golpeó al mercado inmobiliario
El colapso de Evergrande desencadenó una prolongada crisis inmobiliaria en China.
Millones de viviendas parcialmente construidas permanecen abandonadas en distintas zonas del país.
Además, las ventas y la construcción de nuevas propiedades continúan debilitándose.
Los precios de las viviendas nuevas también dejaron de recuperarse en grandes ciudades como Beijing y Shanghái.
En ciudades pequeñas del interior, los precios de las viviendas usadas cayeron casi 25% frente a los niveles de 2020.
La caída de los precios también redujo la riqueza de millones de familias chinas.
Para muchos hogares, los inmuebles representaban una inversión y una de sus principales fuentes de patrimonio.
El sector inmobiliario sigue lastrando el crecimiento chino
La crisis también afecta el desempeño general de la economía china.
El producto interno bruto creció 4.3% interanual entre abril y junio de 2026.
Ese resultado representa el crecimiento trimestral más lento en más de tres años, según los datos proporcionados.
Mientras tanto, las ventas de terrenos continúan descendiendo y la construcción mantiene una tendencia débil.
El retroceso inmobiliario también limita el consumo interno.
Las familias enfrentan una menor riqueza inmobiliaria y una mayor incertidumbre sobre el valor de sus propiedades.
China depende más de las exportaciones
Ante la debilidad del mercado interno, China depende cada vez más de sus exportaciones.
El superávit comercial del país se duplicó con creces desde 2019.
Este aumento genera nuevas tensiones con Estados Unidos y la Unión Europea.
También crece la preocupación por un posible nuevo impacto de las exportaciones chinas sobre industrias extranjeras.
El fenómeno podría afectar incluso a economías del Sur Global que compiten con productos chinos.
La liquidación de Evergrande no resuelve la crisis
Un tribunal de Hong Kong ordenó la liquidación de Evergrande en 2024.
Además, tribunales de Shenzhen condenaron a otras 56 personas relacionadas con el caso.
Entre los condenados figuran dos hijos de Hui, con penas de entre 22 meses y 18 años.
La condena del fundador representa un nuevo capítulo en el derrumbe del gigante inmobiliario.
Sin embargo, sus efectos económicos continúan más allá de la situación judicial de la empresa.
La crisis inmobiliaria sigue afectando los precios, la construcción, la inversión y el consumo en China.
Por ello, el caso Evergrande se mantiene como uno de los principales símbolos de los problemas que dejó el auge inmobiliario chino.





