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CMI refuerza su presencia regional con inversiones, innovación y sostenibilidad
Corporación Multi Inversiones (CMI) mantiene una estrategia de crecimiento sostenida en Centroamérica basada en inversión productiva, expansión operativa y programas de sostenibilidad. En El Salvador, la compañía ha avanzado en el fortalecimiento de su capacidad logística, la modernización de procesos industriales y el desarrollo de iniciativas ambientales y comunitarias que forman parte de su modelo de negocio.
Durante el último año, la empresa ha concentrado esfuerzos en consolidar operaciones y ejecutar su plan de inversiones en el país. Esto incluye proyectos para ampliar la capacidad productiva, fortalecer la red de distribución y modernizar sus plantas industriales.
“CMI ha vivido una etapa de consolidación y ejecución disciplinada de su estrategia de crecimiento regional, con un fuerte énfasis en la resiliencia operativa, la continuidad del negocio y el fortalecimiento de capacidades clave para el crecimiento de largo plazo”, explica Jaime García Oriani, Business Partner de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de la compañía.
Las acciones forman parte de un proceso que busca mantener la competitividad del negocio en un entorno económico cambiante. En ese contexto, la empresa ha reforzado su estructura logística, ampliado inversiones industriales y desarrollado iniciativas vinculadas a eficiencia energética y economía circular.
Inversión y expansión operativa
Uno de los ejes de la estrategia reciente de CMI ha sido la inversión en infraestructura productiva y logística. En El Salvador, la compañía desarrolló un nuevo centro de distribución en la zona oriental del país con una inversión de 1.5 millones de dólares. El objetivo es fortalecer la red logística y facilitar el acceso a sus productos en diferentes mercados.
A esto se suman mejoras en la planta de procesamiento avícola, donde se destinaron 7 millones de dólares para modernización tecnológica, calidad e inocuidad alimentaria.
En paralelo, la empresa ha realizado inversiones en sus plantas de procesamiento de trigo y maíz, incluyendo infraestructura ambiental como una nueva planta de tratamiento de aguas residuales.
Estas inversiones forman parte de un plan de fortalecimiento productivo que también incluye la expansión de su presencia comercial. En los últimos meses se han abierto nuevos restaurantes Pollo Campero en el país, uno de ellos en la zona de Surf City.
Según García Oriani, estas decisiones responden a una visión de largo plazo que busca preparar a la empresa para nuevos escenarios de mercado.
“En El Salvador hemos dado seguimiento al plan de inversiones que anunciamos entre 2022 y 2025, orientado a ampliar nuestra capacidad productiva, fortalecer nuestra red de distribución y robustecer nuestras capacidades comerciales”, señala.
Además del impacto económico, estas operaciones tienen efectos directos en el empleo. Actualmente la empresa genera más de 9,500 puestos de trabajo directos en el país, distribuidos en sus diferentes unidades de negocio y marcas.
Innovación y eficiencia en la industria alimentaria
Además, CMI ha impulsador procesos de innovación tecnológica en producción, logística y control de calidad. Ha impulsado la digitalización de procesos industriales y logísticos, así como la automatización de operaciones para mejorar la eficiencia y la trazabilidad en la cadena de producción.
“Impulsamos la innovación como un habilitador estratégico para la competitividad sostenible. Hemos fortalecido la automatización de procesos productivos y logísticos, así como la incorporación de tecnologías limpias y eficiencia energética”, explica García Oriani.
Otro componente relevante es la gestión ambiental. En sus instalaciones se han implementado programas de eficiencia energética y generación de energía renovable. Actualmente la empresa cuenta con más de 7,800 paneles solares instalados en diferentes operaciones en el país.
Estas acciones se complementan con iniciativas de economía circular. Entre ellas se encuentra el aprovechamiento de subproductos de la industria avícola para generar biodiésel en Europa a partir de aceite proveniente de las operaciones de Pollo Campero y Don Pollo.
“Los modelos de gestión ambiental y economía circular nos permiten optimizar recursos y reducir el impacto ambiental de nuestras operaciones”, afirma el vocero.
