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El Salvador como destino estratégico de nearshoring: oportunidades y desafíos

Escrito por: Carlos Alberto Molina | CEO CONSILIUM

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El Salvador como destino estratégico de nearshoring: oportunidades y desafíos

Durante décadas China fue considerado como uno de los principales aliados comerciales a nivel global, lo cual impulsó a numerosas empresas multinacionales a trasladar sus centros de producción al continente asiático.

Esta estrategia es conocida como offshoring y es una técnica utilizada por las compañías con el objetivo de adaptarse a los cambios en el entorno competitivo y obtener nuevas ventajas, como el acceso a mano de obra calificada con salarios bajos, menores costos de infraestructuras, beneficios fiscales, entre otros.

Si bien el offshoring puede reducir costos a corto plazo, a largo plazo pueden advertirse ciertos riesgos relevantes como la pérdida de control sobre las operaciones, diferencias culturales y de comunicación, entre otros. (Fernández-Miguel et al.,2022).

Asimismo, durante la pandemia COVID-19 se pusieron en evidencia los riesgos y las deficiencias que pueden surgir si las empresas dependen exclusivamente del offshoring, entre las cuales pueden mencionarse, conflictos geopolíticos, interrupciones en la cadena de suministro, incrementos en costos logísticos, retrasos significativos en los plazos de entrega, restricciones comerciales y otros. 

Adicionalmente, el conflicto comercial entre Estados Unidos y China que se encuentra caracterizado por la imposición de medidas arancelarias y restricciones en la importación ha generado un entorno de incertidumbre y ha incentivado a las empresas a replantear sus modelos productivos.

En este contexto y como respuesta a las limitaciones y desafíos del offshoring han cobrado relevancia nuevas tendencias como el nearshoring y reshoring. La primera de ellas se refiere a la decisión de las empresas de trasladar sus operaciones comerciales o de manufactura a ubicaciones geográficas más cercanas, particularmente de países de América Latina; en cambio el reshoring consiste en el retorno de las operaciones productivas y comerciales al país de origen. La finalidad de ambos modelos es clara: reducir los costos logísticos y aumentar la eficiencia en la cadena de suministro. 

En este escenario El Salvador continúa sumando esfuerzos para consolidarse como aliado estratégico en los mercados internacionales y referente a nivel centroamericano; ahora bien, los grandes empresarios podrán preguntarse ¿Qué hace a El Salvador especialmente atractivo para el nearshoring? Y entre las ventajas podemos señalar: Su ubicación geográfica estratégica, por su cercanía con Estados Unidos y el resto de países de America del Sur; inclusión del país en el CAFTA-DR, permite que no existan barreras comerciales y aranceles; costo de mano de obra relativamente bajo; Economía Dolarizada desde el año 2001; la transformación digital, además de apertura a la implementación de Inteligencia Artificial y Criptomoneda; regulación enfocada en brindar beneficios fiscales; simplificación y digitalización de trámites.

En ese orden de ideas, El Salvador se encuentra a unas pocas horas de distancia de Estados Unidos, quien es uno de sus principales socios comerciales con el cual se tiene Acuerdos relevantes como CAFTA-DR (Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana) vigente desde el año 2006 con la finalidad de facilitar el comercio, la inversión, la propiedad intelectual, entre otros aspectos. Asimismo, en el mes de noviembre del año 2025, Estados Unidos y El Salvador acordaron la creación de un Marco para un Acuerdo de Comercio mediante el cual El Salvador se ha comprometido a abordar una serie de barreras no arancelarias, simplificar requisitos reglamentarios y las autorizaciones para las exportaciones estadounidenses en productos automotrices, médicos y farmacéuticos; así mismo se compromete con la eliminación de aranceles recíprocos a ciertas exportaciones salvadoreñas elegibles incluyendo productos no cultivables/ extraíbles en EE.UU, así como textiles y prendas de vestir originarios del tratado previo, CAFTA-DR. 

De igual manera, es importante destacar que El Salvador comparte husos horarios similares con Estados Unidos, cuenta con fuerza laboral joven y competitiva y presenta menos barreras culturales y lingüísticas, en comparación con los países de Asía. 

