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Prevención jurídica en la construcción: un cambio de paradigma necesario para la eficiencia y la competitividad
Jaime Rodríguez | Managing Partner Lex Litis Latam
“La prevención jurídica se presenta como un pilar fundamental para la sostenibilidad y competitividad empresarial, y se convierte en una clave para generar mejores condiciones para un sector de la economía que actualmente está en plena expansión en el país”
La industria de la construcción se ha consolidado como uno de los sectores con mayor recurrencia de conflictos. La industria es muy proclive a retrasos, sobrecostos, cambios de diseño, reclamos económicos por trabajos adicionales, diferencias técnicas y en definitiva incumplimientos contractuales.
Este carácter conflictivo del sector no es nuevo; lo que sí ha cambiado es la conciencia creciente de que los conflictos son previsibles y, por lo tanto, gestionables antes de que escalen.
En este contexto, la prevención jurídica se convierte en una herramienta estratégica: en lugar de esperar a que surja una disputa, las empresas buscan anticiparse mediante procesos, contratos y mecanismos de resolución temprana. Así, la conversación sobre prevención ya no es opcional; es un componente esencial de la competitividad empresarial.
En términos simples, el modelo preventivo es un enfoque de anticipación y gestión proactiva del riesgo jurídico. Su objetivo es doble: 1. Prevenir que los conflictos surjan mediante una adecuada planificación legal, técnica y contractual. 2 Resolverlos rápidamente si se presentan, evitando que escalen a arbitrajes o litigios mediante buenas prácticas y herramientas de solución temprana.
Está claro que el modelo preventivo no busca eliminar las controversias —algo imposible en proyectos complejos—, sino gestionarlas con eficiencia y bajo un marco legal diseñado desde el inicio.
Cuando la asesoría jurídica se activa solo al final del proyecto, las consecuencias normalmente son irreversibles. Para entonces, la controversia ya está incrustada en la relación entre las partes y el camino más probable es un arbitraje o litigio.
Entre los problemas más habituales destacan: Falta de una Gestión Contractual adecuada (ausencia de bitácoras, reportes, registros diarios o incompletos); retrasos significativos y sobrecostos sin documentación que los respalde; cambios en el alcance y eventos imprevisibles sin notificación oportuna; imposibilidad de reconstruir la trazabilidad contractual, lo que debilita la posición de cualquiera de las partes.
En cambio, planificar jurídicamente desde la etapa inicial permite: Diseñar contratos de obra alineados a las necesidades reales del proyecto; definir roles, responsabilidades y distribución de riesgos; incorporar la figura de un Supervisor que valide cantidades, calidad y cumplimiento técnico; crear mecanismos de control financiero claves para evitar desequilibrios o reclamos futuros; incluir metodologías de Gestión Contractual para registrar todo evento relevante; establecer métodos alternativos de resolución de controversias a través de una cláusula escalonada de solución de controversias, por ejemplo,
Una Mesa de Resolución de Conflictos permanente o no, según la envergadura del proyecto o arreglo directo previo al litigio o arbitraje. El resultado: menos disputas, mayor eficiencia y proyectos que avanzan sin interrupciones.
La prevención jurídica solo funciona si se implementa de forma integral. Deben involucrarse: El dueño del proyecto o contratante, el contratista, la supervisión técnica, el banco financista, si aplica, equipos técnicos y jurídicos de todas las partes. En otras palabras, la prevención es una responsabilidad compartida.
Desde los contratos estandarizados como FIDIC se ha aprendido que la clave está en la adecuada distribución de riesgos, adecuada gestión contractual y comunicación temprana sobre eventos disruptores y notificación de reclamos.
En la experiencia arbitral internacional ha quedado claro que muchos conflictos habrían podido evitarse si los contratos hubieran incorporado mecanismos escalonados de resolución. Entre los más efectivos: Dispute Boards o Mesas de Resolución de Controversias. Procedimientos de arreglo directo entre las partes.
Participación de un tercero neutral antes de llegar al arbitraje. De manera interesante en una tendencia clara los tribunales arbitrales han decidido las disputas en un sentido muy similar a las decisiones adoptadas en las Mesas de Resolución de Controversias. En definitiva, la tendencia internacional confirma que la resolución temprana es más eficiente y menos costosa que el arbitraje.
En el caso de El Salvador, aunque todavía existe un reto significativo para adoptar una cultura de prevención, se observa una tendencia creciente en mayor uso de contratos estandarizados como FIDIC, especialmente en proyectos de gran escala, influencia de inversión extranjera y financiamientos multilaterales, que exigen mejores prácticas; esto conlleva a una mayor conciencia entre equipos técnicos y jurídicos sobre la importancia de la planificación contractual.
En definitiva, en el ámbito privado la prevención jurídica no es un costo, sino una inversión. Entre los beneficios más visibles: Mayor rentabilidad del proyecto, reducción de riesgos técnicos, económicos y legales, mayor probabilidad de cumplir plazos y estándares de calidad, disminución de reclamos, arbitrajes y costos administrativos.
En proyectos públicos o financiados por organismos internacionales, la prevención jurídica adquiere un valor aún mayor, ya que garantiza que la obra se concluya conforme a sus objetivos, que normalmente están ligados al beneficio social y a la eficiencia en el uso de fondos públicos. Además, facilita auditorías, transparencia y rendición de cuentas.
Para iniciar la transición hacia una cultura preventiva, se recomienda, primero, realizar un diagnóstico del estado actual de la gestión contractual y legal; diseñar un plan de capacitación para todos los actores del proyecto sobre gestión contractual, métodos alternos de resolución de controversias y buenas prácticas en materia de prevención de conflictos.
Estamos claros que la prevención no es un documento: es una cultura organizacional que se construye con disciplina y constancia.
En conclusión, la prevención jurídica se presenta como un pilar fundamental para la sostenibilidad y competitividad empresarial, y se convierte en una clave para generar mejores condiciones para un sector de la economía que actualmente está en plena expansión en el país, esto debe llevar a equipos legales y técnicos a capacitarse para conocer de las mejores prácticas en materia de construcción, enfocado en la gestión contractual y en el manejo temprano de disputas y por qué no decirlo, a una adecuación confección de contratos que permitan condiciones adecuadas para el cumplimiento de los objetivos de todos los involucrados. En Lex Litis Latam contamos con un programa denominado Legal Trends in Construction desde el cual compartimos información de valor para nuestros clientes que operan en el rubro en un entorno donde cada día cuenta y cada decisión implica riesgo; promovemos el modelo preventivo para que deje de ser una opción y se convierte en una ventaja competitiva.


