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Análisis de la ciberocupación: Una visión multidisciplinaria y con alcance global

Karla Alas

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La ciberocupación (cybersquatting), entendida como el registro o uso malicioso de nombres de dominio con el propósito de vulnerar derechos de propiedad intelectual, ha sido objeto de una regulación específica y robusta en El Salvador. La Ley de Propiedad Intelectual, promulgada mediante el Decreto 66/2024, dedica su Capítulo IV del Libro IV a la protección jurídica en entornos digitales, estableciendo las bases para un abordaje legal integral que va más allá de la mera infracción civil.

Disposiciones Clave en la Ley de Propiedad Intelectual y su Marco Normativo

La Ley de Propiedad Intelectual (LPI) establece el fundamento primario para combatir la ciberocupación, proporcionando mecanismos específicos y expeditos.

Artículos 316 y 317 (Vínculo con Signos Distintivos): 

La normativa vincula explícitamente el registro de nombres de dominio con los derechos de propiedad intelectual preexistentes. El Artículo 317 prohíbe el registro de un nombre de dominio que genere confusión de origen empresarial o que busque un aprovechamiento indebido de la notoriedad de un signo distintivo. Esta disposición faculta a la entidad administradora de dominios, SVNet, a denegar o cancelar dichos registros ilícitos, actuando bajo la autoridad regulatoria del Instituto Salvadoreño de la Propiedad Intelectual (ISPI).

Artículos 318 y 319 (Mecanismos de Solución de Controversias): La LPI prioriza la solución extrajudicial y administrativa, lo cual agiliza el proceso para los titulares de derechos. El Artículo 318 remite a la Política Uniforme de Resolución de Controversias en Materia de Nombres de Dominio (UDRP) de ICANN, un estándar internacional que permite a los titulares de marcas salvadoreñas perseguir y recuperar dominios genéricos (.com, .net, .org) registrados en cualquier parte del mundo. Por su parte, el Artículo 319 permite al ISPI establecer medios alternativos de resolución, fortaleciendo el marco conciliatorio.

Artículos 322 y 323 (Protección de Títulos de Obras y Pseudónimos): La ley amplía la protección más allá de los signos distintivos, abarcando los títulos de obras protegidas y los pseudónimos de autores o artistas. Esto asegura que la fama y reputación, que son elementos del derecho de autor y conexos, también estén resguardadas contra la usurpación en el entorno digital.


Análisis Interdisciplinario con otras leyes

Aunque la LPI aborda la ciberocupación como una infracción administrativa, la legislación salvadoreña permite que el hecho ilícito se persiga en múltiples esferas del derecho, dependiendo de la naturaleza y gravedad del acto.

Esfera Penal: El Código Penal y la Ley Especial contra los Delitos Informáticos y Conexos proveen el marco punitivo. El Artículo 229 del Código Penal sanciona la violación de distintivos comerciales mediante el uso de un nombre de dominio que utilice marca de terceros que no haya autorizado su uso, lo que constituye una tipificación penal directa de la conducta central de la ciberocupación. Adicionalmente, si el ciberocupa utiliza técnicas informáticas para cometer fraude o manipular sistemas, la Ley de Delitos Informáticos permite la persecución del Fraude Informático (Art. 11), el Acceso Indebido a Sistemas Informáticos (Art. 4) o la Manipulación de Datos (Art. 10), garantizando que el medio tecnológico empleado para el ilícito también sea castigado.

Esfera Mercantil: La Ley de Propiedad Intelectual en su Capítulo V del Libro IV define y regula los actos de competencia desleal, que incluye la ciberocupación cuando el propósito es generar confusión o engaño con la actividad de un competidor. Esto permite a los titulares de derechos, además de solicitar la cancelación del dominio, iniciar acciones civiles para reclamar daños y perjuicios por las conductas desleales.

Esfera de Ciberseguridad: La Ley de Ciberseguridad y Seguridad de la Información se enfoca en la prevención y resiliencia. Si la ciberocupación conduce a una amenaza cibernética (ej., phishing o malware), las empresas están obligadas a reportar el incidente a la Agencia de Ciberseguridad del Estado (ACE), lo que permite una respuesta coordinada y de mitigación de riesgos en una etapa temprana, complementando la acción reactiva de las otras leyes.


