Articulos
Regímenes especiales y nearshoring en El Salvador: marco legal aplicable a la inversión
Escrito : Linda Cuellar Panozzo | Asociada BLP
El nearshoring se ha consolidado como una de las principales estrategias para la reorganización de cadenas productivas y de prestación de servicios a nivel global. La búsqueda de mayor proximidad a los mercados de destino, la optimización de costos y la necesidad de fortalecer la resiliencia operativa han llevado a múltiples empresas a replantear la ubicación de sus operaciones, con un interés creciente en América Latina. En este contexto, El Salvador ha desarrollado un marco normativo orientado a atraer inversión mediante regímenes especiales que combinan incentivos fiscales con esquemas de calificación y control administrativo.
Desde una perspectiva jurídica, estos regímenes constituyen herramientas relevantes para estructurar proyectos de inversión asociados al nearshoring, particularmente en actividades de servicios, manufactura, tecnología e innovación. Su correcta comprensión resulta clave para evaluar la viabilidad de un proyecto, así como para anticipar sus implicaciones fiscales y regulatorias en el mediano y largo plazo.
Regímenes especiales como instrumento de estructuración de inversión
El ordenamiento jurídico salvadoreño contempla diversos regímenes especiales diseñados para atender distintos perfiles de inversión. Entre los más relevantes se encuentran la Ley de Zonas Francas Industriales y de Comercialización (LZF), la Ley de Servicios Internacionales (LSI) y la Ley de Fomento a la Innovación y Manufactura de Tecnologías (LFIMT), a las que recientemente se suma la Ley para el Fomento de la Expansión de las Inversiones (LFEI). Estas normas no agotan la totalidad del marco legal aplicable a la inversión en El Salvador, pero sí representan algunos de los instrumentos más relevantes en la práctica.
Estos regímenes no operan de forma acumulativa ni automática. Por el contrario, exigen una delimitación precisa del proyecto, tanto en términos de actividad económica como de estructura corporativa y operativa. La selección del régimen aplicable incide directamente en los beneficios disponibles, los compromisos de inversión y empleo, así como en las obligaciones de reporte, auditoría y control.
Zonas francas, reinversión y expansión de operaciones
El régimen de Zonas Francas constituye un pilar del marco de incentivos salvadoreño, especialmente para actividades de manufactura, logística y exportación. Las reformas introducidas a la LZF a finales de 2025 modernizan este régimen, incorporando mayor flexibilidad en materia de áreas verdes, ajustes operativos para desarrollistas y usuarios, y esquemas de prórroga de incentivos condicionados a procesos de reinversión y aumento de empleo.
Un aspecto relevante de estas reformas es la incorporación de esquemas de prórroga de incentivos por plazos adicionales de hasta diez años, siempre que se cumpla con los incrementos en inversión y, según corresponda, en generación de empleo establecidos para desarrollistas, usuarios de zonas francas y depósitos para perfeccionamiento activo. Este enfoque refuerza la lógica de permanencia y crecimiento de las operaciones en el país.
De forma complementaria, la reciente LFEI introduce incentivos dirigidos exclusivamente a empresas ya instaladas en El Salvador que decidan ampliar sus operaciones productivas mediante créditos tributarios aplicables al Impuesto sobre la Renta y exenciones específicas, buscando así incentivar nuevas líneas de producción, infraestructura, logística e investigación asociadas a operaciones existentes, reforzando la continuidad de proyectos de largo plazo
Servicios internacionales y operaciones de valor agregado
La LSI se ha consolidado como uno de los principales vehículos para la instalación de operaciones orientadas a la exportación de servicios, tales como centros de llamadas, procesos empresariales (BPO), tecnologías de la información y actividades especializadas. Este régimen permite a empresas nacionales y extranjeras prestar servicios desde El Salvador hacia el exterior bajo un esquema fiscal preferencial, sujeto a calificación ante el Ministerio de Economía.
La ley establece un régimen de extraterritorialidad aduanera y beneficios fiscales relevantes, entre ellos, la exención del Impuesto sobre la Renta sobre los ingresos incentivados, la exención de impuestos municipales sobre el activo y la libre internación de bienes necesarios para la operación, todo ello condicionado a una delimitación clara de las actividades y espacios autorizados, ya sea en parques o centros de servicios.
Las reformas a la LSI aprobadas en diciembre de 2025, introducen mayor flexibilidad operativa, permitiendo la calificación de múltiples actividades beneficiadas dentro de un mismo proyecto, sujeto al cumplimiento los requisitos aplicables de inversión mínima, generación de empleo y presentación de planes de negocio, así como una mayor flexibilidad en el manejo del requisito de áreas verdes para desarrollistas de parques de servicios. Buscando así, facilitar la expansión de operaciones existentes y permitir modelos de negocio más integrados.
Innovación y manufactura tecnológica como eje del nearshoring moderno
La LFIMT representa un régimen más reciente, orientado a sectores tecnológicos y de innovación; al establecer un régimen especial aplicable a nuevas inversiones en actividades como desarrollo de software, servicios de computación en la nube, inteligencia artificial, análisis de datos, manufactura tecnológica, semiconductores y proyectos de investigación y desarrollo.
Este régimen ofrece incentivos fiscales por un plazo de quince años, incluyendo la exención total del Impuesto sobre la Renta, de retenciones asociadas, de impuestos municipales y de derechos arancelarios a la importación de bienes indispensables para la actividad incentivada, siempre que el beneficiario cuente con un Acuerdo de Calificación vigente emitido por el Ministerio de Economía.
Consideraciones finales para estructurar inversiones bajo regímenes especiales
El marco legal salvadoreño en materia de regímenes especiales ofrece herramientas relevantes para canalizar proyectos de nearshoring, siempre que se comprendan adecuadamente sus alcances, requisitos y limitaciones. Más allá de los incentivos fiscales, estos regímenes establecen reglas claras sobre inversión mínima, empleo, control y permanencia, que deben integrarse desde la fase inicial de planificación. En un entorno de creciente competencia regional, la correcta utilización de estos instrumentos puede constituir un elemento diferenciador para la estructuración y consolidación de inversiones productivas en El Salvador.
Desde una perspectiva práctica, la coexistencia de estos regímenes especiales exige un análisis cuidadoso al momento de estructurar proyectos de nearshoring. La elección entre la LSI, la LFIMT o el régimen de Zonas Francas dependerá de factores como la naturaleza de la actividad, el destino de los servicios o bienes, el nivel de integración con el mercado local, los requerimientos de infraestructura y los planes de expansión futura. En este contexto, una planificación legal y fiscal previa resulta determinante para asegurar la consistencia del proyecto con el marco normativo aplicable.
La experiencia reciente demuestra que una estructuración adecuada no solo maximiza los incentivos disponibles, sino que también permite al inversionista operar dentro de un marco normativo claro, con reglas definidas sobre elegibilidad, obligaciones y mecanismos de control. Por lo que, la coordinación temprana constituye un elemento clave para la correcta implementación del proyecto y la sostenibilidad de los beneficios otorgados.


