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El Salvador acelera incentivos a la movilidad eléctrica mientras Centroamérica avanza a distintos ritmos
La movilidad eléctrica en Centroamérica avanza de forma desigual, con Costa Rica, Panamá y Guatemala a la cabeza. Sin embargo, El Salvador comienza a posicionarse como un actor relevante gracias a incentivos fiscales diseñados para impulsar el uso de vehículos eléctricos, según un diagnóstico regional presentado por el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) con apoyo de Taiwán.
El estudio identifica un escenario de transición gradual en el transporte regional. Aunque el crecimiento aún es limitado, los avances abren oportunidades para modernizar la movilidad, reducir emisiones y mejorar la calidad del aire.
El Salvador apuesta por incentivos fiscales a la electromovilidad
El diagnóstico resalta que El Salvador cuenta con exenciones tributarias para fomentar la adopción de vehículos eléctricos. El país aplica una exención del impuesto a la primera matrícula para vehículos eléctricos nuevos, además de un 25 % para unidades usadas, por un período de hasta 10 años.
Estas medidas buscan reducir la barrera del precio de entrada, uno de los principales obstáculos para la expansión de la electromovilidad en la región. El informe señala que los incentivos fiscales resultan clave para estimular la demanda inicial.
Países líderes marcan el ritmo regional
A nivel regional, Costa Rica, Panamá y Guatemala encabezan la transición hacia el transporte eléctrico. El estudio, elaborado por la empresa Sustainability & Research S.A. de C.V., destaca avances sostenidos, aunque con diferencias marcadas entre países.
Según el diagnóstico, República Dominicana, Costa Rica, Panamá y Guatemala muestran los mayores progresos en adopción de tecnologías limpias en transporte, tanto en flotas públicas como privadas.
Transporte público eléctrico avanza de forma puntual
El informe subraya avances en transporte público eléctrico, aunque aún limitados. En Guatemala, el sistema Transmetro opera 24 autobuses eléctricos, que representan el 34 % de su flota.
En República Dominicana, se incorporaron 150 autobuses eléctricos para transporte estudiantil. En tanto, Belice desarrolla un plan piloto con tres unidades eléctricas en la ciudad de Belmopán.
Estos esfuerzos contrastan con la realidad regional, marcada por un parque vehicular antiguo, con unidades de entre 10 y 30 años, altos niveles de contaminación y sistemas de transporte público insuficientes.
Infraestructura y costos frenan la adopción
El diagnóstico identifica obstáculos comunes para la movilidad eléctrica. Entre ellos figuran la escasa infraestructura de carga, especialmente de carga rápida, y la falta de información, que genera desconfianza hacia la tecnología.
También inciden los costos elevados de adquisición, la ausencia de financiamiento adecuado, tasas de interés altas y dificultades para asegurar vehículos eléctricos. En varios países, se suma un déficit energético que limita la expansión.
A nivel regional, el estudio señala la falta de una estrategia coordinada y de políticas públicas integradas dentro del bloque SICA.
Experiencias que reducen la resistencia al cambio
El informe destaca el caso de Costa Rica, donde el 93 % de las recargas se realiza en el hogar. Este factor facilita la adopción temprana y reduce la presión sobre la infraestructura pública.
Además, estudios citados en el diagnóstico indican que la exposición a estaciones de carga rápida disminuye la percepción negativa sobre los vehículos eléctricos, un elemento clave para acelerar su aceptación.
Un reto pendiente para El Salvador
Aunque El Salvador cuenta con incentivos fiscales competitivos, el diagnóstico sugiere que el país enfrenta el desafío de fortalecer la infraestructura de carga, mejorar la capacidad institucional y promover campañas de información.
La transición hacia la movilidad eléctrica avanza en Centroamérica. Para El Salvador, el reto será convertir los incentivos en una adopción sostenida que transforme el transporte urbano y reduzca el impacto ambiental.