Vínculo con la Ley de Comercio Electrónico

La Ley de Comercio Electrónico, Firma Electrónica y Mensajes de Datos (Decreto 86/2024) también se entrelaza con la ciberocupación. Esta ley busca dar validez jurídica a las transacciones y comunicaciones digitales. Cuando un ciberocupa utiliza un dominio ilícito para realizar actividades comerciales, la Ley de Comercio Electrónico puede ser aplicada para cuestionar la validez de los mensajes de datos, contratos o transacciones realizadas en ese sitio web fraudulento. Esto debilita la posición del ciberocupa y fortalece la de la víctima, ya que la ley exige la integridad y no repudio de los mensajes de datos, elementos que el sitio fraudulento no puede garantizar.


Contingencias con la Ley de Protección de Datos Personales

La Ley de Datos Personales se enfoca en proteger la información personal de los individuos. Esto genera una contingencia directa con la ciberocupación, especialmente en el contexto del registro de dominios.

Acceso público a la información de registrantes: La Ley de Propiedad Intelectual, en su Artículo 320, exige que la entidad administradora de dominios mantenga una base de datos pública y precisa de los contactos de los registrantes. Por otro lado, la Ley de Protección de Datos Personales establece que los datos personales solo pueden ser tratados con el consentimiento expreso del titular (Art. 7). Esto crea un conflicto potencial.

Solución: La Agencia de Ciberseguridad del Estado (ACE), de conformidad con la Ley de Ciberseguridad y Seguridad de la Información, puede colaborar en el establecimiento de protocolos que permitan el acceso a la información de los registrantes de dominios. Esta función no es de mediación, sino de coordinación técnica y regulatoria para asegurar que el acceso a los datos personales sea gestionado por las autoridades competentes (como la Fiscalía o la Policía) de forma controlada y segura, facilitando la investigación sin menoscabar el derecho a la protección de los datos.

Registro de dominios con datos personales ilícitos: Si un ciberocupa registra un dominio utilizando datos personales obtenidos de manera fraudulenta, el acto ilícito se amplía. Esto ya no es solo una infracción de propiedad intelectual, sino también una violación de la Ley de Datos Personales. La víctima de la ciberocupación puede utilizar las herramientas de la Ley de PI para recuperar el dominio, mientras que la persona cuyos datos fueron utilizados ilegalmente puede invocar sus derechos ARCO-POL para solicitar la eliminación de su información.


Contingencias con la Ley de Fomento a la Inteligencia Artificial

La recién aprobada Ley de Fomento a la IA busca impulsar la innovación, pero también establece principios de seguridad, ética y protección de datos.

  • Uso indebido de IA en la ciberocupación: 
  • La inteligencia artificial generativa puede usarse para crear sitios web, logotipos y contenidos de forma masiva. Un ciberocupa podría usar una herramienta de IA para generar cientos de dominios fraudulentos de forma rápida. La Ley de IA establece que el uso de los sistemas debe ser ético y responsable (Art. 4). Un titular de derechos podría denunciar el uso de IA para fines ilícitos, buscando que la Agencia Nacional de Inteligencia Artificial (ANIA) intervenga y establezca salvaguardas.
  • Análisis de datos para ciberocupación: La IA se basa en el análisis de grandes volúmenes de datos. Un ciberocupa podría utilizar la IA para analizar el comportamiento de los consumidores y la notoriedad de las marcas, identificando dominios que no están registrados y que podrían ser aprovechados. La Ley de IA exige que el uso de datos personales en el desarrollo de IA cumpla con la Ley de Protección de Datos Personales. Esto significa que si un sistema de IA se utiliza para un fin ilícito, se puede sancionar no solo al ciberocupa, sino también al proveedor del servicio si no cumplió con las medidas de seguridad y protección de datos.

El Papel Concurrente de las Instituciones frente a la Ciberocupación

La legislación salvadoreña establece un sistema de responsabilidades compartidas para combatir la ciberocupación, lo que requiere un proceso conjunto entre las instituciones.

  1. Instituto Salvadoreño de la Propiedad Intelectual (ISPI): Actúa como el ente regulador y de arbitraje administrativo, siendo el primer punto de contacto. Su función es tramitar los procedimientos de solución de controversias y arbitrar disputas de nombres de dominio conforme a la LPI.
  2. Fiscalía General de la República (FGR): Es el único ente con la facultad de investigar y perseguir delitos penales. La FGR recibe las denuncias, utiliza la Ley de Delitos Informáticos y el Código Penal (Artículo 229) para imputar cargos.
  3. Agencia de Ciberseguridad del Estado (ACE): No actúa como mediador, sino como un ente técnico-investigativo. Su rol, bajo la Ley de Ciberseguridad, es la de la coordinación técnica y regulatoria para asegurar que el acceso a datos sea gestionado por las autoridades competentes (como la Fiscalía o la Policía) de forma controlada y segura, evitando la divulgación pública indiscriminada.

