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“El crimen transnacional ha evolucionado más allá de la capacidad de respuesta de los Estados”
Por Diana Verónica Ramos
Especial para DyN
Rubén Darío Ramírez Lezcano tiene una amplia carrera diplomática en Paraguay. Es, además, economista. Ahora es el canciller de su país, un cargo que ocupó de 2006 a 2008 en el gobierno de Nicanor Duarte.
A sus 59 años y con más de 3 décadas de carrera ahora busca llegar a la secretaría de la Organización de Estados Americanos (OEA). Eso lo trajo a El Salvador como parte de una gira por Centroamérica y otros países del hemisferio, en busca de apoyo para su candidatura.
Ramírez Lezcano se perfila como un hombre con una visión renovadora para la región, sustentada en su habilidad para mediar en contextos complejos y su compromiso con el fortalecimiento institucional de los países miembros.
En su gestión ha liderado negociaciones clave, impulsado el diálogo en situaciones de alta polarización política y fortalecido las relaciones multilaterales de Paraguay. Además, su formación multicultural lo ha posicionado como un interlocutor efectivo en diversos escenarios regionales e internacionales.
En su visita a El Salvador, Ramírez Lezcano destacó los logros económicos y sociales de Paraguay, reconoció los avances del gobierno de Nayib Bukele, habló de resiliencia y administración responsable de recursos. Busca consolidar su candidatura como una opción que priorice el diálogo, la transparencia y la cooperación efectiva en la OEA.
Su recorrido por el hemisferio no sólo reafirma su compromiso con los principios de la organización, sino también su capacidad para liderar un proceso de transformación que responda a las complejas demandas del contexto actual.
Derecho y Negocios (DyN) conversó con él sobre sus proyecciones, ideas, aspiraciones y planteamientos para la región desde un organismo tan amplio y complejo. Esta es la entrevista
¿Busca el apoyo de El Salvador en esta candidatura, señor Canciller?
Rubén Ramírez Lezcano (RRL): Sí, busco el apoyo de El Salvador. Al mismo tiempo, estoy interesado en entender cuáles son las necesidades específicas de este país, como lo hago con todos los Estados miembros de la OEA. Mi propósito es primero comprender esas necesidades y luego atenderlas en la medida de lo posible.
¿Se reunirá con funcionarios del gobierno de El Salvador? ¿Es parte de su agenda identificar las prioridades de los países miembros de la OEA?
Efectivamente, tengo programado reunirme con las autoridades nacionales, incluido el vicepresidente. También espero reunirme con el presidente Bukele, con quien ya tuve oportunidad de interactuar durante su inauguración junto al presidente Santiago Peña.
¿Qué opinión tiene sobre el gobierno del presidente Bukele y los logros reconocidos en sus primeros cinco años?
El presidente Bukele ha logrado implementar uno de los elementos fundamentales de la OEA: la seguridad ciudadana. Esto es algo que muchos países están interesados en conocer más a fondo, especialmente los programas y proyectos que han llevado a esos resultados.
El tema de la seguridad, ¿será una prioridad si gana la Secretaría General? ¿Es una necesidad para los países miembros?
Sin duda, la seguridad es una necesidad absoluta. Tiene un enfoque general, pero también particular según cada país. El crimen transnacional ha evolucionado más allá de la capacidad de respuesta de los Estados, y esto incluye el tráfico de drogas, armas y personas, la corrupción, y los retos relacionados con la ciberseguridad, como el robo de datos, la identidad, las noticias falsas y el phishing.
Además, hay que abordar la seguridad desde un enfoque multidimensional: la seguridad ambiental, afectada por el cambio climático; la seguridad jurídica; y la seguridad institucional. Todos estos son aspectos clave.
¿Cuáles son los pilares de su planteamiento?
Nuestra propuesta está sustentada en cuatro pilares:
Democracia: Fortalecer las instituciones democráticas para garantizar que los órganos responsables de los procesos electorales puedan legitimar la voluntad popular.
Derechos Humanos: Potenciar la capacidad de la OEA para abordar esta cuestión desde su mandato fundacional en 1948. Queremos que la Corte Interamericana de Derechos Humanos tenga las herramientas para responder de manera objetiva, pragmática y efectiva a las necesidades de justicia ciudadana.
Seguridad: Como mencioné, un enfoque integral que abarque desde el crimen organizado hasta el cambio climático y la ciberseguridad.
Juventud y principios democráticos: Promover valores como la democracia, la libertad y los derechos humanos, asegurando que las nuevas generaciones se formen en estos principios.
Trabajaremos juntos con los Estados miembros para fortalecer a la OEA y su papel en la región.
¿Cómo se pueden alcanzar estos objetivos en un momento en que se critica a la OEA por no ser inclusiva ni verdaderamente humana, y cuya credibilidad parece estar en declive entre los países miembros?
Lo que proponemos es una renovación de la OEA. Fue creada en 1948 e instituida en 1951, pero necesita adaptarse a los desafíos y oportunidades actuales. Los pilares que planteamos —democracia, derechos humanos, desarrollo sostenible y seguridad— son fundamentales para atender las necesidades específicas de cada país de manera diferenciada.
Las necesidades de países como Estados Unidos o Canadá no son las mismas que las de Brasil, Argentina u otras naciones. La OEA debe implementar programas específicos para abordar las prioridades de cada región: seguridad ciudadana, lucha contra el crimen organizado, corrupción, tráfico de drogas, armas y personas, así como cuestiones como las migraciones, que hoy son clave.
Nuestra propuesta busca crear un programa integral que, al mismo tiempo, sea lo suficientemente flexible para atender las necesidades particulares de cada país.
Usted menciona la democracia como uno de sus pilares, pero en América enfrentamos dos situaciones particulares: Nicolás Maduro en Venezuela y el estilo de liderazgo del presidente Trump en Estados Unidos. ¿Cómo abordaría estas situaciones tan diferentes como secretario general?
Empecemos de lo general a lo particular. En los últimos 10 años hemos visto un retroceso sustancial en la calidad democrática del hemisferio. Este retroceso se refleja en reclamos ciudadanos no atendidos, como la seguridad, el acceso a alimentos, mejores ingresos y calidad de vida.
Hemos observado regresiones hacia regímenes autocráticos, como en Venezuela y Nicaragua, dos países que la OEA ha perdido como miembros. En el caso de las dictaduras, Paraguay tiene autoridad moral para hablar: sufrimos la dictadura más longeva del hemisferio, con Alfredo Stroessner, que duró 35 años. Este 3 de febrero celebramos el 36 aniversario del regreso a la democracia.