Por otra parte, El Salvador siempre ha apostado históricamente por la promoción del desarrollo económico mediante la aprobación de la Ley de Zonas Francas Industriales y de Comercialización, concebida como un instrumento para atraer la inversión extranjera y la generación de empleo. En ese sentido, a finales del año 2025, la Asamblea Legislativa aprobó reformas a dicha normativa (Decreto No. 493, 2025) con el objetivo de fomentar la ampliación de proyectos existentes y fortalecer la competitividad del país a nivel internacional. 

Los beneficiarios de dicha ley y reforma tendrán derecho a un plazo adicional de exenciones fiscales por diez años en ISR, Impuestos municipales y el Impuesto de Transferencia de Bienes Raíces, siempre que acrediten haber invertido en una ampliación de la zona franca cuya superficie total sea, igual o superior a la existente al momento de solicitar la exención y que cumplan con los requisitos mínimos de infraestructura (Este beneficio podrá solicitarse en más de una ocasión). Así mismo se adiciona un plazo dos años como período de gracia, los cuales se cuentan a partir del vencimiento del acuerdo primario para gozar de exenciones fiscales, mientras realizan las inversiones necesarias para cumplir lo requerido. En ese mismo orden de ideas, el Gobierno autorizó dos nuevas zonas francas (entre junio de 2024 y mayo de 2025) y se esperan aprobación de cinco proyectos más en un futuro cercano.

Adicionalmente, el país avanza constantemente en la aprobación de leyes que buscan la atracción de inversión, nacional y extranjera, tales como la ley para el fomento de la expansión de las inversiones; la Ley de Bancos de Inversión y las reformas a la ley de servicios internacionales, entre otras. Así mismo, la creación de la Agencia gubernamental de Promoción de Inversiones y exportaciones INVEST, la cual promueve, facilita y atrae inversión privada nacional y extranjera enfocándose en mercados como Tecnología, Servicios Digitales, Turismo, Infraestructura, Manufactura, Agroindustria, Energía y Logística.

En adición a lo anterior, cabe destacar que, desde la implementación del régimen de excepción en marzo del año 2022, El Salvador ha registrado avances significativos en materia de seguridad, lo cual es un factor determinante al momento de evaluar la idoneidad de un país como destino de inversión. De acuerdo con datos oficiales de la Policía Nacional Civil (2026) El Salvador se consolidó en el 2025 como uno de los países más seguros del hemisferio occidental, al registrarse 67 homicidios durante ese año, una reducción significativa frente a los 114 homicidios contabilizados en el año 2024. 

De igual manera, en el ámbito turístico la presidenta del Instituto Salvadoreño de Turismo (ISTU, 2026), Eny Aguiñada, confirmó que entre enero y diciembre del 2025 el país recibió más de 4.1 millones de visitantes internacionales, una cifra histórica en relación a los 3.95 millones que se registraron en el año 2024, destacándose como principales visitantes personas provenientes de Guatemala, Estados Unidos y Honduras.

No obstante, a pesar de las ventajas, los avances descritos y las reformas legales, es importante reconocer que a la fecha los esfuerzos realizados aún no se reflejan proporcionalmente en los resultados en materia de inversión extranjera directa (IED), en comparación con otros países de la región como Costa Rica y Panamá. En ese sentido, El Salvador posee retos por afrontar, tales como Mejorar la Transparencia y acceso a información pública; el fortalecimiento de la institucionalidad y la seguridad jurídica; eliminar la discrecionalidad a la hora de aplicar legislación en materia de aduanas; fortalecer de la Infraestructura logística de puertos y las redes de carreteras. Factores que resultan determinantes para los inversionistas al momento de evaluar la relocalización de operaciones bajo estrategias de nearshoring. En consecuencia, si bien El Salvador ha logrado sentar bases relevantes para consolidarse como un destino privilegiado, será fundamental continuar fortaleciendo las políticas públicas orientadas a la atracción de inversión extranjera, consolidar la confianza y promover una mejora sostenida del clima de negocios, a fin de reducir la brecha existente con respecto a sus vecinos de Centroamérica. 

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