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“El liderazgo femenino ya no es la excepción: es el motor que transforma la agroindustria”
En un sector tradicionalmente dominado por figuras masculinas, el liderazgo femenino ha comenzado a marcar una diferencia tangible y transformadora. En esta entrevista, conversamos con la directora ejecutiva de ASILECHE, Lorena Heredia de Amaya, una mujer que no solo ha desafiado estereotipos dentro de la industria ganadera y agroindustrial de El Salvador, sino que también ha sido protagonista del fortalecimiento del liderazgo femenino en el sector. Su testimonio refleja el avance, los desafíos y las oportunidades que enfrentan hoy las mujeres en puestos de decisión, así como su firme compromiso con la equidad, la innovación y el desarrollo sostenible.
¿Cómo describiría el avance del liderazgo femenino en el entorno empresarial salvadoreño, y en particular, dentro de las empresas que conforman ASILECHE?
El avance de las mujeres en posiciones de liderazgo ha sido significativo en los últimos años, reflejando un cambio positivo en el ámbito empresarial. En El Salvador, en particular, hemos visto una participación femenina cada vez más sólida y decidida, impulsando transformaciones clave en diversas industrias.
Las mujeres aportamos dinamismo, creatividad y una visión estratégica que fortalecen la competitividad de las organizaciones. En el sector agropecuario, este progreso es aún más evidente, ya que históricamente ha sido un espacio con menor representación femenina. Sin embargo, gracias a nuestra capacidad de innovación y liderazgo, hoy ocupamos posiciones clave que nos permiten generar valor y consolidar empresas más eficientes y competitivas.
En el caso de ASILECHE, me enorgullece destacar que contamos con un número significativo de mujeres en roles estratégicos dentro de las empresas asociadas. Su liderazgo ha sido fundamental para fortalecer la competitividad del sector a nivel nacional y regional. Son mujeres que han impulsado transformaciones, han establecido objetivos claros y han llevado a sus empresas a nuevos niveles de éxito.
Desde mi posición como directora ejecutiva, he sido testigo y partícipe de este cambio. El trabajo conjunto entre mujeres líderes nos ha permitido crecer, innovar y demostrar que estamos plenamente capacitadas para asumir retos y marcar la diferencia en el desarrollo empresarial.
¿Cuáles han sido los factores que han impulsado el crecimiento del rol femenino en la última década?
El papel de la mujer ha avanzado significativamente en la última década. El crecimiento y desarrollo de las mujeres en el ámbito empresarial es un proceso continuo, impulsado por la globalización y la creciente competitividad del mercado.
En este contexto, las mujeres hemos demostrado nuestra capacidad para desempeñar roles estratégicos dentro de las organizaciones, aportando talento, visión y liderazgo. La integración al trabajo en equipo, junto con nuestros pares masculinos, ha sido clave para fortalecer la gestión y lograr un mayor impacto en el sector agropecuario y, particularmente, en la industria láctea.
Hoy en día, las mujeres no solo ocupamos más posiciones de liderazgo, sino que también diseñamos e implementamos estrategias innovadoras que impulsan el crecimiento y la competitividad del sector. Nos hemos convertido en agentes de cambio, buscando y aprovechando nuevas oportunidades para potenciar nuestro desarrollo y el de nuestras organizaciones.
El avance es claro: las mujeres seguimos abriendo camino, liderando con determinación y consolidándonos como actores clave en la transformación empresarial y productiva del país y la región.
Su trayectoria se ha desarrollado en un sector históricamente dominado por hombres. ¿Cómo ha sido su evolución profesional dentro del mundo ganadero?
Mi trayectoria en el sector ganadero ha sido un desafío y, al mismo tiempo, una gran oportunidad de crecimiento profesional y personal. Tradicionalmente, este es un entorno donde la mayoría de los líderes han sido hombres, pero mi experiencia ha demostrado que el conocimiento, la determinación y el liderazgo no tienen género.
Desde que asumí la dirección en ASILECHE hace 15 años, mi enfoque ha sido aprender, innovar y posicionar a la asociación como un referente en su sector. A lo largo de este camino, he contado con el apoyo de grandes profesionales que me han enseñado desde los aspectos técnicos de la ganadería, como el manejo del ganado, la alimentación y la sostenibilidad, hasta la importancia estratégica de esta industria para el desarrollo económico del país.