Las diferencias entre la democracia y la autocracia son abismales, pero no basta con declaraciones o fotografías para cambiar la realidad. Necesitamos generar presión en múltiples frentes, no sólo económica, para fortalecer a la oposición que reclama democracia, valores democráticos y respeto por los resultados electorales.
En el caso de Venezuela, el régimen de Maduro no ha cumplido con las condiciones del Acuerdo de Barbados:
Tener una autoridad electoral creíble y respetada, que brinde legitimidad y legalidad a los resultados.
Garantizar la participación de todos los ciudadanos con derechos constitucionales para postularse como candidatos.
Contar con observación electoral independiente y objetiva para validar los resultados.
Como estas condiciones no se han cumplido, países como Paraguay no reconocen a Maduro como presidente de Venezuela. En su lugar, hemos reconocido a Juan Guaidó y posteriormente a Edmundo González Urrutia como presidentes legítimos.
¿Es suficiente lo logrado hasta ahora respecto a Venezuela?
No, no es suficiente. Hasta que Edmundo González Urrutia, respaldado por resultados legítimos, se instale en Venezuela como presidente, no lo será.
¿Es posible lograr este objetivo desde la OEA?
Estoy convencido de que sí. La OEA fue instituida precisamente como la herramienta para trabajar en estos temas. Sin embargo, solo con declaraciones no lograremos cambiar la realidad de los venezolanos ni derrocar un régimen que no representa la voluntad soberana del pueblo de ese país.
¿Cuál es su posición sobre el presidente Trump?
He tenido la oportunidad de dialogar con el Secretario de Estado, tanto antes como después de su designación, sobre temas relacionados con nuestro hemisferio. Existe un compromiso claro para trabajar de manera conjunta y responsable por el bienestar del hemisferio occidental.
Hablemos de Nicaragua, un país que enfrenta una dictadura que persigue a la Iglesia Católica, se enfrenta a la empresa privada y se ha retirado de la OEA. ¿Cómo abordar este caso?
Debemos aplicar los antídotos necesarios para situaciones como las de Venezuela, Nicaragua y Cuba. Aunque estos últimos ya no sean miembros de la OEA, la pérdida de la democracia en el hemisferio afecta la estabilidad política regional.
Es crucial trabajar más allá de las ideologías. Se trate de ciudadanos que respondan a diferentes visiones políticas, lo importante es reconocer que hay personas sufriendo. Por eso proponemos una OEA más humana, cercana a la gente, y especialmente a los jóvenes.
Dentro del pilar de la democracia, apuntamos a educar a la juventud para que conozca, valore y promueva este sistema. La democracia no es perfecta, pero sigue siendo el mejor modelo identificado hasta ahora.
El Salvador ha criticado a la OEA en materia de derechos humanos, señalando que, a veces, se defienden más los derechos de los victimarios que los de las víctimas. ¿Qué opina al respecto?
Es un tema que debemos corregir. Es fundamental garantizar seguridad jurídica y evitar la ideologización de la justicia. Lo peor que puede ocurrir es politizar la justicia o judicializar la política.
Necesitamos instituciones más sólidas y respetadas, lo cual solo se logrará a través del diálogo y la construcción de consensos entre los países miembros. Debemos encontrar soluciones estructurales que fortalezcan la confianza en la justicia y la democracia en la región.
El tema de la seguridad parece crucial. ¿Es cierto que los representantes de seguridad de los países miembros de la OEA no han tenido reuniones ni tomado decisiones en conjunto?
Así es. Mientras tanto, el crimen transnacional organizado se ha consolidado casi como una multinacional, más integrada y eficiente que los propios Estados.
Ya no hablamos de crímenes aislados en países, sino de delitos que afectan a regiones enteras.
Exacto. El tráfico de personas, por ejemplo, es una actividad del crimen transnacional que tiene consecuencias devastadoras: impactos migratorios, trata de personas, la desintegración de familias y el tráfico de niños, niñas y adolescentes. Todo esto hace que nuestra humanidad sea cada vez más vulnerable frente a la ilegalidad y la delincuencia organizada.
Para combatir esto, necesitamos esfuerzos coordinados y comprender que cada país tiene necesidades específicas. Por ejemplo, algunos países necesitan centrarse en seguridad ciudadana para garantizar que las personas puedan caminar libres y seguras en sus ciudades. Otros enfrentan retos como el tráfico de drogas, armas, lavado de activos y corrupción, todo ello como resultado de la ilegalidad.
También está el desafío de la ciberseguridad: espionaje, noticias falsas y desinformación que se propagan a través de las redes sociales. Muchas veces las personas, sin saberlo, contribuyen a difundir información falsa al replicarla. Esto requiere educación y medidas específicas.
Un nuevo desafío es el fenómeno de la inteligencia artificial. ¿Cómo enfrentaremos esto? No hay regulación ni determinación claras. Es necesario trabajar en estos aspectos y, además, desarrollar una integración digital hemisférica que permita a todos los ciudadanos acceder a información veraz, confiable y oportuna.
Canciller, usted habla mucho de las necesidades de las personas. Muchos analistas dicen que ya no importa si un funcionario es de izquierda o derecha, sino que lo que la gente realmente busca es que se resuelvan sus problemas. ¿Estamos en esa situación? ¿Cómo aborda la OEA esta cuestión?
Coincido. Hoy en día a la gente no le interesa si un funcionario es de izquierda o derecha. Lo que realmente importa es que se solucionen los problemas concretos de las personas. La OEA debe enfocarse en eso: atender las necesidades reales de la población, más allá de ideologías políticas. Lo esencial es ofrecer soluciones que garanticen seguridad, justicia y una mejor calidad de vida para todos.
Canciller, usted mencionó que la ideología es algo natural en el ser humano, pero también los riesgos que conlleva cuando se polarizan las posiciones. ¿Cómo se debe abordar este tema?
Es un punto filosófico interesante. La ideología es natural en las personas, pero el problema surge cuando las posiciones se fanatizan, lo que genera polarización y destruye en lugar de construir, tanto en las sociedades como en el hemisferio.
Por eso, es fundamental establecer mecanismos de diálogo permanente para encontrar soluciones que no provengan del populismo. En cuanto al desarrollo sostenible, hay métodos que prometen resultados rápidos, como el endeudamiento externo, pero esto solo genera beneficios inmediatos a costa de problemas futuros. Necesitamos una visión clara y sostenible del desarrollo que deseamos, pensando en dejar un mundo más humano, seguro y previsible para las próximas generaciones.
