Economía
América Latina envejece y enfrenta nuevos desafíos para sus economías hacia 2050
América Latina avanza hacia una población más envejecida, con efectos crecientes sobre el empleo, las pensiones, la salud y los cuidados.
En 2026, el 10,5% de la población regional tiene 65 años o más. Cuba, Uruguay y Chile registran las mayores proporciones entre las principales economías.
La transición demográfica también reducirá el peso de la población en edad de trabajar. Además, los jóvenes podrían incorporarse más tarde al mercado laboral por una mayor permanencia en los estudios.
Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el envejecimiento acelerado elevará la presión sobre los sistemas de pensiones, salud y cuidados, mientras reducirá el crecimiento de la población en edad de trabajo.
Cuba, Uruguay y Chile lideran el cambio demigráfico
Cuba registra un 17,6% de población mayor de 65 años. Uruguay alcanza el 16,5% y Chile llega al 15,1%.
Cuba y Chile también presentan las edades medianas más altas de América Latina. En 2024 alcanzaron 41,9 y 36,4 años, respectivamente.
La región tenía entonces una edad mediana de 31,3 años.
Cuba comenzó a registrar una fecundidad inferior al nivel de reemplazo en 1978. Chile lo hizo en 1999 y Uruguay en 2004.
América Latina cruzó ese umbral en 2015Menos trabajadores presionarán las cuentas sociales
La reducción de la población laboral puede afectar el crecimiento económico y los ingresos por habitante.
Además, el envejecimiento aumentará la presión sobre los sistemas de pensiones, salud y cuidados de largo plazo.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe también advierte sobre los efectos de la informalidad y las desigualdades sociales.
Cuba ya registra una reducción de su fuerza laboral desde 2018. En Chile, ese descenso podría comenzar después de 2041.
La economía plateada abre nuevos mercados
El envejecimiento también puede impulsar sectores vinculados con las necesidades de las personas mayores.
La llamada economía plateada incluye salud, cuidados, finanzas, medicamentos, tecnología, turismo, educación y vivienda adaptada.
Además, una mayor participación femenina en el empleo podría compensar parte de la reducción laboral.
Para ello, la región deberá reducir las desigualdades en el trabajo de cuidados y mejorar las condiciones de empleo.
La planificación demográfica también gana importancia ante los cambios previstos para las próximas décadas.




