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Costa Rica comienza a poblar megacárcel de máxima seguridad inspirada en el modelo salvadoreño
Costa Rica comenzó a poblar su nueva megacárcel de máxima seguridad, inspirada en el modelo penitenciario de El Salvador. El Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado (CACCO) recibió ya a sus primeros 123 privados de libertad.
Los internos ingresaron al complejo, ubicado en la provincia de Alajuela, con la cabeza rapada y uniformes naranjas. La imagen recuerda los procedimientos utilizados en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) salvadoreño.
El Ministerio de Justicia y Paz confirmó que entre los primeros ocupantes figuran sospechosos de participar en el asesinato del policía Gerson Rosales Cascante. También ingresaron otros reclusos considerados de alta peligrosidad.
El complejo tendrá capacidad para 5,100 reclusos
La primera etapa del CACCO dispone de espacio para 1,020 internos. Además, las autoridades prevén completar otros cuatro módulos durante diciembre.
Cuando funcione a plena capacidad, la prisión podrá albergar hasta 5,100 personas. Costa Rica destinó aproximadamente 35 millones de dólares a su construcción.
El diseño incluye celdas colectivas, camarotes metálicos, servicios sanitarios compartidos y pasarelas para facilitar la vigilancia. También cuenta con cámaras de seguridad y controles permanentes.
El gobierno busca reducir la sobrepoblación carcelaria
El ministro de Justicia y Paz, Gabriel Aguilar Vargas, afirmó que el nuevo establecimiento busca recuperar el control de las prisiones y limitar las actividades criminales desde los centros penitenciarios.
Las autoridades calculan que la operación completa del CACCO permitirá reducir la sobrepoblación carcelaria del 59 % actual al 15 %.
El centro también dispone de espacios para visitas familiares y conyugales, bajo distintas condiciones de acceso.
El modelo enfrenta cuestionamientos
La construcción tomó como referencia el CECOT de El Salvador, levantado durante el Gobierno de Nayib Bukele como parte de su estrategia contra las pandillas.
Sin embargo, el proyecto costarricense también ha generado cuestionamientos de sectores opositores y organizaciones preocupadas por las condiciones de reclusión.
Ante las críticas, la presidenta de Costa Rica aseguró que el funcionamiento de la prisión garantizará el respeto de los derechos humanos de las personas privadas de libertad.