Dentro de su propuesta como Secretario General, ¿cómo aborda el tema del medio ambiente considerando las particularidades de cada región y los desastres naturales que afectan al hemisferio?
Lo primero es implementar programas específicos para cada región y cada situación, dejando de lado los enfoques políticos. Lamentablemente, a veces el mundo desarrollado utiliza la protección del medio ambiente como herramienta mercantil o proteccionista, exigiendo estándares que generan costos extraordinarios y afectan la competitividad, incluso en sectores críticos como la seguridad alimentaria.
En América del Sur y parte de América del Norte enfrentamos fenómenos como “El Niño” y “La Niña”. Uno trae sequías y el otro, inundaciones. Actualmente, estamos en una sequía que afecta la disponibilidad de agua, la productividad agrícola y eleva el riesgo de incendios. Esto impacta en toda la región, desde el Amazonas hasta países como Paraguay, que depende de sus recursos hídricos para transportar el 90% de su producción agrícola exportadora.
Debemos priorizar políticas preventivas. Si sabemos que un año será seco, debemos prepararnos para evitar incendios. También es crucial actuar ante fenómenos como huracanes en el Caribe, Centroamérica y Norteamérica, que destruyen ciudades y hasta países enteros, causando pérdidas económicas y humanas. Necesitamos programas preventivos y de acción que aborden estos desafíos sin politizar el cambio climático.
¿Podemos hablar entonces de resiliencia?
Absolutamente.
Ha hablado también sobre la eficiencia en la Organización de Estados Americanos, especialmente en cuanto a los recursos con los que trabaja. ¿Cómo propone mejorar esto?
La clave es replantear los mandatos de la organización. Actualmente, en temas de seguridad, la OEA tiene más de 140 mandatos, pero el presupuesto alcanza solo para tres. Esto obliga a depender de donaciones, que muchas veces vienen con condiciones que terminan subordinando a la organización a los intereses de países observadores, en lugar de a sus propios miembros.
Primero debemos definir qué tipo de organización queremos antes de discutir el presupuesto. También es fundamental reestructurar el capital humano. Mi propuesta es que la OEA no se “paraguayice”. No planeo llevar a todo mi equipo de Paraguay, sino buscar los mejores talentos del hemisferio para conformar un equipo diverso y capacitado que acompañe una gestión eficiente y transparente.
Parte de su propuesta está basada en la experiencia paraguaya, buscando eficiencia. ¿Cómo aborda este tema?
Muchas veces no es solo cuestión de dinero. Los recursos financieros pueden obtenerse a través de la cooperación que estamos construyendo. He dialogado con el presidente del Banco Mundial, el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, el presidente de la CAF y la directora gerente del Fondo Monetario Internacional. Todos ellos están dispuestos a colaborar con programas y proyectos consensuados entre los países, pues su propósito es apoyar las prioridades definidas por la Organización de Estados Americanos (OEA).
Se habla también de la necesidad de mayor transparencia en la OEA.
La transparencia es clave para que la organización sea respetada, legítima y confiable. Ninguna sociedad debería percibir que los objetivos o propósitos de la OEA se desvían de su misión original.
Usted ha mencionado la experiencia de Paraguay como un ejemplo de resiliencia, de renacer desde las cenizas, priorizando el diálogo y las necesidades de la población. ¿Por qué Paraguay debería liderar la Secretaría General?
Paraguay tiene una trayectoria de diplomacia sin ideologías, enfocada en construir puentes, incluso en contextos de divergencias. He sido Ministro de Relaciones Exteriores en dos ocasiones, y puedo afirmar que hemos sabido construir consensos. Por ejemplo, en la actual polarización entre los gobiernos de Argentina y Brasil, Paraguay juega un rol central como mediador, contribuyendo a un diálogo constructivo.
Como dice el presidente Santiago Peña: es fácil polarizarse, pero lo difícil es mantenerse en el centro, mirando hacia adelante en lugar de inclinarse hacia la derecha o la izquierda. Esa virtud caracteriza a Paraguay. Hemos logrado estabilidad económica y social tras momentos difíciles.
Hoy, Paraguay destaca por su juventud (el 80% de la población tiene menos de 50 años y la edad promedio es de 26 años) y por sus logros económicos: el menor endeudamiento externo de América Latina, una moneda estable por 82 años (el guaraní) y el reciente logro del grado de inversión, un reconocimiento reservado para economías responsables.
Además, Paraguay es el país con la menor contribución a la emisión de gases de efecto invernadero en el mundo (0.1%) y produce el 100% de su energía de forma renovable, exportando el 80% de su generación. También cuenta con los mayores recursos hídricos de la región. Esto refleja la responsabilidad con la que administramos nuestros recursos naturales, un esfuerzo colectivo de generaciones de paraguayos.
Queremos compartir esta experiencia y, al mismo tiempo, aprender de los desafíos de otros países. Por eso estoy recorriendo el hemisferio, escuchando a gobernantes y autoridades para entender sus necesidades y prioridades.
Para finalizar, hemos hablado de por qué Paraguay y de su experiencia. Pero ¿por qué Rubén Ramírez es la persona idónea para este cargo?
Tengo la vocación y las competencias necesarias. Hablo los cuatro idiomas oficiales de la organización y he vivido en distintas regiones del hemisferio, lo que me ha permitido conocer diversas culturas y perspectivas. Entender las diferencias culturales y regionales, interpretarlas y trabajar en función de ellas es fundamental para liderar una organización como la OEA.
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El Corredor Interoceánico de Guatemala: un proyecto para transformar el comercio mundial y la integración regional
Se perfila como un proyecto de transformación para la región. Ofrece una ruta estratégica que reducirá tiempos, fortalecerá la integración mesoamericana y atraerá inversión internacional. Implica un modelo de gobernanza inclusivo y visión sostenible en su gestión.
En el ajedrez del comercio mundial, cada movimiento que ahorre tiempo, dinero y reduzca riesgos logísticos significa una ventaja estratégica para naciones enteras. Centroamérica, históricamente marcada por su condición de puente geográfico entre océanos, está a las puertas de una jugada que podría redefinir su rol en las cadenas globales: el Corredor Interoceánico de Guatemala (el Corredor). Una obra que no solo busca conectar mares, sino también abrir una nueva etapa de integración política, económica y social para toda la región.