Sostenibilidad, gobernanza y comunidad
El enfoque de sostenibilidad en CMI está integrado a la estrategia del negocio y se estructura en cuatro pilares: educación, emprendimiento, apoyo comunitario y cuidado del ambiente.
Para la empresa, la gestión responsable de recursos como agua, energía y residuos no solo responde a criterios ambientales, sino también a la continuidad del negocio.
“La sostenibilidad forma parte integral de nuestra estrategia. Gestionar agua, energía y residuos también significa proteger la continuidad del negocio y del sistema alimentario”, explica García Oriani.
En materia de gobernanza corporativa, la organización ha reforzado sus sistemas de cumplimiento y ética empresarial. La compañía cuenta con certificación ISO 37001 en Guatemala, vinculada a estándares internacionales de prevención de corrupción y soborno.
En El Salvador, los avances en sostenibilidad han sido reconocidos por el sector industrial. En 2025 la empresa recibió el premio a la industria innovadora y sostenible otorgado por la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI).
Las iniciativas ambientales también se acompañan de programas comunitarios. Entre ellos destacan proyectos educativos desarrollados en alianza con FEPADE, como la habilitación de aulas escolares equipadas, así como campañas de reforestación junto con comunidades locales.
Alianzas estratégicas y proyección regional
El modelo de crecimiento de CMI también se apoya en alianzas con organismos internacionales, gremiales empresariales y organizaciones sociales.
Uno de los acuerdos más recientes fue el financiamiento obtenido a través de un crédito sindicado estructurado por BID Invest con participación de la Cooperación Internacional del Japón (JICA). Este financiamiento busca apoyar proyectos vinculados al empleo y a la seguridad alimentaria en Centroamérica.
Además, la empresa mantiene colaboración con organizaciones sociales en proyectos de impacto comunitario. Un ejemplo es la campaña “Únete”, desarrollada junto a la Fundación Ayúdame a Vivir, que en 2025 logró recaudar más de 530 mil dólares para el tratamiento de niños con cáncer.
También ha habido jornadas de reforestación y campañas solidarias organizadas junto a entidades como Fundación TCS.
En el ámbito empresarial, CMI participa activamente en gremiales como la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI), la Asociación de Avicultores de El Salvador (AVES) y la Cámara Americana de Comercio (AmCham).
Estas alianzas permiten ampliar el alcance de las iniciativas sociales y ambientales de la empresa.
“Estas sinergias nos permiten amplificar resultados y construir soluciones de largo plazo”, señala García Oriani.
Talento, cultura organizacional y visión de futuro
El desarrollo del talento humano es otro de los pilares de la organización. La empresa sostiene que su cultura interna se basa en los valores corporativos denominados REIR: responsabilidad, excelencia, integridad y respeto.
A través de su universidad corporativa, laUcmi, la empresa impulsa programas de formación profesional para sus colaboradores para fortalecer habilidades técnicas, liderazgo y desarrollo profesional.
“El corazón de CMI es su gente. Este reconocimiento es resultado del trabajo y compromiso de cada uno de nuestros colaboradores”, afirma García Oriani.
De cara a los próximos años, la compañía ha definido varias prioridades estratégicas. Entre ellas se encuentran fortalecer su capacidad productiva, profundizar la transformación sostenible de sus operaciones y avanzar en innovación tecnológica.
También busca consolidar una presencia regional con enfoque en resiliencia empresarial y desarrollo sostenible.
“Entre nuestras prioridades están fortalecer la capacidad productiva y comercial, impulsar la innovación y profundizar la transformación sostenible de nuestras operaciones”, explica el vocero.
Para la empresa, estos objetivos están vinculados a la seguridad alimentaria y al desarrollo económico en los países donde opera.
En ese contexto, el reconocimiento como Empresa de Impacto representa, según la compañía, una validación de su modelo de negocio y de su enfoque en sostenibilidad.
“Ser reconocidos nuevamente como Empresa de Impacto reafirma que hacer negocios con propósito es posible y necesario”, concluye García Oriani.