Conclusión Final: Un Ecosistema Jurídico Complejo y Activo contra la Ciberocupación en El Salvador

El análisis integral de la ciberocupación en El Salvador revela un entramado jurídico que va mucho más allá de una simple infracción de propiedad intelectual. La legislación nacional ha evolucionado para establecer un sistema de protección robusto y con múltiples capas, permitiendo a los titulares de derechos abordar el problema desde diversas esferas legales de forma simultánea.

La Ley de Propiedad Intelectual es el pilar central de este sistema. Ofrece una vía ágil y especializada para la cancelación administrativa del dominio y la reclamación de daños por actos de competencia desleal. Este enfoque se complementa con el Código Penal, que sanciona con prisión la violación de distintivos comerciales a través del uso de nombres de dominio, criminalizando directamente la conducta en su esencia.

En suma, aunque no exista una única ley que lo abarque todo, la interconexión de estas normativas crea un escudo jurídico integral. Un titular de derechos puede iniciar una acción administrativa bajo la Ley de PI, una demanda civil por daños y, si los hechos lo justifican, una denuncia penal. Este enfoque holístico garantiza que las víctimas de la ciberocupación en El Salvador dispongan de un abanico completo de herramientas para proteger sus activos intangibles y asegurar que los infractores enfrenten las consecuencias adecuadas en cada ámbito de la ley.

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PLANTOSA fortalece su operación en el mercado del café con eficiencia, marcas y cercanía al consumidor

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PLANTOSA ha sostenido su presencia en el mercado del café apoyándose en un portafolio de marcas que cubre distintos segmentos de consumo y en una operación que prioriza la eficiencia. En un entorno marcado por variaciones en los precios internacionales y presión en los costos de materia prima, la empresa ha ajustado su estrategia para mantener competitividad y cercanía con el consumidor salvadoreño.

“Durante el último año hemos consolidado nuestra posición en la industria, fortaleciendo nuestras marcas y nuestra capacidad operativa en un entorno desafiante”, señala Claudia Molina, Gerente de Recursos Humanos.

COSCAFÉ se mantiene entre las marcas con mayor presencia en los hogares salvadoreños, de acuerdo con mediciones de consumo. A esto se suma el crecimiento de Aroma en el segmento de café soluble y el posicionamiento de Doreña dentro del segmento premium, lo que refleja una estrategia que cubre distintos perfiles de consumo.

Marcas, innovación y conexión con el mercado

La empresa ha reforzado su presencia en el mercado a través de iniciativas que buscan acercar sus marcas al consumidor. En el marco de los 70 años de COSCAFÉ, desarrolló el concepto COSCAFIESTAS, con actividades en diferentes puntos del país orientadas a generar interacción directa con las personas.

Estas acciones se complementan con iniciativas como el Tuk Tuk Aroma, un formato de activación que lleva la experiencia del café a distintos espacios, y el programa Mochileros Aroma, enfocado en degustación y contacto directo con consumidores.

“Impulsamos iniciativas que fortalecen la conexión con los consumidores y amplían la presencia de nuestras marcas en el territorio”, indica Molina.

La estrategia también incluye una presencia activa en canales digitales, con campañas que buscan conectar desde lo cotidiano y lo cultural.

En el plano productivo, la obtención de la certificación HACCP ha reforzado los estándares de calidad e inocuidad en toda la cadena de producción, lo que permite sostener la confianza del consumidor.

Operación, cultura y sostenibilidad

El crecimiento de la empresa también se apoya en una estructura organizacional enfocada en el desarrollo del talento y el bienestar interno. Bajo el concepto “PLANTOSA es café, es familia”, la compañía ha construido una cultura basada en valores como integridad, trabajo en equipo e innovación.

La empresa impulsa programas de formación continua y apoyo a estudios para sus colaboradores, así como iniciativas de bienestar que incluyen atención médica preventiva, alimentación y beneficios orientados a mejorar la calidad de vida.

“Entendemos que el crecimiento empresarial solo es sostenible cuando se construye sobre una cultura organizacional sólida y el bienestar de las personas”, destaca la vocera de PLANTOSA.

En materia de gobernanza, PLANTOSA ha fortalecido su marco normativo interno con políticas de ética, calidad y seguridad ocupacional, así como sistemas de gestión certificados bajo estándares internacionales.

A esto se suma la operación de una planta de tratamiento de agua y programas de reciclaje, que forman parte de su gestión ambiental.