Guillermo Catalán, Presidente del Consorcio Interoceánico de Guatemala y de Grupo ODEPAL, protagonista de este ambicioso proyecto, sostiene que este proyecto es mucho más que infraestructura. Se trata de una plataforma para reconfigurar la competitividad regional en un contexto donde las rutas marítimas tradicionales enfrentan crecientes disrupciones. “El corredor diversifica rutas y mitiga riesgos ante cuellos de botella como los de Suez, el Mar Rojo o el Canal de Panamá, que han elevado tiempos y costos del transporte. Cada día ganado en el comercio internacional impacta directamente en inventarios y capital de trabajo”, afirma Catalán, quien ha estado impulsando este desarrollo desde hace 26 años, ha sorteado todo tipo de batallas y está a un paso de alcanzar el primer hito de la obra que cambiará todo en C.A.
Un ancla para la integración mesoamericana
Más allá de la evidente eficiencia logística, el Corredor se concibe como un catalizador de integración regional. La propuesta plantea un andamiaje que une infraestructura, aduanas, seguridad y promoción de inversiones bajo una gobernanza compartida. “Este proyecto establece una agenda común mesoamericana. No es un esfuerzo aislado de Guatemala, sino un ancla que acelera la convergencia de normativas, ventanillas únicas digitales y la interoperabilidad de sistemas portuarios en toda la región”, explica el CEO.
Esa visión de integración se proyecta también en la atracción de capital. Coordinación pública y privada en torno a un mismo propósito envía señales de confianza a inversionistas internacionales, elevando el perfil crediticio de los proyectos asociados y reduciendo el riesgo país. Así, el Corredor se plantea como una plataforma no solo logística, sino también financiera.
Sectores que sentirán primero el impacto
La inmediatez del beneficio se proyecta en industrias como la logística y la manufactura exportadora, especialmente en sectores sensibles al tiempo como autopartes, agroindustria y textil-maquila. También en energía, con sistemas de monoboyas, ductos y plataformas para graneles líquidos, y en tecnologías de la información, con la expansión de data centers y redes de fibra óptica a lo largo de la franja.
“El corredor transformará al agro y a los alimentos, al brindar acceso más confiable a puertos y plataformas de frío, reduciendo mermas y mejorando los precios que reciben los productores”, señala. Se trata de una revolución silenciosa que impacta desde la gran industria hasta los pequeños agricultores.
Complementariedad y no competencia
Uno de los temas más sensibles es cómo se posiciona el Corredor frente a corredores ya existentes, como Panamá o el terrestre de Norteamérica. El entrevistado es claro en subrayar que no se trata de competir, sino de complementar. Guillermo Catalán plantea que “el Corredor Interoceánico de Guatemala no sustituye a nadie. Captura tráficos sensibles al tiempo o a los desbordes de capacidad. Es un engranaje más en un sistema global que, bien articulado, ofrece redundancia y seguridad a las cadenas de suministro”.
La clave está en la interoperabilidad multimodal: enlazar puertos, ferrocarriles y carreteras del CA-4, con trazabilidad documental digital y ventanas operativas coordinadas entre navieras y terminales. Un ecosistema que busca minimizar estadías, congestiones y costos ocultos.
Gobernanza y participación social
Una diferencia sustancial del proyecto radica en su modelo de sostenibilidad. Los más de 10,000 socios propietarios se integran como parte activa de la gobernanza, con representación en comités de seguimiento y mecanismos de transparencia. “La legitimidad social y territorial es fundamental. Miles de propietarios anclan el proyecto en la comunidad, reducen conflictos de tierra y facilitan permisos. Es un modelo de capitalismo incluyente, donde parte del valor creado retorna a los territorios mediante empleo, proveeduría local y beneficios patrimoniales”, explica.
El proyecto incluye indicadores sociales auditables y públicos, compras locales y mecanismos de participación comunitaria. Un diseño que busca blindar la legitimidad del proyecto en el tiempo.
Mirando hacia 2050
La visión de largo plazo es ambiciosa. Para mediados de siglo, el Corredor se proyecta como un tercer eje interoceánico global, junto a Panamá y el puente terrestre norteamericano. Una región con cadenas de valor más complejas, menos dependencia de la migración forzada y con un entorno de infraestructura verde e inteligente.
“Imaginamos una Centroamérica con empleo formal, infraestructura social y operaciones digitalizadas, con menor huella de carbono y mayor resiliencia. Una región que pasa de ser agrícola a convertirse en un nodo de servicios a la cadena de suministro mundial”, concluye.
La historia dirá si esta apuesta logra cristalizar. Por ahora, lo que parece claro es que Centroamérica se prepara para mover ficha en el tablero global, y lo hace con un proyecto que conjuga logística, integración y visión de futuro.
🌎 Corredor Interoceánico de Guatemala – 10 Claves
✅ Nueva ruta estratégica que reduce riesgos globales.
⏱️ Ahorro de días en logística “just-in-time”.
📈 Más competitividad para Guatemala, El Salvador y Honduras.
🤝 Integración regional con aduanas y gobernanza compartida.
💰 Atracción de inversión internacional.
🏭 Impacto en logística, manufactura, agro, energía y tecnología.
🔗 Complementa a Panamá, EE.UU., México y otras rutas actuales.
👥 Modelo inclusivo con más de 10,000 socios locales.
🌱 Proyecto sostenible y seguro.
🚀 Visión 2050: Hub interoceánico verde y digital.
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Activos digitales y tokens como garantía real: un nuevo paradigma
Por: Alisson Vanessa Arévalo Ramírez | Asociada Alta Legal
Al momento de la promulgación del Código Civil, la posibilidad de trasladar bienes tangibles a un formato intangible era impensable, por lo que no se otorgó mayor relevancia a los bienes incorporales ni a las particularidades que estos implican.
La progresiva digitalización y modernización de los procesos jurídicos y económicos ha dado paso a la creación de sistemas más eficientes, seguros y perdurables. A pesar de nuestra inclinación natural hacia lo tangible, las nuevas tecnologías permiten almacenar y transmitir grandes volúmenes de información de forma segura y accesible, favoreciendo la trazabilidad y disponibilidad global de los datos.
En este proceso, normativas como la Ley de Firma Electrónica marcaron hitos importantes; sin embargo, el marco legal aún presenta obstáculos que dificultan una transición fluida hacia modelos plenamente digitales. En este escenario, surge la Ley de Emisión de Activos Digitales, que introduce la figura de los activos digitales, que son representaciones electrónicas que pueden almacenarse y transferirse mediante tecnología de registro distribuido. Entre estos activos se encuentran los “tokens”, que pueden estar vinculados a activos del mundo real y ser transportados a un formato digital en la blockchain.
