Economía
La banca salvadoreña impulsa el crecimiento económico con récord en depósitos y expansión del crédito
El dinamismo económico salvadoreño encuentra uno de sus principales motores en la banca. A septiembre de 2025, los depósitos del sistema financiero alcanzaron los $21,646.5 millones, lo que representa un crecimiento interanual del 19.5 %, de acuerdo con el más reciente informe de Abansa. La cifra marca un máximo histórico y refleja la estabilidad del sector, en gran medida sostenida por el incremento de las remesas familiares, que continúan fortaleciendo la liquidez y la capacidad de ahorro de los hogares.
El avance es significativo: la cartera de depósitos aumentó en $3,525.8 millones respecto a los $18,120.8 millones registrados en septiembre de 2024. En términos macroeconómicos, este saldo equivale al 59.1 % del Producto Interno Bruto (PIB) proyectado para 2025, estimado en $36,602 millones.
Dentro del sistema, los depósitos a la vista fueron los que más crecieron, con una expansión del 20.6 %, hasta sumar $13,218.5 millones, es decir, el 61 % del total. Este tipo de cuentas, caracterizadas por su alta disponibilidad de fondos, se han convertido en la principal fuente de liquidez para las instituciones financieras, pese a que no generan intereses como los depósitos a plazo.
En paralelo, la cartera de préstamos brutos también mostró una tendencia positiva, al superar los $18,408.4 millones, un incremento de $1,210.4 millones respecto al mismo mes del año anterior, equivalente a un crecimiento del 7 %. Este aumento refleja una mayor confianza en la economía y una política crediticia más activa hacia sectores estratégicos.
El sector construcción lidera la expansión, con un aumento del 31.9 %, que equivale a $310.5 millones adicionales, alcanzando una cartera total de $1,285.2 millones. Este rubro atraviesa su mejor momento en años, con tasas de crecimiento superiores al 33 % y una proyección de inversiones de hasta $3,000 millones en proyectos inmobiliarios y turísticos.
Le sigue el sector servicios, con una tasa de crecimiento del 10.3 % y una cartera de $1,671.2 millones, mientras que la industria registró un incremento del 10 %, hasta $1,736.6 millones. En conjunto, estos tres sectores productivos suman $4,693 millones, equivalentes al 25.4 % del total del crédito bancario.
Por otro lado, los créditos de consumo mantienen su liderazgo dentro de la cartera, con una participación del 32.2 % y un saldo de $5,940.2 millones, aunque su crecimiento fue más moderado, del 4.2 % interanual. Esto refleja una mayor prudencia de los hogares frente a un entorno económico global aún incierto, pero con estabilidad interna.
Abansa también reportó mejoras en los indicadores de riesgo. Los préstamos vencidos disminuyeron en 8.5 %, cerrando en $286.8 millones, lo que redujo el índice de morosidad a 1.56 %, por debajo del 1.82 % registrado un año atrás. Este comportamiento confirma la solidez financiera del sistema bancario salvadoreño, respaldada por una gestión prudente del crédito y una base de depósitos en expansión.
Con estos resultados, la banca se consolida como un actor clave en el sostenimiento del crecimiento económico, canalizando recursos hacia sectores productivos, fomentando la inversión y respaldando el consumo interno. El panorama para el cierre de 2025 apunta a una continuidad de esta tendencia, con un sistema financiero robusto y con capacidad para seguir impulsando el desarrollo del país.
Con información de Diario El Mundo


