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La inteligencia artificial gana peso en las elecciones de Estados Unidos con anuncios contra rivales

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La inteligencia artificial (IA) gana terreno en las campañas políticas de Estados Unidos y transforma la forma de presentar a los candidatos ante los votantes. Los equipos electorales utilizan esta tecnología para crear videos, ridiculizar rivales y difundir mensajes que pueden distorsionar la imagen de sus adversarios.

Un análisis del Wesleyan Media Project, en colaboración con la firma AdImpact, identificó más de 137 millones de dólares destinados a anuncios generados o editados con IA durante el actual periodo electoral. El estudio examinó 220 anuncios y encontró que casi la mitad representaba a políticos reales.

Además, cerca del 70 % de los contenidos analizados carecía de advertencias sobre el uso de esta tecnología. El dato plantea dudas sobre la capacidad de los electores para distinguir entre imágenes auténticas y escenas creadas o alteradas artificialmente.

La publicidad política apuesta por imágenes manipuladas

Más del 80 % de los anuncios examinados procedía de campañas republicanas o comités de acción política afines a ese partido, según el estudio.

Entre los ejemplos figuran videos que ridiculizan a la congresista Alexandria Ocasio-Cortez y al senador Jon Ossoff. Otras piezas presentan al candidato demócrata al Senado por Michigan, Abdul Al-Sayed, en escenas provocadoras relacionadas con Israel y Estados Unidos.

El presidente Donald Trump también aparece entre las figuras políticas representadas en estos contenidos. Desde su regreso al poder en enero de 2025, ha recurrido con frecuencia a recursos audiovisuales creados o modificados mediante IA.

La tecnología permite producir escenas difíciles de realizar con métodos tradicionales. Sin embargo, también facilita presentar situaciones ficticias como si fueran reales, especialmente cuando los anuncios circulan sin contexto en redes sociales.

Demócratas también recurren a la inteligencia artificial

El Partido Demócrata tampoco permanece al margen de esta tendencia. El gobernador de California, Gavin Newsom, ha utilizado videos satíricos para responder a Trump con recursos similares a los de su adversario.

En uno de esos contenidos, Newsom mostró al presidente estadounidense llorando y con una gorra roja que llevaba el mensaje “Newsom estaba en lo cierto sobre todo”.

Otros candidatos intentan diferenciarse mediante el rechazo explícito a estas herramientas. James Talarico, aspirante demócrata al Senado por Texas y crítico del auge de la IA, ha difundido anuncios con la advertencia “hecho por humanos, no por IA”.

El contraste revela una disputa que va más allá de producir publicidad. Los candidatos también compiten por definir qué usos de la tecnología consideran aceptables y cómo quieren que los votantes perciban sus mensajes.

Un chatbot electoral desata controversia

La IA también interviene en las campañas mediante asistentes conversacionales. En San Francisco, el candidato demócrata Scott Wiener lanzó un chatbot que respondió cerca de 5,000 preguntas sobre su rival, la congresista Connie Chan.

Las respuestas parodiaban aspectos de la imagen, el acento y la condición de ciudadana nacionalizada de Chan. La herramienta terminó retirada tras generar polémica.

El caso muestra otro riesgo de la automatización electoral. Un asistente puede responder a miles de consultas, pero también reproducir ataques personales y amplificar contenidos que afectan la reputación de un adversario.

La tecnología también puede orientar a los votantes

No todos los usos electorales de la IA buscan desacreditar a candidatos. La organización Mi Familia Vota desarrolló Nubi, un asistente bilingüe que responde preguntas sobre registro electoral, votación, ciudadanía y derechos.

Según explicó su director, Héctor Sánchez, al medio Axios, la aplicación utiliza fuentes consideradas fiables y sometidas a revisión humana, en lugar de buscar respuestas en internet abierto.

Esta función muestra otra posibilidad de la tecnología: facilitar información electoral a comunidades que enfrentan barreras de idioma o desconocen los procedimientos para votar.

Sin embargo, la confianza sigue siendo un desafío. Una encuesta de Digital Democracy Innovators Alliance encontró que el 82 % de los votantes latinos espera que la IA afecte sus vidas de alguna manera. Al mismo tiempo, el 57 % dijo que no se sentiría cómodo utilizando esta tecnología para decidir su voto.

La confianza se convierte en un desafío electoral

La expansión de la IA plantea una tensión para las campañas estadounidenses. Las mismas herramientas que permiten explicar procedimientos electorales también facilitan crear imágenes engañosas, ridiculizar adversarios y difundir mensajes sin advertencias claras.

El reto no consiste únicamente en detectar contenidos falsos. También implica que los votantes puedan identificar cuándo una campaña altera imágenes, utiliza voces artificiales o presenta escenas ficticias para influir en su percepción de los candidatos.

En este escenario, la transparencia sobre el uso de IA y la verificación de los contenidos adquieren mayor relevancia para el debate democrático. La tecnología ya forma parte de la competencia electoral, pero su impacto dependerá también de cómo la utilicen las campañas y de la capacidad del público para evaluar sus mensajes.