De cara a los próximos años, la empresa busca consolidar su liderazgo en el mercado nacional del café y avanzar de forma gradual hacia nuevas oportunidades de crecimiento, manteniendo su enfoque en calidad, cercanía con el consumidor y desarrollo de la industria.

“El liderazgo empresarial se construye con visión, responsabilidad y capacidad de adaptación”, apunta Molina al destacar el pensamiento institucional.

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Enerwire apuesta por la producción eléctrica regional con inversión y tecnología

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La demanda de infraestructura energética en Centroamérica y el Caribe ha impulsado el crecimiento de empresas vinculadas a la industria eléctrica. En ese contexto, Enerwire ha desarrollado desde El Salvador una operación industrial orientada a la producción y exportación de conductores eléctricos utilizados en redes de distribución, proyectos de energía y obras de infraestructura en distintos mercados del continente.

Con más de 30 años de trayectoria en el sector de manufactura eléctrica, la empresa produce conductores de cobre, aluminio y bimetálicos y ha construido una propuesta industrial que integra distintos procesos productivos dentro de una misma operación. Esta estructura permite optimizar tiempos de fabricación, fortalecer la logística y responder con mayor rapidez a la demanda regional.

Actualmente la compañía produce alrededor de 10,000 toneladas anuales de conductores eléctricos, destinados a proyectos de infraestructura energética en Centroamérica, el Caribe y Estados Unidos. El portafolio de la empresa supera los mil productos utilizados en diferentes aplicaciones del sector eléctrico.

Inversión industrial para ampliar capacidad productiva

Uno de los proyectos más recientes de la empresa es la construcción de una nueva planta en San Luis Talpa, El Salvador. La instalación representa una inversión de 50 millones de dólares y contempla un complejo industrial de 32,000 metros cuadrados diseñado para fortalecer la capacidad productiva y mejorar la eficiencia de los procesos de manufactura.

La nueva infraestructura busca atender con mayor agilidad la demanda de conductores eléctricos en mercados regionales y ampliar la presencia de la empresa en proyectos de infraestructura energética.

Para Rodrigo O’Byrne, CEO de Enerwire, el desarrollo industrial debe estar acompañado por una visión clara sobre el propósito de la tecnología dentro de las operaciones empresariales.

“La tecnología carece de impacto sin un propósito claro”, afirma el ejecutivo al referirse al enfoque que ha guiado la expansión de la compañía en los últimos años.

Manufactura con criterios de sostenibilidad

Esta empresa también incorpora prácticas orientadas a reducir el impacto ambiental de sus procesos productivos. La empresa opera con Certificados de Energía Limpia (I-REC), un mecanismo que respalda el consumo energético proveniente de fuentes renovables.

Además, la compañía desarrolla un plan de gestión de residuos enfocado en reducir el desperdicio de materia prima durante la fabricación de conductores eléctricos.

Como parte de este enfoque, Enerwire es miembro del Consejo Empresarial Salvadoreño para el Desarrollo Sostenible (CEDES), organización que brinda acompañamiento técnico para la medición e implementación de prácticas empresariales vinculadas a sostenibilidad.

Formación técnica y desarrollo del talento

La expansión industrial de la empresa también se apoya en el desarrollo de talento técnico. Enerwire impulsa procesos de formación para su personal con el objetivo de fortalecer las capacidades del equipo y prepararlo para competir en mercados internacionales.

En paralelo, la empresa mantiene alianzas con instituciones educativas para promover programas de prácticas profesionales y oportunidades de formación para estudiantes.

Entre estas colaboraciones se encuentran programas con ITCA, The Key Institute y la Universidad Don Bosco, orientados a impulsar el desarrollo de talento técnico vinculado al sector industrial.

“El liderazgo de la empresa se centra en el liderazgo con propósito, donde el talento humano es el protagonista de esta expansión hacia nuevos mercados”, señala O’Byrne.

De cara a los próximos años, la compañía busca consolidar su presencia en la industria eléctrica regional y fortalecer la capacidad productiva instalada en el país.

“Hemos demostrado que localmente podemos fabricar conductores eléctricos de calidad mundial. Nuestro compromiso es seguir transformando la región a través de la innovación y la responsabilidad sostenible”, concluye el ejecutivo.

Este modelo de crecimiento industrial y expansión regional es parte de las razones por las cuales la empresa ha sido incluida dentro de la selección de Empresas de Impacto.

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DIANA ajusta su modelo operativo con foco en logística, energía y sostenibilidad

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La transformación de DIANA no ha sido puntual ni aislada. La empresa ha venido ajustando su forma de operar, integrando cambios en logística, tecnología y sostenibilidad que responden a una visión más amplia sobre su rol en el mercado y en la sociedad. Ese proceso ha implicado revisar estructuras internas, fortalecer capacidades y redefinir prioridades en toda la organización.

