Economía
Álbum del Mundial impulsa un negocio global que desafía la era digital y mueve millones de aficionados
La Copa del Mundo 2026, más allá de lo futbolístico, reactivó uno de los negocios más rentables del fútbol mundial: el álbum oficial del torneo. Este mantiene su capacidad para movilizar a millones de aficionados, impulsar ventas masivas y generar una actividad comercial que trasciende generaciones, incluso en plena era digital.
La empresa italiana Panini proyecta, según cifras no oficializadas, ingresos globales de entre 1,480 y 1,620 millones de dólares durante este año gracias a la comercialización del álbum y sus figuritas, una cifra que marcaría un récord histórico para la compañía.
Una industria que multiplica sus ganancias cada cuatro años
El Mundial no solo mueve millones de aficionados frente a las pantallas y en los estadios. También impulsa una industria paralela que gira alrededor del coleccionismo deportivo.
Para Panini, la edición de 2026 representa una oportunidad sin precedentes. En años sin Copa del Mundo, la compañía suele registrar ingresos cercanos a los 600 millones de dólares. Sin embargo, la expectativa para este ciclo mundialista prácticamente triplica esa cifra.
El fenómeno confirma que el álbum oficial sigue siendo uno de los productos más exitosos vinculados al fútbol internacional, pese al avance de las plataformas digitales y los nuevos hábitos de consumo.
La ampliación del torneo dispara la demanda
Uno de los factores que explica el crecimiento del negocio es el aumento de selecciones participantes.
La Copa del Mundo 2026 será la primera con 48 equipos. Como consecuencia, Panini lanzó el álbum más grande de su historia.

La colección creció alrededor de un 50 % respecto a la edición de Catar 2022. Mientras aquella incluía 670 cromos, la nueva versión requiere completar 980 láminas distribuidas en 120 páginas.
Este incremento obliga a los aficionados a comprar una mayor cantidad de sobres para finalizar la colección, lo que eleva el volumen de ventas en todo el mundo.
Miles de millones de figuritas circularán en el mercado
Las proyecciones de la industria muestran la magnitud del fenómeno.
Directivos de Panini y distribuidores oficiales estiman que cerca de 7,000 millones de cromos circularán durante esta edición. Además, esperan vender más de 35 millones de álbumes físicos y entre 500 y 800 millones de sobres.
Estas cifras convierten al álbum mundialista en uno de los productos coleccionables más distribuidos del planeta.
La demanda suele intensificarse conforme se acerca el inicio del torneo, especialmente en países con fuerte tradición futbolera.
Impulso a las ventas
La sede compartida entre Estados Unidos, México y Canadá también influye en las previsiones comerciales.
La organización del torneo en Norteamérica amplió el interés de consumidores, patrocinadores y distribuidores en una de las regiones con mayor capacidad de compra del mundo.
Al mismo tiempo, América Latina mantiene un papel decisivo. Históricamente, la región representa más del 60 % del negocio mundial de Panini durante los años de Mundial.
La combinación de ambos mercados crea un escenario favorable para alcanzar cifras récord de comercialización.
El valor de algunas estampas va más allá del álbum
El impacto económico también se extiende al mercado secundario de coleccionistas.
Aunque esos ingresos no llegan directamente a Panini, el intercambio y la reventa generan una actividad constante en plataformas especializadas.
Algunas ediciones limitadas o variantes especiales de figuras como Lionel Messi, Cristiano Ronaldo y Kylian Mbappé alcanzan precios de cientos de dólares en sitios de subastas.
Este fenómeno añade un componente de inversión y exclusividad que incrementa aún más el interés por las colecciones mundialistas.
Una tradición que resiste la era digital
Mientras las redes sociales, los videojuegos y las aplicaciones dominan gran parte del entretenimiento, el álbum del Mundial mantiene una capacidad singular para reunir aficionados de distintas edades.
Las jornadas de intercambio siguen ocupando escuelas, parques, centros comerciales y espacios públicos en numerosos países. Allí, niños, jóvenes y adultos buscan completar una colección que acompaña cada Copa del Mundo desde hace décadas.
Con información de The New York Times y agencias noticiosas




