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Inversión sin barreras: El poder de la tokenización

Por: Carmen Elena Ochoa de Medina | Jefe País VLRM Markets, S.A. de C.V.

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Más que una tendencia, la tokenización es una revolución en marcha. El desafío no es si formaremos parte de ella, sino cómo y cuándo decidiremos sumarnos a este cambio para aprovechar sus innumerables e inmensurables oportunidades.
Tradicionalmente, el acceso a los mercados financieros globales ha estado reservado a unos pocos. Durante décadas, solo los grandes inversionistas o las instituciones financieras de renombre podían acceder a los distintos portafolios de inversión en activos como bienes raíces, bonos o participaciones en empresas. Ya sea que se tratara de barreras económicas, geográficas y/o regulatorias, lo cierto es que la disponibilidad a la mayoría de los productos de inversión no estaba destinada para el ciudadano común. 

Sin embargo, hoy en día nos encontramos ante una revolución, una que promete abrir los mercados y democratizar el acceso a los mismos permitiendo que todos podamos participar de las distintas oportunidades de inversión que ahora se encuentran a nuestro alcance, no solo como un potencial inversionista, sino también como un participante más del mercado que busca fondear sus proyectos de forma ágil y efectiva. Estamos, por supuesto hablando de la tokenización de activos del mundo real y de cómo esta nueva herramienta constituye un paso importante en la lucha para ponerle fin a las barreras de entrada, desbloqueando el acceso a la inversión.

Pero ¿qué es la tokenización? Y ¿en qué se diferencia de lo que hoy por hoy podemos hacer a través de los distintos canales y herramientas que nos permiten participar en los mercados financieros? En términos sencillos, la tokenización no es más que el proceso por medio del cual un activo del mundo real, tangible (como un edificio) o intangible (como una acción), es representado digitalmente por medio de tokens en una blockchain; pero, a diferencia de los activos tradicionales, cuya transferencia, compra o venta suele caracterizarse por procesos burocráticos complejos, la tokenización de activos del mundo real permite flexibilizar las reglas del juego a la medida de las necesidades de quién esté interesado en incursionar en este mercado emergente de los activos digitales, garantizando la inmutabilidad, trazabilidad y seguridad en las transacciones a través del uso de la tecnología blockchain.

Tomemos el clásico ejemplo de un proyecto inmobiliario, a través del cual se pretenden construir torres de apartamentos para vivienda. Tradicionalmente, financiar un proyecto de esa naturaleza implicaría, por un lado, recurrir a distintos participantes del mercado financiero para “echarlo a andar”; por otro lado, solo algunos pocos, con suficiente capacidad financiera, tendrían la oportunidad de participar como inversionistas de este. No obstante, si decidimos tokenizar ese mismo proyecto, ocurrirían dos cosas: primero, habría una reducción considerable de intermediarios en el proceso, lo que se traduciría en una mayor agilidad de comercialización y una reducción de costos de cara al ejecutor del proyecto; lo segundo que ocurriría, sería la posibilidad de dividir la propiedad del mismo edificio para estar representada en cientos de tokens digitales, permitiendo que cualquier persona adquiera una fracción del inmueble y reciba beneficios proporcionales sin necesidad de comprar la propiedad completa, reduciendo el monto mínimo de inversión y permitiendo la participación de más personas en mercados antes inaccesibles para ellas.

Ahora bien, cuando hablamos de la tokenización como herramienta para eliminar las barreras de entrada a los Mercados Financieros, no estamos solo hablando de aquella corporación que pretende fondear un proyecto de varios millones de dólares sin tener que recurrir a los actores usuales que intervienen en una operación como esta; sino más bien, hablamos de aquel pequeño emprendedor que necesita apalancarse para llevar a cabo cualquier proyecto de menor envergadura, como podría fácilmente ser la apertura de un local para comercializar sus productos o los fondos para expandir su marca, también hablamos, del artista que quiere comercializar su arte y compartirla a nivel global; y por supuesto, del inversionista entusiasta que no posee un gran capital pero que si está interesado en acceder a pequeñas oportunidades de inversión en cualquier parte del mundo sin restricciones geográficas.

Desde nuestra experiencia como plataforma de tokenización, hemos podido comprobar que las posibilidades son infinitas y que gracias a las bondades de la tokenización, hoy por hoy los casos de uso no se limitan únicamente a bienes raíces e instrumentos financieros, sino que podemos ver su aplicación en el diseño de productos destinados a levantar capital para proyectos de arte digital, financiamiento de pequeñas y microempresas, y hasta de índole deportivo y social, que no requieren más que de una idea creativa y de un modelo de negocio atractivo, que invite al “ciudadano común y corriente” a convertirse en inversionista de proyectos como los descritos, sea que esté familiarizado con la tecnología blockchain o no.

Es así como, poco a poco nos encontramos migrando hacia un panorama en dónde los mercados financieros serán completamente digitalizados y accesibles a cualquier persona con conexión a internet; y es que, es probable que, en un futuro no tan lejano, veamos un mercado financiero donde cualquier persona, sin importar su ubicación o nivel de ingresos, pueda invertir en activos de alto (o no tan alto) valor de manera rápida, segura y sin intermediarios innecesarios. También es probable, que en los años venideros veamos como más y más emprendedores, artistas, atletas, y entusiastas de los activos digitales y las nuevas tecnologías se suman a esta propuesta de financiación para alcanzar sus objetivos de forma rápida y segura.

Por su parte, El Salvador ha tomado un rol pionero al regular los activos digitales, a través de la Ley de Emisión de Activos Digitales y todo el marco regulatorio relacionado, convirtiéndose en un referente no solo en la región, sino también a nivel mundial, sentando las bases para que más inversionistas y empresas aprovechen la tokenización dentro de un marco jurídico seguro y transparente, y muchos entes reguladores en otras jurisdicciones ya se encuentran siguiendo sus pasos, garantizando su participación en esta transformación y posicionándose como parte activa de esta revolución.

En definitiva, la tokenización llegó para quedarse y está redefiniendo el acceso a las inversiones, rompiendo barreras que durante años limitaron la participación en los mercados financieros, pero no solo está cambiando la manera en que invertimos democratizando el acceso, optimizando la eficiencia, reduciendo costos y fomentando la transparencia; sino que está construyendo un nuevo paradigma financiero donde la inclusión y la accesibilidad son los pilares.

Sin embargo, como en el caso de toda innovación disruptiva, será su adopción masiva lo que permitirá que se vayan desarrollando marcos regulatorios claros a nivel global, fortaleciendo la confianza del ecosistema financiero. Aquellos que comprendan su potencial y se adapten a este nuevo paradigma estarán a la vanguardia de una transformación sin precedentes, como lo ha logrado nuestro país.

Más que una tendencia, la tokenización es una revolución en marcha. El desafío no es si formaremos parte de ella, sino cómo y cuándo decidiremos sumarnos a este cambio para aprovechar sus innumerables e inmensurables oportunidades.

¡El momento de aprovechar esta revolución es ahora!

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