En los últimos años, la compañía ha impulsado una agenda que combina eficiencia operativa con una integración progresiva de criterios sostenibles en sus decisiones. Este enfoque ha sido promovido desde por el CEO de la compañía, Armando Mendiola, quien ha sido el principal impulsor de esta nueva perspectiva hacia el futuro. Él suele recordar que, si algo dejó la pandemia fue la capacidad de despertar ante un panorama lleno de oportunidades.

“Entendimos que la meta no era simplemente sobrevivir, sino reinventarnos para convertirnos en una empresa verdaderamente sostenible”, señala Luis Núñez, Director Legal y de Asuntos Corporativos de la compañía.

La empresa ha incorporado herramientas de análisis y auditorías energéticas como parte de este proceso, con el objetivo de avanzar hacia una operación más eficiente y consciente del uso de recursos.

Escala operativa e impacto económico

La dimensión de la operación de DIANA se refleja en su alcance dentro y fuera del país. En El Salvador, la empresa genera empleo, en El Salvador, para más de 3,100 personas y mantiene una red que beneficia a aproximadamente 200 mil comercios.

Su capacidad productiva y logística permite movilizar más de 65 mil toneladas de alimentos hacia más de 50 millones de consumidores, lo que posiciona a la empresa como uno de los actores relevantes en la industria alimentaria regional.

Una parte importante de su producción se destina a exportación. Cerca del 70% de los productos se envían a mercados de Centroamérica y Estados Unidos, lo que ha contribuido a la generación de divisas y al fortalecimiento de su presencia internacional. Esto coloca a la empresa como líder en exportadores ya que tan solo para 2019 DIANA generó divisas por un total de $118.8 Millones.

“Con una operación de estas dimensiones, DIANA ejerce un rol activo de liderazgo en la reactivación económica del país. DIANA mantiene firme su compromiso de seguir contribuyendo en mantener y generar empleos estables y seguros, así como inyectar dinamismo a la economía de El Salvador.”, explica Núñez.

Innovación operativa y sostenibilidad

Dentro de su estrategia, DIANA ha incorporado soluciones tecnológicas orientadas a mejorar la gestión ambiental de sus procesos productivos. Uno de los proyectos más relevantes es su planta de tratamiento de aguas residuales, equipada con sistemas biológicos que permiten degradar residuos de forma controlada.

La operación incluye mecanismos de ultrafiltración que mejoran la calidad del agua tratada y permiten su reutilización en actividades como riego agrícola. Además, la empresa utiliza reactores anaerobios que transforman residuos en biogás, integrando procesos de generación de energía dentro de su operación.

Este sistema se complementa con un laboratorio especializado que monitorea la calidad del agua con una frecuencia superior a la exigida por la normativa, lo que permite mantener control sobre cada etapa del proceso.

En paralelo, la empresa ha impulsado programas de economía circular en alianza con comunidades, autoridades locales y organizaciones como FUNDEMAS. Estas iniciativas incluyen proyectos de reciclaje y capacitación que buscan generar valor económico y social en los territorios donde opera.

“En materia de sostenibilidad hemos vivido un verdadero proceso de transformación, apostando por convertir a Diana en una empresa genuinamente sostenible en el tiempo”, afirma Núñez.

A nivel organizacional, DIANA ha fortalecido su cultura interna bajo el concepto de cercanía con las personas, promoviendo el compromiso de sus colaboradores y reforzando su vínculo con consumidores y comunidades.

De cara a los próximos años, la empresa continuará desarrollando su red logística y su capacidad operativa, con proyectos como el Centro de Servicios Valle Dulce, que busca mejorar la eficiencia, la distribución y la capacidad de respuesta en el mercado regional.

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CMI refuerza su presencia regional con inversiones, innovación y sostenibilidad

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Corporación Multi Inversiones (CMI) mantiene una estrategia de crecimiento sostenida en Centroamérica basada en inversión productiva, expansión operativa y programas de sostenibilidad. En El Salvador, la compañía ha avanzado en el fortalecimiento de su capacidad logística, la modernización de procesos industriales y el desarrollo de iniciativas ambientales y comunitarias que forman parte de su modelo de negocio.

Durante el último año, la empresa ha concentrado esfuerzos en consolidar operaciones y ejecutar su plan de inversiones en el país. Esto incluye proyectos para ampliar la capacidad productiva, fortalecer la red de distribución y modernizar sus plantas industriales.

