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EE. UU. pone fin al TPS para Honduras y Nicaragua tras 26 años de protección
Estados Unidos anunció oficialmente este lunes el fin del Estatus de Protección Temporal (TPS) para Honduras y Nicaragua, una medida que afectará a unos 72,000 hondureños y 4,000 nicaragüenses que residían legalmente en el país norteamericano bajo esta figura migratoria desde finales de los años 90.
La decisión, publicada en el Registro Federal por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), establece que el programa expiró el pasado 5 de julio y otorga un plazo de 60 días —hasta principios de septiembre— antes de que cesen oficialmente las protecciones legales y los permisos de trabajo para los beneficiarios.
El TPS había sido otorgado originalmente en 1999 tras la devastación causada por el huracán Mitch, y desde entonces había sido renovado periódicamente por distintas administraciones. Sin embargo, el DHS justificó la cancelación al considerar que ya no existen las condiciones extraordinarias que motivaron la protección. En el caso de Honduras, por ejemplo, se citó el acceso generalizado a servicios básicos, como electricidad (93.2 %), agua potable (95.7 %) y saneamiento (83.8 %), así como el crecimiento de la inversión extranjera.
Reacciones desde Honduras
El Gobierno de Honduras, a través de un comunicado firmado por el canciller Javier Bu, lamentó la medida y reafirmó su compromiso con los connacionales afectados. “Desde el Gobierno reiteramos nuestro compromiso de velar por los derechos de nuestros compatriotas en el exterior, acompañarlos en este proceso y continuar abogando por soluciones permanentes que reconozcan su invaluable aporte”, indicó.
Además, recordó que Honduras ha realizado inversiones en infraestructura y ha trabajado para reducir la migración irregular. No obstante, la administración de Xiomara Castro reconoció que la cancelación representa un reto importante para miles de familias.
Posiciones divididas en EE. UU.
Grupos de defensa de los inmigrantes han criticado la decisión. Aaron Reichlin-Melnick, del Consejo Americano de Inmigración, señaló que se está despojando del estatus legal a personas que, durante más de 25 años, se han sometido a rigurosos controles migratorios cada 18 meses. “El TPS, como su nombre lo indica, es temporal, pero durante décadas se ha prolongado porque las condiciones en estos países no mejoraban lo suficiente”, escribió en X.
Por su parte, el DHS sostuvo en su comunicado que el programa “tiene un carácter temporal por naturaleza y debe revisarse periódicamente”.
Fin de una era migratoria
El fin del TPS para Honduras y Nicaragua se suma a otras cancelaciones impulsadas por la administración del presidente Donald Trump, quien busca revertir varios programas migratorios heredados. La medida ha provocado incertidumbre entre los beneficiarios, que ahora enfrentan la posibilidad de perder su permiso de trabajo, ser deportados o iniciar costosos y largos procesos para obtener otro estatus legal.
Aunque algunos podrían calificar para otras vías migratorias, la mayoría enfrentará un futuro incierto. Para muchos de ellos, EE. UU. es el único hogar que han conocido en las últimas dos décadas.
Mientras tanto, tanto el gobierno hondureño como organizaciones civiles han instado a los afectados a buscar apoyo legal, evitar fraudes y acercarse a sus consulados para recibir orientación. Las consecuencias de esta decisión comenzarán a sentirse en los próximos meses, no solo en los hogares de los migrantes, sino también en la economía de sus países de origen, donde las remesas representan una fuente vital de ingresos.


