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EE. UU. y China pactan reducir tensiones comerciales: Trump y Xi acuerdan recorte de aranceles y suministro de tierras raras

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Estados Unidos y China anunciaron un acuerdo clave para rebajar las tensiones comerciales que han marcado la relación bilateral durante los últimos años. Tras su primer encuentro cara a cara en seis años, los presidentes Donald Trump y Xi Jinping confirmaron que Washington reducirá algunos aranceles, mientras que Pekín garantizará el suministro de tierras raras, esenciales para la industria tecnológica y de defensa.

La reunión, celebrada en la ciudad surcoreana de Busan, fue calificada por ambos líderes como un avance decisivo para estabilizar una guerra comercial que ha afectado a mercados globales y cadenas de suministro. Trump describió el encuentro como “increíble” y un “gran éxito”, mientras Xi destacó que alcanzaron “un importante consenso” para encauzar la relación económica.

Como parte del entendimiento, China comenzará compras inmediatas de grandes volúmenes de soja y otros productos agrícolas estadounidenses, una noticia que podría impactar a exportadores latinoamericanos, especialmente Brasil y Argentina, que aprovecharon el conflicto comercial previo para aumentar sus ventas al gigante asiático.

En cuanto a las tierras raras, Pekín acordó suspender durante un año algunas restricciones a las exportaciones, lo que permitirá a sectores estratégicos estadounidenses mantener acceso a estos materiales críticos. Trump adelantó que el pacto es prorrogable y aseguró que este suministro fortalece la seguridad industrial de Estados Unidos.

Otro tema central fue el combate al tráfico de fentanilo. Trump afirmó que Xi se comprometió a reforzar las medidas para frenar el flujo del opioide, y anunció que, en respuesta, reducirá a la mitad un arancel del 20% impuesto previamente a China por este motivo.

El mandatario estadounidense también celebró que China iniciará procesos para comprar energía estadounidense, que potencialmente incluiría petróleo y gas de Alaska. Equipos técnicos de ambas naciones sostendrán reuniones para avanzar hacia un acuerdo energético.
Pese a que no ofrecieron declaraciones conjuntas al finalizar la reunión, los mensajes previos dieron un tono positivo. Xi llamó a que ambos países “sean socios y amigos”, mientras Trump elogió al líder chino como “tremendo” y confirmó planes para visitar China en abril.

La cumbre se desarrolló al margen del foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), en Corea del Sur, donde Trump también abordó temas de seguridad regional. Destacó la fortaleza de la alianza militar con Seúl y autorizó a Corea del Sur a avanzar en la construcción de un submarino nuclear. Aunque esperaba reunirse con el líder norcoreano Kim Jong Un, ese encuentro no se concretó, aunque Trump aseguró que ocurrirá en un “futuro no muy lejano”.
Otro asunto sensible, Taiwán, no fue abordado según el mandatario estadounidense, quien afirmó que “nunca se mencionó” durante la conversación.

El acercamiento comercial entre Washington y Pekín llega en un momento clave para la economía global, que busca estabilidad frente a tensiones geopolíticas y desafíos en cadenas de suministro. Con la promesa de nuevos acuerdos agrícolas y energéticos, y el compromiso de asegurar el suministro de tierras raras, ambas potencias envían una señal de distensión tras años de rivalidad económica.

La reunión en Corea del Sur también marcó el cierre de una gira asiática donde Trump recibió elogios y símbolos diplomáticos, incluido un reconocimiento en Japón, donde la primera ministra Sanae Takaichi anunció su intención de nominarlo al Premio Nobel de la Paz.

Con este nuevo capítulo en las relaciones entre Estados Unidos y China, la comunidad internacional estará atenta a la implementación del acuerdo y su impacto en los mercados, la seguridad global y el equilibrio geopolítico en Asia y más allá.