“CMI ha vivido una etapa de consolidación y ejecución disciplinada de su estrategia de crecimiento regional, con un fuerte énfasis en la resiliencia operativa, la continuidad del negocio y el fortalecimiento de capacidades clave para el crecimiento de largo plazo”, explica Jaime García Oriani, Business Partner de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de la compañía.

Las acciones forman parte de un proceso que busca mantener la competitividad del negocio en un entorno económico cambiante. En ese contexto, la empresa ha reforzado su estructura logística, ampliado inversiones industriales y desarrollado iniciativas vinculadas a eficiencia energética y economía circular.

Inversión y expansión operativa

Uno de los ejes de la estrategia reciente de CMI ha sido la inversión en infraestructura productiva y logística. En El Salvador, la compañía desarrolló un nuevo centro de distribución en la zona oriental del país con una inversión de 1.5 millones de dólares. El objetivo es fortalecer la red logística y facilitar el acceso a sus productos en diferentes mercados.

A esto se suman mejoras en la planta de procesamiento avícola, donde se destinaron 7 millones de dólares para modernización tecnológica, calidad e inocuidad alimentaria.

En paralelo, la empresa ha realizado inversiones en sus plantas de procesamiento de trigo y maíz, incluyendo infraestructura ambiental como una nueva planta de tratamiento de aguas residuales.

Estas inversiones forman parte de un plan de fortalecimiento productivo que también incluye la expansión de su presencia comercial. En los últimos meses se han abierto nuevos restaurantes Pollo Campero en el país, uno de ellos en la zona de Surf City.

Según García Oriani, estas decisiones responden a una visión de largo plazo que busca preparar a la empresa para nuevos escenarios de mercado.

“En El Salvador hemos dado seguimiento al plan de inversiones que anunciamos entre 2022 y 2025, orientado a ampliar nuestra capacidad productiva, fortalecer nuestra red de distribución y robustecer nuestras capacidades comerciales”, señala.

Además del impacto económico, estas operaciones tienen efectos directos en el empleo. Actualmente la empresa genera más de 9,500 puestos de trabajo directos en el país, distribuidos en sus diferentes unidades de negocio y marcas.

Innovación y eficiencia en la industria alimentaria

Además, CMI ha impulsador procesos de innovación tecnológica en producción, logística y control de calidad. Ha impulsado la digitalización de procesos industriales y logísticos, así como la automatización de operaciones para mejorar la eficiencia y la trazabilidad en la cadena de producción.

“Impulsamos la innovación como un habilitador estratégico para la competitividad sostenible. Hemos fortalecido la automatización de procesos productivos y logísticos, así como la incorporación de tecnologías limpias y eficiencia energética”, explica García Oriani.

Otro componente relevante es la gestión ambiental. En sus instalaciones se han implementado programas de eficiencia energética y generación de energía renovable. Actualmente la empresa cuenta con más de 7,800 paneles solares instalados en diferentes operaciones en el país.

Estas acciones se complementan con iniciativas de economía circular. Entre ellas se encuentra el aprovechamiento de subproductos de la industria avícola para generar biodiésel en Europa a partir de aceite proveniente de las operaciones de Pollo Campero y Don Pollo.

“Los modelos de gestión ambiental y economía circular nos permiten optimizar recursos y reducir el impacto ambiental de nuestras operaciones”, afirma el vocero.

Sostenibilidad, gobernanza y comunidad

El enfoque de sostenibilidad en CMI está integrado a la estrategia del negocio y se estructura en cuatro pilares: educación, emprendimiento, apoyo comunitario y cuidado del ambiente.

Para la empresa, la gestión responsable de recursos como agua, energía y residuos no solo responde a criterios ambientales, sino también a la continuidad del negocio.

“La sostenibilidad forma parte integral de nuestra estrategia. Gestionar agua, energía y residuos también significa proteger la continuidad del negocio y del sistema alimentario”, explica García Oriani.

En materia de gobernanza corporativa, la organización ha reforzado sus sistemas de cumplimiento y ética empresarial. La compañía cuenta con certificación ISO 37001 en Guatemala, vinculada a estándares internacionales de prevención de corrupción y soborno.

En El Salvador, los avances en sostenibilidad han sido reconocidos por el sector industrial. En 2025 la empresa recibió el premio a la industria innovadora y sostenible otorgado por la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI).

Las iniciativas ambientales también se acompañan de programas comunitarios. Entre ellos destacan proyectos educativos desarrollados en alianza con FEPADE, como la habilitación de aulas escolares equipadas, así como campañas de reforestación junto con comunidades locales.