A este proceso se le conoce como “tokenización”. La Ley de Emisión de Activos Digitales reconoce que dichos activos digitales pueden ser poseídos, intercambiados, transferidos, negociados y promovidos tanto por personas naturales como jurídicas. Esto implica que estos activos (i) pueden ser objeto de apropiación y (ii) poseen un valor económico. En consecuencia, estamos ante una clara definición de un bien.
Existen diversas clasificaciones de bienes, aunque hay dos tipologías particularmente relevantes en el contexto de las garantías contractuales: (i) bienes corporales e incorporales y (ii) bienes muebles e inmuebles. La primera clasificación se basa en la capacidad de percibir o no físicamente el bien a través de los sentidos. La segunda clasificación corresponde con la capacidad del bien de ser trasladado con cierta facilidad (bien mueble) o su fijes al suelo de manera permanente o con la intención de que lo esté (inmueble).
El artículo 561 del Código Civil define como bienes inmuebles o raíces, a la tierra, los edificios y toda clase de construcciones adheridas al suelo, así como sus accesorios y los derechos reales sobre fincas urbanas o rústicas. En contraste, se consideran bienes muebles todos aquellos bienes corporales e incorporales (como ciertos derechos) que no están comprendidos dentro de la categoría de inmuebles según el citado artículo.
Los bienes incorporales están constituidos por derechos reales y derechos personales. Los derechos reales recaen directamente sobre una cosa, mientras que los derechos personales lo hacen sobre una conducta humana. Esta distinción es especialmente relevante, ya que permite establecer que no todos los bienes incorporales son necesariamente bienes muebles; su naturaleza depende del objeto sobre el cual recaen.
Lo anterior reviste especial importancia al momento de determinar la figura jurídica adecuada para constituir una garantía sobre un activo digital. Para asegurar las obligaciones, la normativa vigente contempla la posibilidad de constituir garantías sobre bienes, cuya finalidad es respaldar su cumplimiento mediante la creación de un derecho real de garantía sobre una cosa determinada. En este sentido, el ordenamiento jurídico regula de manera específica dos tipos principales de garantías reales: (i) la prenda, aplicable a bienes muebles, y (ii) la hipoteca, para bienes inmuebles.
Ahora bien, al momento de la promulgación del Código Civil, la posibilidad de trasladar bienes tangibles a un formato intangible era impensable, por lo que no se otorgó mayor relevancia a los bienes incorporales ni a las particularidades que estos implican. Sin embargo, el crecimiento sostenido del mercado de los intangibles nos obliga hoy a repensar estas categorías jurídicas tradicionales a la luz de las figuras modernas.
Como se ha mencionado previamente, no cabe duda de que al referirnos a un token estamos ante un bien intangible, ya que constituye una representación digital que no pertenece al mundo material, sino que se manifiesta como una serie de códigos interpretados por un soporte físico. En cuanto a la segunda clasificación, la distinción entre bienes muebles e inmuebles, su aplicación a los activos digitales resulta más compleja, especialmente en aquellos casos en que el token representa un bien del mundo real. Si bien puede existir una estrecha vinculación entre el activo digital y el bien físico subyacente, la relación jurídica primaria se establece entre el titular del token y el propio token, en tanto objeto de propiedad. La conexión con el bien material se configura de manera secundaria, a través de los derechos que el token confiere sobre dicho bien.
En cuanto a la primera relación, el token no se encuentra expresamente incluido en el listado de bienes inmuebles previsto en el artículo 561 del Código Civil. Sin embargo, podría entenderse comprendido dentro del ámbito del artículo 562 del mismo cuerpo legal, el cual dispone que Son bienes muebles todas las cosas corporales y los derechos no comprendidos en el artículo anterior. Por su parte, el artículo 2134 del Código Civil define el contrato de prenda como aquel en virtud del cual se entrega una cosa mueble al acreedor, con el objeto de garantizar una obligación crediticia.
En este sentido, puede inferirse que la garantía constituida sobre un activo digital adopta la forma de una prenda. No obstante, como se mencionó anteriormente, los tokens pueden representar bienes del mundo real, lo que exige considerar la relación secundaria previamente señalada. Dependiendo del derecho real que representen sobre el bien jurídico subyacente, es posible hablar de tokens representativos de propiedad mobiliaria o inmobiliaria. Conforme al artículo 567 del Código Civil, las cosas incorporales se clasifican en reales o personales, según el derecho que representen, ya sea sobre una cosa o sobre una conducta.
Por consiguiente, si se representa un derecho real constituido sobre un bien inmueble, podríamos estar frente a una hipoteca y no a una prenda. Como se mencionó anteriormente, la hipoteca es un derecho real que recae sobre bienes inmuebles para garantizar el cumplimiento de una obligación, generalmente un crédito. La ley no distingue expresamente si dichos inmuebles deben ser corporales o incorporales. Como se ha mencionado en párrafos anteriores, los bienes inmuebles también pueden estar conformados por derechos reales, como sucede con las hipotecas constituidas sobre usufructos.
Si bien, como se ha expuesto, es posible adaptar los activos digitales a los mecanismos jurídicos preexistentes, estos no resultan del todo idóneos para su tratamiento. Esto se debe a que dichos marcos fueron diseñados principalmente para bienes corporales y relaciones jurídicas tradicionales, las cuales no responden de manera adecuada a las particularidades y necesidades propias de activos intangibles como los tokens de propiedad.
Es innegable que el país ha logrado avances significativos en la tokenización de activos, especialmente en el sector inmobiliario, lo que marca una transición del mundo físico al digital y representa un importante crecimiento en este mercado. Aun así, para consolidar e impulsar aún más este desarrollo, es fundamental establecer mecanismos claros que faciliten el acceso a financiamiento para la adquisición de tokens. En este sentido, la participación activa de las instituciones financieras y de los organismos públicos competentes será fundamental.
Dichas entidades deben desarrollar e implementar mecanismos y procesos internos que se adapten a las nuevas demandas de un mercado en constante evolución. En particular, resulta crucial que cuenten con procesos internos que respondan a las nuevas demandas de un mercado en evolución y que robustezcan la validez legal con la que ya han sido revestidos los activos digitales, de modo que estos puedan ser utilizados como garantías. Actualmente, la falta de infraestructura institucional y de capacitación especializada ha limitado dicho reconocimiento, a pesar de su creciente relevancia económica.
