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Oliva & Oliva: El legado de una firma pionera en el derecho administrativo salvadoreño

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“Queremos seguir dominando no solo el derecho administrativo, sino también otros ámbitos del derecho, desde un enfoque integral y comprometido.”

Cuando el doctor Roberto Oliva fundó la firma Oliva & Oliva en 1969, lo hizo en un país con un entorno jurídico muy diferente al actual. El Salvador vivía una etapa en la que el ejercicio profesional del derecho carecía de especialización. El derecho civil y mercantil dominaban la práctica, y los abogados eran generalistas por necesidad. Sin embargo, el doctor Oliva vislumbró con claridad la creciente incidencia del Estado en la vida ciudadana y la necesidad de una defensa técnica frente a sus decisiones. Así nació una de las primeras firmas especializadas en derecho público del país.

Esa visión pionera sería el cimiento sobre el cual la firma construiría su prestigio. Décadas más tarde, su hijo, del mismo nombre —actual director de la firma— rememora cómo la apuesta por el derecho administrativo fue una elección audaz y estratégica. “Antes de que existiera siquiera una ley de la jurisdicción contencioso administrativa, mi padre ya tenía inquietudes intelectuales en esa materia. Su tesis doctoral fue precisamente sobre derecho administrativo”, destaca.

La historia de Oliva & Oliva está íntimamente ligada al desarrollo institucional del país. En 1978 se aprobó la primera ley que regulaba la jurisdicción contencioso administrativa, aunque sus efectos fueron limitados por el conflicto armado. Sería hasta los Acuerdos de Paz que el derecho público comenzó a ganar espacio en la vida jurídica nacional. La consolidación del principio de legalidad, la creación de órganos jurisdiccionales especializados y el fortalecimiento del constitucionalismo abrieron paso a una nueva era, donde el derecho administrativo empezó a ejercer su función reguladora de manera más efectiva.

El sello de la especialización

En ese contexto, la firma se convirtió en un referente. La especialización fue siempre su sello distintivo, pero también su constante actualización. “Nunca hemos dejado de estudiar. La formación continua ha sido parte de nuestra filosofía estratégica”, subraya el actual director, quien ostenta un doctorado summa cum laude de la Universidad de Salamanca. A lo largo de los años, esa formación se ha proyectado en la firma no solo en su ejercicio profesional, sino también en su rol académico.

Oliva & Oliva no solo ha litigado con éxito en casos de alto impacto —especialmente en contrataciones públicas, materia sancionatoria y tributaria— sino que también ha contribuido a la restitución de funcionarios despedidos injustamente y al desarrollo doctrinario del derecho administrativo en la región. “En múltiples procesos arbitrales sobre obras públicas, hemos logrado que se reconozcan las indemnizaciones justas a nuestros clientes sin comprometer la ejecución de los proyectos de interés público”, puntualiza el abogado.

Un aspecto que destaca en la trayectoria de la firma es su apuesta por el conocimiento como instrumento de cambio. El director ha sido catedrático por más de 20 años, impartiendo clases en la Universidad Nacional y en la Universidad Dr. José Matías Delgado, tanto en licenciatura como en maestría. Además, ha publicado diversos libros, entre ellos una obra sobre derecho administrativo editada en Salamanca. “La escritura es más un desahogo intelectual que una labor económica. Pero es fundamental para sistematizar ideas y dejar un aporte a la comunidad jurídica”, expresa.

El pilar de la ética

La ética profesional es otro de los pilares de la firma. Consciente del estigma que pesa sobre el gremio, el director sostiene que “la ética paga”. En sus palabras, un abogado que actúa con integridad, más allá de los atajos, no solo se beneficia moralmente, sino también obtiene mejores resultados en el largo plazo.

Hoy, Oliva & Oliva se proyecta hacia el futuro con una visión ambiciosa pero equilibrada. Si bien continuará consolidando su liderazgo en derecho administrativo, la firma también planea robustecer su práctica en áreas tradicionales como el derecho civil, mercantil y laboral, reconociendo la necesidad de un enfoque integral. “Queremos tener un dominio completo de los diferentes ámbitos del derecho. El conocimiento jurídico no puede abordarse de forma atomizada”, afirma.

Finalmente, al ser consultado sobre el legado que quisiera dejar, el abogado responde con humildad. “No creo que sea recordado. Pero si alguna persona se motiva a incursionar en el derecho administrativo gracias al entusiasmo que transmití como docente, entonces sentiré que cumplí con mi pequeño papel en este país”.

La historia de Oliva & Oliva es, en suma, la historia de una vocación adelantada a su tiempo, de una apuesta por la especialización en un país que apenas comenzaba a construir su institucionalidad democrática. Hoy, más de cinco décadas después, esa apuesta sigue rindiendo frutos. Y lo hace no solo en tribunales, sino también en las aulas, los libros y en cada cliente que encuentra en la firma una defensa técnica, ética y comprometida.

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