Alianzas estratégicas y proyección regional

El modelo de crecimiento de CMI también se apoya en alianzas con organismos internacionales, gremiales empresariales y organizaciones sociales.

Uno de los acuerdos más recientes fue el financiamiento obtenido a través de un crédito sindicado estructurado por BID Invest con participación de la Cooperación Internacional del Japón (JICA). Este financiamiento busca apoyar proyectos vinculados al empleo y a la seguridad alimentaria en Centroamérica.

Además, la empresa mantiene colaboración con organizaciones sociales en proyectos de impacto comunitario. Un ejemplo es la campaña “Únete”, desarrollada junto a la Fundación Ayúdame a Vivir, que en 2025 logró recaudar más de 530 mil dólares para el tratamiento de niños con cáncer.

También ha habido jornadas de reforestación y campañas solidarias organizadas junto a entidades como Fundación TCS.

En el ámbito empresarial, CMI participa activamente en gremiales como la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI), la Asociación de Avicultores de El Salvador (AVES) y la Cámara Americana de Comercio (AmCham).

Estas alianzas permiten ampliar el alcance de las iniciativas sociales y ambientales de la empresa.

“Estas sinergias nos permiten amplificar resultados y construir soluciones de largo plazo”, señala García Oriani.

Talento, cultura organizacional y visión de futuro

El desarrollo del talento humano es otro de los pilares de la organización. La empresa sostiene que su cultura interna se basa en los valores corporativos denominados REIR: responsabilidad, excelencia, integridad y respeto.

A través de su universidad corporativa, laUcmi, la empresa impulsa programas de formación profesional para sus colaboradores para fortalecer habilidades técnicas, liderazgo y desarrollo profesional.

“El corazón de CMI es su gente. Este reconocimiento es resultado del trabajo y compromiso de cada uno de nuestros colaboradores”, afirma García Oriani.

De cara a los próximos años, la compañía ha definido varias prioridades estratégicas. Entre ellas se encuentran fortalecer su capacidad productiva, profundizar la transformación sostenible de sus operaciones y avanzar en innovación tecnológica.

También busca consolidar una presencia regional con enfoque en resiliencia empresarial y desarrollo sostenible.

“Entre nuestras prioridades están fortalecer la capacidad productiva y comercial, impulsar la innovación y profundizar la transformación sostenible de nuestras operaciones”, explica el vocero.

Para la empresa, estos objetivos están vinculados a la seguridad alimentaria y al desarrollo económico en los países donde opera.

En ese contexto, el reconocimiento como Empresa de Impacto representa, según la compañía, una validación de su modelo de negocio y de su enfoque en sostenibilidad.

“Ser reconocidos nuevamente como Empresa de Impacto reafirma que hacer negocios con propósito es posible y necesario”, concluye García Oriani. 

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Derecho y Negocios reconoce a las Empresas de Impacto y Líderes Tech 2026 por sus aportes al desarrollo de El Salvador

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La revista Derecho y Negocios celebró, el pasado 23 de abril, una nueva edición de sus reconocimientos EMPRESAS DE IMPACTO y LÍDERES TECH en una jornada que reunió a empresarios, funcionarios y representantes del sector productivo.

La actividad confirmó el lugar que estas distinciones han ganado dentro del calendario empresarial y dejó una idea central: la empresa privada sigue siendo una pieza decisiva en la dinámica económica, tanto desde las operaciones tradicionales como desde la incorporación de tecnología.

Esta fue la tercera edición de EMPRESAS DE IMPACTO y la segunda de LÍDERES TECH.

Ambas categorías retratan dos movimientos que marcan el entorno de negocios. Por un lado, compañías con trayectoria, inversión sostenida y capacidad para generar empleo y producción. Por otro, firmas que desde la tecnología están cambiando procesos, servicios y modelos de operación. En conjunto, los reconocimientos muestran una economía donde crecer ya no pasa solo por ampliar capacidad instalada, sino también por innovar y responder con más agilidad a un mercado competitivo.

Más que una premiación, el encuentro funcionó como una lectura del momento empresarial salvadoreño. Entre organizadores y funcionarios invitados apareció una coincidencia: el país atraviesa una etapa de mayor apertura para la inversión, pero sostener ese ritmo exige empresas capaces de tomar decisiones, asumir riesgos y adaptarse a un escenario en transformación.

El presidente de la revista, Manuel Carranza, abrió la ceremonia con un mensaje enfocado en el recorrido de las compañías reconocidas.

“Esta noche no estamos aquí solo para reconocer a empresas. Estamos para reconocer historias de riesgo, decisiones difíciles y momentos donde ustedes creyeron”, afirmó.