Análisis de la sentencia emitida por la Sala de lo Contencioso Administrativo, REF. 91-22PC-SCA.
El artículo 35, inciso 4° de la Ley de la Jurisdicción Contencioso Administrativa establece, dentro de las causales para declarar la improponibilidad de la demanda, -entre otros- la presentación extemporánea de la demanda, cuando no se hubiere agotado la vía administrativa, la falta de legitimación, ausencia de objeto y la falta de presupuestos materiales.
Tal disposición jurídica ha generado dudas, en cuanto a la diferenciación entre los presupuestos procesales y materiales o esenciales, pues de la lectura efectuada a dicha disposición jurídica se denota que el legislador señala, de manera separada, la ausencia de legitimación y de objeto, respecto de la falta de presupuestos
materiales, lo que, indiciariamente, podría dar a entender al lector que se trata de supuestos de improponibilidad independientes, cuando lo correcto es afirmar que tanto la legitimación activa y pasiva, como el objeto del proceso –entre otros- forman parte de los presupuestos materiales. Es decir que los primeros constituyen la especie y los segundos el género.
En el mismo sentido podemos advertir lo establecido en el artículo 277 del Código Procesal Civil y Mercantil, de aplicación supletoria al proceso contencioso administrativo, conforme al artículo 123 de la Ley de la Jurisdicción Contencioso Administrativo, hace referencia a los presupuestos materiales o esenciales, de manera independiente a la falta de objeto, lo cual implica cierto grado de confusión al momento de aplicar la normativa por parte de los jueces o litigantes.
Sin embargo, la Sala de lo Contencioso Administrativo ha establecido, en precedente jurisprudencial reciente, que sobre la base de los artículos 35 de la LJCA y 277 del CPCM, existen diferencias entre los presupuestos de procesabilidad y los materiales.
En tal sentido, la referida Sala ha señalado que, en primer lugar, los presupuestos procesales consisten en aquellos requisitos necesarios para la existencia válida de la relación procesal y la correcta tramitación del litigio.
Así, dentro de dicha categoría pueden circunscribirse: 1) la capacidad procesal, 2) el agotamiento de la vía administrativa; 3) el plazo para deducir pretensiones, etc.
Mientras que, en segundo lugar, se encuentran los presupuestos materiales o esenciales de la pretensión, los cuales se circunscriben a aquellos elementos indispensables para lograr la emisión de una posible sentencia favorable. Por ello, la Sala considera que el núcleo de los presupuestos esenciales se centra en la vinculación jurídica existente entre las categorías jurídicas invocadas como vulneradas y los hechos denunciados por el demandante.
Correlativamente, el citado tribunal tomó a bien enlistar, de manera ejemplificativa, los presupuestos materiales de la pretensión, dentro de cuales alude a: 1) La legitimación activa y pasiva; 2) fundamentación jurídica; 3) objeto; 4) la fundamentación jurídica; 5) la posibilidad jurídica, entre otros.
Entonces, conforme a dicha postura jurisprudencial se establecen como indicadores clave para diferenciar entre los presupuestos de procesabilidad y los materiales, principalmente en que los primeros aluden a la posibilidad de instaurar un proceso jurisdiccional válido, en el que exista una correcta relación procesal; mientras que los segundos, permiten aumentar el grado de certeza y eficacia en la administración de justicia, lo que a su vez, evita la existencia de dispendios jurisdiccionales en la tramitación de procesos innecesarios.
A mi criterio, dicho precedente jurisprudencial permitirá a los jueces potenciar el derecho a la protección jurisdiccional, mediante el uso de las prevenciones, pues existirá una mayor modulación en cuanto a qué casos deberán ser declarados improponibles de forma liminar, pues conforme a la anterior postura existen elementos que son indispensables para la emisión de una posible sentencia favorable, tal es el caso de acreditar la existencia de un derecho subjetivo o interés legítimo, la correcta vinculación entre la causa petendi y el petitum, según el tipo de pretensión planteada, la existencia de una fundamentación jurídica sólida que permita subsumir los hechos alegados al derecho invocado por las partes, entre otros supuestos que deberán analizarse caso a caso.
En consecuencia, al tener claridad por parte de los aplicadores de la ley, cuáles son los elementos que constituyen los presupuestos indispensables para obtener una mayor certeza y eficacia en la administración de justicia en la tramitación de un proceso judicial, existirá una mayor flexibilización en los exámenes liminares de demandas garantizando el cumplimiento del principio pro actione de las partes procesales, pues el análisis de tales requisitos de ninguna forma debe ser riguroso, sino con el fin último de que se acredite la existencia de los presupuestos supra citados.
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Criptomonedas pueden ser objeto de garantía contractual
Por: Cesar Orlando Merino | Colaborador Jurídico, Legal+ Abogados El Salvador
En el entorno digital moderno, es técnicamente posible constituir una garantía con criptomonedas mediante contratos celebrados en plataformas especializadas que permiten la custodia de estos activos como respaldo de obligaciones como por ejemplo en varios neobancos y plataformas fintech internacionales.
En un mundo digitalizado y con el impulso que el gobierno de El Salvador le está brindado al uso de las criptomonedas y otros activos digitales, creo que es válida la pregunta: ¿qué validez tienen las criptomonedas como garantía en un contrato?
Para responder a esta cuestión, es necesario partir del concepto clásico de garantía y analizar su compatibilidad con los activos digitales. Algunos autores definen una garantía como un medio que tiene por objeto asegurar el cumplimiento de una obligación, es un contrato accesorio, porque casi siempre está atado a una obligación principal. El Código Civil regula los contratos de garantía, como la hipoteca y la prenda en los arts. 2086-2230, mientras que el Código de Comercio aborda garantías mercantiles, como el aval y la prenda mercantil. En un contexto donde los contratos digitales, gestionados mediante tecnología blockchain, están transformando las transacciones, las criptomonedas, como el bitcoin, ¿pueden servir como garantías?
La autonomía de la voluntad de las partes es un principio fundamental del derecho de contratos, que permite a las personas crear normas contractuales dentro de los límites de la ley. En este sentido, si bien nuestro ordenamiento jurídico no regula explícitamente la criptomoneda como objeto de garantía, las partes pueden pactar libremente su uso como tal, siempre que el contrato no contravenga disposiciones imperativas ni el orden público.
