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Puente entre El Salvador y Guatemala busca agilizar el comercio y atraer más turistas

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El puente binacional General Manuel José Arce, en la frontera La Hachadura entre El Salvador y Guatemala, ya funciona para facilitar el transporte de mercancías y el tránsito de turistas entre ambos países.

La infraestructura requirió una inversión de 32.6 millones de dólares y busca mejorar la conexión terrestre en uno de los puntos fronterizos importantes para el intercambio comercial y el movimiento de visitantes.

Por este paso circulan aproximadamente 1.5 millones de vehículos al año, según datos del presidente salvadoreño, Nayib Bukele. Además, la obra beneficia a unas 43,000 personas de la zona.

Una conexión clave para el transporte de carga

El nuevo puente busca reducir las interrupciones que afectaban el paso de vehículos durante la temporada lluviosa. Las crecidas del río Paz obligaban a cerrar el antiguo cruce, lo que dificultaba el transporte de mercancías y la movilidad de viajeros.

Con la nueva infraestructura, las autoridades esperan mantener una conexión más confiable durante todo el año. Esto puede facilitar los desplazamientos del transporte de carga y dar mayor continuidad a las operaciones comerciales entre El Salvador y Guatemala.

El puente también conecta con la carretera centroamericana CA-2, una vía que permite enlazar con otros corredores de circulación del país.

El turismo guatemalteco, entre las oportunidades

La mejora del paso fronterizo también busca facilitar la llegada de turistas guatemaltecos a El Salvador. Guatemala figura entre los principales países de origen de los visitantes que recibe el territorio salvadoreño.

Un cruce más fluido puede reducir los obstáculos para quienes viajan por vacaciones, compras o actividades comerciales. Asimismo, puede favorecer a los negocios de las zonas fronterizas que dependen del movimiento de visitantes.

Infraestructura renovada en La Hachadura

El puente tiene 420 metros de longitud y cuenta con iluminación, señalización, barandales y pasos peatonales. El proyecto incluye además 1.4 kilómetros de accesos viales y nuevas oficinas de control migratorio.

Las autoridades proyectan una vida útil superior a 50 años. La estructura busca asegurar el tránsito entre ambos países y reducir los cierres provocados por las crecidas del río Paz.

La operación del puente abre una nueva etapa para la circulación de personas y mercancías en La Hachadura, mientras el impacto sobre el comercio y el turismo dependerá del uso de la conexión y de la actividad económica fronteriza.