La idea marcó el tono de la noche. Carranza situó a las empresas como organizaciones que han debido avanzar en contextos cambiantes, con apuestas sostenidas y capacidad para mantenerse activas aun en momentos complejos. También se refirió al entorno. “El Salvador está viviendo un momento distinto, donde el mundo comienza a mirar y las oportunidades están creciendo”, señaló.

Ese mensaje se completó con una definición más amplia del concepto de impacto. “Cuando hablamos de impacto, hablamos de empleos, familias y comunidades con más oportunidades”, expresó. Con ello, vinculó la actividad empresarial con efectos concretos en la vida económica y social.

El mensaje del sector público

La ministra de Economía, María Luisa Hayem, participó en la entrega de reconocimientos y centró su intervención en el desempeño del país y en las condiciones que, a juicio del Gobierno, favorecen la inversión. “El Salvador cuenta con un crecimiento de 3.9% y un entorno favorable para la inversión”, indicó.

Hayem sostuvo que ese resultado se explica por variables que pesan en la toma de decisiones empresariales. “Tenemos seguridad, estabilidad y un clima de negocios fortalecido que impulsa el desarrollo empresarial”, afirmó. También mencionó avances en comercio exterior. Según explicó, durante 2025 empresas salvadoreñas exportaron 204 nuevos productos a 60 destinos.

La funcionaria también valoró el papel de la revista y de estos reconocimientos. “Reconocen a empresas que son referente en tecnología, sostenibilidad e impacto, y visibilizan el esfuerzo diario del sector productivo”, dijo. Luego añadió: “Este tipo de espacios permite que el trabajo de las empresas no quede invisibilizado y motive a más inversión”.

Por su parte, el director ejecutivo de la OPAMSS, Luis Rodríguez, destacó cifras vinculadas al desarrollo urbano y al crecimiento de la inversión en el área metropolitana. “El país ha superado los 5,700 millones de dólares en inversión privada en el área metropolitana”, aseguró.

Rodríguez explicó que ese dinamismo responde a proyectos de vivienda, comercio e industria, y remarcó el peso del sector construcción. “Hemos crecido más de 30% en comparación con años anteriores”, señaló. Su intervención conectó la conversación empresarial con el desarrollo territorial.

El funcionario también subrayó el valor del conocimiento dentro del nuevo entorno económico. “Hoy se premia el conocimiento y el impacto que estas empresas generan en el país”, afirmó. En la misma línea agregó: “Este evento premia el conocimiento y el impacto, que son claves para detonar más desarrollo”.

La categoría LÍDERES TECH expuso una de las transformaciones más visibles dentro de la economía salvadoreña. Las empresas reconocidas en este segmento operan en pagos digitales, desarrollo de software, análisis de datos, educación tecnológica e inteligencia artificial.

Carranza resumió esa idea con una frase que apuntó al cambio de escala que vive el país. “Están redefiniendo lo posible a través de la tecnología y llevando a El Salvador a competir a nivel global”, afirmó. Rodríguez también mencionó desarrollos recientes en inteligencia artificial aplicados a inversión, seguridad y servicios.

En paralelo, la categoría EMPRESAS DE IMPACTO volvió a poner sobre la mesa el peso de compañías con presencia consolidada en la economía nacional. Se trata de empresas que inciden en empleo, producción, cadenas de suministro y circulación de inversión.

Carranza resumió esa trayectoria con otra de las frases centrales de la noche: “Las empresas que están aquí decidieron invertir y creer, incluso en momentos difíciles”. La afirmación reconoce que buena parte del desarrollo empresarial salvadoreño se ha construido desde decisiones tomadas en escenarios desafiantes. La jornada cerró con una señal compartida entre organizadores, autoridades y representantes empresariales: la conexión entre inversión, innovación y articulación público-privada seguirá siendo determinante para el crecimiento. Los reconocimientos EMPRESAS DE IMPACTO Y LÍDERES TECH no solo visibilizan trayectorias. También dejan registro de hacia dónde se mueve la economía salvadoreña: hacia una combinación de continuidad operativa, adopción tecnológica y apuesta empresarial

EMPRESAS RECONOCIDAS

Líderes Tech 2026

APPLAUDO

BITFINEX

DATATRUST

KASH

KEY INSTITUTE

KODIGO

MONETAE

SERFINSA

STEREN

TIGO

WERISAPP

Empresas de Impacto 2026

ADOC

AES

CMI

DELSUR

DIANA

ENERWIRE

HOLCIM

LA CONSTANCIA

LABORATIOS PAILL

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