Este principio permite interpretar que, mientras exista acuerdo entre las partes y un objeto lícito y determinado, el contrato puede tener validez plena. De este modo, el Bitcoin y otras criptomonedas puede ser considerado como un bien susceptible de garantizar una obligación, al menos desde una perspectiva obligacional y contractual.
En el entorno digital moderno, es técnicamente posible constituir una garantía con criptomonedas mediante contratos celebrados en plataformas especializadas que permiten la custodia de estos activos como respaldo de obligaciones como por ejemplo en varios neobancos y plataformas fintech internacionales, como Nexo, BlockFi (antes de su quiebra), Ledn o Binance Loans, que permiten a sus usuarios obtener préstamos en dólares o stablecoins depositando bitcoin u otras criptomonedas como garantía.
Estas plataformas emplean contratos inteligentes y wallets en custodia multi-firma o en escrow, donde los bitcoins quedan inmovilizados mientras dura la obligación. El préstamo se otorga sin necesidad de evaluación crediticia que todos los bancos realizan, ya que el colateral digital respalda completamente la operación. Si el usuario incumple el pago o si el valor del bitcoin cae por debajo de un umbral pactado, la garantía se liquida automáticamente para cubrir la deuda.
Este modelo ya está siendo replicado por neobancos con presencia en América Latina, como Buenbit, Bitso o Lemon Cash, que permiten acceder a productos financieros como créditos, tarjetas o incluso adelantos salariales, utilizando criptomonedas como respaldo. Aunque aún no se ha consolidado una práctica similar en El Salvador a través de bancos supervisados por el sistema financiero, nuestro marco legal al impulsar el bitcoin brinda una oportunidad para desarrollar un sistema propio de garantías digitales con sustento normativo y contractual.
Este ejemplo muestra que el uso de criptoactivos como garantía no es una simple teoría, sino una realidad operativa que los sistemas jurídicos deberán abordar ya sea mediante reformas legales o a través del fortalecimiento de los contratos privados.
Es posible usar criptomonedas como garantías en contratos digitales en El Salvador. El proceso es claro, aunque requiere pasos precisos. Primero, se selecciona una plataforma confiable que ofrezca préstamos respaldados por criptomonedas, estas plataformas deben permitir depositar bitcoins o alguna otra moneda como garantía en una billetera digital, especificando en un contrato la cantidad de criptomonedas, su valor estimado, y las condiciones del préstamo (monto, duración, tasa de interés). El préstamo puede recibirse en moneda fiduciaria, como dólares, o en stablecoins, como USDT. Los bitcoins quedan en custodia, generalmente en una billetera en escrow (billetera en escrow es un monedero digital controlado por un contrato inteligente o un tercero, que retiene los fondos hasta que se cumpla lo pactado), hasta que se pague la deuda, momento en que se devuelven al deudor.
Los contratos de préstamos deben ser claros y estipular la naturaleza, frecuencia, valor y forma de los pagos, que pueden ser en dinero o criptomonedas, semanales o anuales, con tasas fijas o variables, cobrados automáticamente o pagados manualmente. Los prestamistas deben tomar un interés de seguridad de primer rango en la criptomoneda, vinculándola mediante contrato y perfeccionándose por posesión (transferencia a una billetera del prestamista), control (acceso a la clave privada) o custodia por un tercero.
Usar criptomonedas como garantías ofrece beneficios significativos. Primero, permite liberar liquidez mediante el uso de criptomonedas como garantía para obtener un préstamo, sin vender los activos. Segundo, los contratos inteligentes determinan tasas de interés, retienen criptomonedas, automatizan pagos, liquidan la garantía en caso de incumplimiento y la liberan al finalizar el contrato, minimizando riesgos. Tercero, las plataformas ofrecen préstamos entre pares (P2P), peer-to-contract (P2C) o directos, brindando flexibilidad.
Sin embargo, los retos son notables. La volatilidad del bitcoin puede obligar a aumentar la garantía o enfrentar la liquidación. La falta de regulación específica en el Código Procesal Civil y mercantil, Código Civil o Código de Comercio genera incertidumbre sobre la ejecución de estas garantías. Los riesgos tecnológicos, como ciberrobo, estafas de phishing o bifurcaciones de blockchain, además de los riesgos tecnológicos, como hackeos de billeteras digitales, especialmente tras varios incidentes internacionales, amenazan la protección colateral, requiriendo medidas contractuales para salvaguardar el acceso. La rapidez e irreversibilidad de las transacciones en blockchain complica la ejecución, exigiendo contratos inteligentes que automaticen la liquidación. Aunque la Ley Bitcoin permite el uso privado de criptomonedas, los acreedores necesitan plataformas con una mayor seguridad. Es posible usar criptomonedas como garantías, pero requiere contratos bien diseñados y confianza en la tecnología para mitigar riesgos.
La volatilidad del bitcoin exige contratos claros y plataformas seguras con medidas como autenticación de dos factores. En resumen, es posible implementar estas garantías, pero requiere precisión en el diseño contractual.
Es posible usar criptomonedas como garantías, pero requiere contratos bien diseñados, valoración precisa y confianza en la tecnología para mitigar riesgos y aprovechar la innovación.
El uso de criptomonedas como garantía en El Salvador si es una posibilidad real y cada vez más viable, sustentada en la autonomía de la voluntad de las partes y en la innovación tecnológica. No obstante, su eficacia práctica y seguridad jurídica dependen en gran medida del diseño del contrato, la claridad de sus cláusulas y el desarrollo futuro de nuestro ordenamiento jurídico. Otro punto que destacar es que, si bien no cumplen con todos los principios clásicos de las garantías, las criptomonedas pueden ser como una garantía atípica y viable, especialmente en un mundo cada vez más digital y flexible.
Artículo
La debida diligencia como garantía de un correcto desarrollo inmobiliario
Por: Diego Javier Valiente | Asociado Jr Benjamín Valdez & Asociados
No solo es una herramienta esencial para los desarrolladores, inversionistas y compradores, sino que también actúa como una garantía para asegurar que los proyectos se ejecuten de forma legal, ordenada y sostenible. La importancia del sector inmobiliario puede analizarse desde tres enfoques fundamentales: el social, el económico y el jurídico.
La oferta y demanda del sector inmobiliario en nuestro país ha sido, históricamente, un área de gran interés tanto para el ciudadano común como para los agentes económicos. En los últimos años, el crecimiento de los desarrollos urbanísticos ha cobrado un protagonismo evidente, debido a un aumento en la necesidad de vivienda, la expansión de zonas comerciales, así como el auge de la inversión nacional y extranjera en este sector.