Más allá de los desafíos iniciales, mi evolución en este ámbito ha sido una demostración de que el compromiso y la capacidad de trabajo son los factores que realmente definen el éxito. Como mujer, he encontrado no solo oportunidades para crecer, sino también para demostrar que podemos desempeñarnos con excelencia en cualquier sector, liderando con visión y resultados.
Aprecio el apoyo de mis colegas y de aquellos que han confiado en mi liderazgo. Mi compromiso sigue siendo el de contribuir al fortalecimiento del sector ganadero y agroindustrial, impulsando espacios donde más mujeres puedan desarrollarse y aportar su talento a esta industria clave.
Desde su posición, ¿cómo ha promovido la participación femenina en procesos de decisión estratégicos dentro del sector agroindustrial?
Sí, en el ejercicio de mis funciones he promovido activamente la inclusión de más mujeres en la toma de decisiones estratégicas dentro del sector agroindustrial lácteo. Nuestra participación no solo ha crecido en número, sino también en relevancia dentro de áreas clave como comercio internacional, exportaciones, logística y capacitación.
Por ejemplo, cuando abordamos temas relacionados con tratados de libre comercio o estrategias de exportación, contamos con la visión de mujeres expertas en distintas áreas. Mientras unas analizan el impacto corporativo, otras evalúan la logística y la comunicación estratégica, permitiendo una toma de decisiones integral y bien fundamentada. Esto demuestra que la industria no solo se sostiene con liderazgo masculino, sino que las mujeres desempeñamos un papel fundamental en su desarrollo y competitividad.
Además, en el sector ganadero y agroindustrial, he aprendido a adoptar una visión dual: comprender tanto las necesidades del productor como las del procesador. En cada mesa de trabajo, aseguramos que las decisiones beneficien a toda la cadena productiva y no solo a un eslabón. Como mujer y profesional, me siento comprometida con impulsar estrategias que permitan superar desafíos, aprovechar oportunidades y fortalecer el crecimiento del sector.
Más allá de superar crisis y celebrar logros, nuestro enfoque es claro: no claudicar, trabajar con determinación y tomar decisiones acertadas que generen un impacto positivo y sostenible en la industria.
¿Qué barreras persisten para lograr una inclusión plena de mujeres en puestos directivos, y cómo se pueden superar?
Uno de los principales retos es la preparación y el acceso equitativo a oportunidades en áreas tradicionalmente dominadas por hombres. Es fundamental que más mujeres se capaciten y asuman con confianza que tienen el perfil y la capacidad para liderar en puestos de alta dirección. Durante años, ciertos sectores han sido considerados exclusivos para hombres, pero el talento y la visión estratégica de las mujeres han demostrado ser clave para la competitividad y el crecimiento empresarial.
Otro desafío es consolidar una cultura de trabajo donde la igualdad de oportunidades sea una realidad. Para lograrlo, es esencial fomentar un entorno de respeto y reconocimiento mutuo, donde hombres y mujeres trabajemos en conjunto, aportando cada uno su talento y experiencia de manera integral. Esto implica abrir más espacios de liderazgo, eliminar barreras estructurales y promover políticas que faciliten la participación equitativa en la toma de decisiones.
También debemos cambiar la percepción social de que el rol de la mujer está limitado a ciertos ámbitos. Las mujeres no solo estudiamos para luego regresar al hogar, sino para desarrollarnos plenamente en un mundo competitivo y aportar soluciones innovadoras. Somos agentes de cambio y piezas fundamentales en el desarrollo económico y social.
En lo personal, me siento orgullosa de haber podido contribuir al crecimiento del sector agroindustrial lácteo y de mi país desde mi posición como directora ejecutiva de ASILECHE. Mi camino no ha sido producto del azar, sino de esfuerzo, dedicación y el respaldo de profesionales —tanto hombres como mujeres— que han confiado en mi liderazgo.
Finalmente, mi reto personal es seguir impulsando el liderazgo femenino y, en especial, formar a mi hija para que sea una mujer fuerte y segura de sí misma. Porque cuando se trabaja con determinación y se cree en el propio potencial, todo es posible.


