Economía
La inteligencia artificial podría aportar más de $370,000 millones anuales a la banca minorista en 2030
La inteligencia artificial en la banca minorista se perfila como uno de los principales motores de rentabilidad del sector hacia el final de la década. Se estima que para 2030, tras una adopción a gran escala de la IA, esta generaría al menos $370,000 millones anuales en beneficios adicionales.
El dato se desprende de un análisis del Boston Consulting Group (BCG).
El informe señala que este impacto se produce en un entorno desafiante, marcado por la presión sobre los márgenes, el aumento de costos operativos y una competencia cada vez más intensa, tanto de bancos tradicionales como de nuevos actores digitales.
Del piloto tecnológico al modelo “AI-First”
El estudio, titulado From Branches to Bots: Will AI Transform Retail Banking, advierte que el verdadero valor de la IA no está solo en la automatización. Según BCG, la tecnología puede transformar por completo el modelo de negocio bancario, siempre que las entidades abandonen los proyectos aislados y adopten una estrategia integral conocida como enfoque “AI-First”.
Este modelo sitúa a la inteligencia artificial como eje central de las operaciones, la toma de decisiones y la relación con los clientes, en lugar de tratarla como una herramienta complementaria.
Crecimiento más lento, mayor presión competitiva
Aunque la banca se percibe como uno de los sectores más avanzados en el uso de IA, el informe alerta sobre una desaceleración del crecimiento. Entre 2019 y 2024, los ingresos globales de la banca minorista crecieron en promedio 7,2 % anual. Sin embargo, las proyecciones apuntan a una caída hasta el 4,2 % hacia 2029.
En América Latina, el panorama se ve influido por la volatilidad macroeconómica, la inflación y la expansión de los neobancos, con Brasil como referente regional. Aun así, la bancarización sigue en aumento, con tasas de crecimiento estimadas entre 5 % y 6 %.
La IA agéntica gana protagonismo
Uno de los avances más relevantes identificados por BCG es el crecimiento de la IA agéntica, sistemas autónomos que combinan capacidades generativas y predictivas. Estas soluciones ya ejecutan procesos completos en áreas como atención al cliente, cumplimiento normativo y gestión del riesgo.
El impacto económico es directo. En cobranzas, por ejemplo, la IA agéntica ha permitido reducir costos entre 30 % y 40 %, modificando de forma sustancial la estructura financiera del negocio bancario.
De tendencia emergente a motor de valor
Hace un año, los agentes de IA tenían un papel marginal en la conversación tecnológica. Hoy generan el 17 % del valor total de la IA en todas las industrias. BCG prevé que esta participación suba al 29 % en 2028, lo que convertiría a estos sistemas en el principal catalizador de valor para la banca y otros sectores intensivos en datos.
Cómo operarán los bancos “AI-First”
Los bancos que adopten un enfoque AI-First se diferenciarán por ofrecer experiencias altamente personalizadas, integrar servicios financieros de manera casi invisible en la vida digital de los clientes y operar con procesos cada vez más autónomos.
En este escenario, las decisiones sobre riesgo y capital se tomarán en tiempo real. Al mismo tiempo, los equipos humanos serán más reducidos y especializados, con foco en la estrategia, la gobernanza y la relación directa con los clientes.
El contexto global de la IA generativa
Este cambio en la banca ocurre en paralelo al crecimiento acelerado del mercado global de IA generativa. En 2023, este mercado alcanzó un valor de $43,870 millones y se proyecta que llegue a $967,650 millones en 2032, con una tasa de crecimiento anual compuesta del 39.6 %.
América del Norte lidera este mercado, impulsado por la adopción empresarial, el uso de modelos multimodales y la integración de sistemas de decisión basados en IA en procesos industriales y comerciales.
Una transformación estructural en marcha
La expansión de la IA generativa y de los modelos avanzados de lenguaje refuerza el cambio estructural que vive la banca minorista. Para BCG, las entidades que actúen con rapidez y adopten una estrategia integral no solo mejorarán su eficiencia, sino que también definirán el nuevo estándar competitivo del sector financiero en los próximos años.