Esta evolución ha dado lugar a la construcción de diversos proyectos habitacionales, como torres de apartamentos y residenciales, así como centros comerciales de mediana y gran escala.
En este contexto, la figura de la debida diligencia adquiere una importancia vital como mecanismo preventivo, correctivo y organizativo dentro del proceso de un desarrollo inmobiliario. No solo es una herramienta esencial para los desarrolladores, inversionistas y compradores, sino que también actúa como una garantía para asegurar que los proyectos se ejecuten de forma legal, ordenada y sostenible. La importancia del sector inmobiliario puede analizarse desde tres enfoques fundamentales: el social, el económico y el jurídico.
Importancia desde el punto de vista social
Desde una perspectiva social, el desarrollo inmobiliario responde a dos necesidades humanas fundamentales: el acceso a una vivienda digna y la posibilidad de participar en espacios de esparcimiento y consumo.
Importancia desde el punto de vista económico
Desde el punto de vista económico, el sector inmobiliario actúa como un motor de desarrollo. La ejecución de un proyecto inmobiliario ya sea habitacional, comercial o mixto, genera oportunidades de empleo directo e indirecto en diferentes fases: diseño, planificación, construcción y operación. Se requieren arquitectos, ingenieros, abogados, gestores ambientales, obreros, contratistas, administradores y una larga cadena de profesionales y trabajadores.
Además, una vez finalizada la construcción, estos desarrollos continúan aportando a la economía local mediante la instalación de comercios, la prestación de servicios y el pago de tributos. La debida diligencia, en este sentido, permite atraer inversión confiable y sostenible, ya que reduce el riesgo de conflictos legales, sobrecostos o paralización de obras, ofreciendo mayor seguridad jurídica y financiera a las empresas involucradas.
Importancia desde el punto de vista jurídico
Desde el enfoque jurídico, la debida diligencia asegura el cumplimiento de la normativa aplicable en materia registral, urbanística, ambiental y civil. En particular, la opción de someter ciertos desarrollos al Régimen de Condominio, regulado por la Ley de Propiedad Inmobiliaria por Pisos y Apartamientos, representa una herramienta fundamental para ordenar el uso de cosas privativas y comunes, garantizando de esta manera la convivencia en espacios compartidos.
Uno de los principales beneficios de este régimen es la posibilidad de establecer un reglamento de administración que regule el uso de áreas comunes, la conservación del inmueble y las obligaciones de los copropietarios como el pago de cuotas para el mantenimiento del condominio. Todo esto fortalece la autosuficiencia del proyecto, previene conflictos y promueve la estabilidad jurídica de la comunidad que habitará el desarrollo.
De esta manera, el cumplimiento de una debida diligencia exhaustiva desde el inicio del proyecto constituye una garantía real de que el desarrollo inmobiliario será ejecutado de forma ordenada, apegado a la Ley y acorde a los intereses tanto del desarrollador como de los futuros propietarios.
Por lo anterior, se hace menester preguntarnos: ¿Cómo garantizar el correcto desarrollo de un proyecto inmobiliario?
La aplicación de una debida diligencia plantea las bases para el inicio de un proyecto urbanístico, lo cual implica realizar una investigación exhaustiva, previa a cualquier inversión o desarrollo de proyectos inmobiliarios. Este proceso no solo busca detectar riesgos legales, financieros o técnicos, sino también garantizar que el proyecto sea viable, seguro y conforme a la Ley. A continuación, se mencionan algunos de los puntos a tomar en cuenta antes de dar inicio a un desarrollo:
Revisión registral y análisis del tracto sucesivo
El primer paso a seguir es realizar una investigación registral detallada del inmueble ante el Registro de la Propiedad Raíz e Hipotecas del Centro Nacional de Registros. Esto permite verificar:
• La titularidad del bien inmueble: que quien se presente como vendedor sea efectivamente el propietario.
• El tracto sucesivo: analizar los antecedentes del inmueble para detectar posibles irregularidades o interrupciones que puedan afectar la legitimidad del título.
• La existencia de gravámenes o limitaciones: hipotecas, embargos, anotaciones preventivas, usufructos, servidumbres o cualquier otro tipo de afectación que condicione el uso o disposición del inmueble.
Esta revisión evita adquisiciones defectuosas y problemas a futuro cuando se quiera iniciar con el proyecto, de igual forma, asegura que el inmueble pueda ser transferido sin problemas, un aspecto importante para cualquier desarrollo.
Diagnóstico técnico y factibilidades del terreno
Desde el punto de vista técnico, se debe realizar un estudio del suelo, incluyendo:
• Análisis topográfico: para determinar la viabilidad de la construcción.
• Factibilidad hídrica, eléctrica y de saneamiento: verificar que existan o puedan instalarse conexiones a servicios básicos.
Este conjunto de estudios asegura que el terreno no solo sea jurídicamente viable, sino también constructivamente apto y en cumplimiento de la normativa ambiental.
Verificación de la situación fiscal y catastral
Es crucial revisar la situación tributaria y catastral del inmueble, incluyendo:
• El pago de impuestos, tasas y/o contribuciones especiales municipales.
• La actualización catastral del inmueble ante el Instituto Geográfico y del Catastro Nacional del Centro Nacional de Registros.
Esto garantiza que la transacción se realice de forma transparente y que no haya obligaciones fiscales pendientes que puedan generar contingencias, asimismo, asegura la presentación y aprobación de planos ante la institución antes mencionada.
Conclusión
Definitivamente nuestro país está apostando por la inversión en el sector inmobiliario, razón por la cual se han aprobado nuevas leyes que promueven su desarrollo, tales como la Ley de Creación de la Dirección de Ordenamiento Territorial y Construcción y las Disposiciones Especiales para la Promoción y el Otorgamiento de Incentivos Fiscales para el Fomento del Desarrollo de Proyectos Inmobiliarios en Altura.
Esto solo refuerza el hecho de la necesidad de implementar procesos como la debida diligencia al momento de querer desarrollar un proyecto inmobiliario, puesto que no debe verse como una demora al inicio del trámite en sí, sino como una garantía integral que previene conflictos, da seguridad jurídica y promueve una inversión responsable. Cumplir con estos pasos no solo protege a quienes desarrollan y compran, sino que también contribuye al desarrollo social, económico y jurídico de nuestro país.
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