Economía

Cámara de Representantes de EEUU aprueba impuesto del 3.5 % a remesas y pasa al Senado

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La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó este jueves un amplio paquete presupuestario impulsado por el expresidente Donald Trump, el cual incluye la imposición de un impuesto del 3.5 % a las remesas enviadas al extranjero. Aunque aún debe pasar por el Senado, la medida ya genera preocupación en países como El Salvador, donde las remesas representan un pilar fundamental de la economía nacional.

El proyecto de ley fue aprobado por una estrechísima mayoría de 215 votos contra 214, y forma parte de un plan legislativo más amplio que incluye recortes fiscales, eliminación de incentivos para energías limpias y una expansión significativa de los recursos destinados al control migratorio.

El Salvador: economía expuesta
El Salvador depende en gran medida del dinero enviado por sus ciudadanos en el exterior, particularmente desde Estados Unidos. Según datos del Banco Central de Reserva, en 2024 el país recibió más de$8 mil millones en remesas, lo que equivale a más del 26 % del Producto Interno Bruto (PIB). Se estima que alrededor del 25 % de los hogares salvadoreños dependen directamente de estos envíos para cubrir necesidades básicas como alimentación, vivienda, salud y educación.

Reacción regional: entre celebración y cautela
Mientras en El Salvador y otros países centroamericanos se evalúan los posibles daños económicos, en México la noticia fue recibida con satisfacción. El embajador mexicano en Estados Unidos, Esteban Moctezuma, celebró que la tasa final del impuesto fuera reducida al 3.5 %, calificándolo como “un resultado positivo para los migrantes”.

La reducción de la tasa fue clave para conseguir el respaldo necesario dentro del Partido Republicano, donde existía resistencia entre los sectores más moderados a aprobar un gravamen elevado sobre el dinero enviado por trabajadores migrantes.

Impuesto a remesas: impacto desigual
Aunque todos los países receptores de remesas se verán afectados, el peso del impacto varía según la dependencia económica de cada nación. En el caso salvadoreño, el flujo constante de remesas ha sido crucial no solo para las familias, sino también para mantener la estabilidad del consumo interno y el sistema financiero.

Economistas locales advierten que el impuesto podría traducirse en una reducción en la cantidad neta de dinero recibido, o bien en mayores esfuerzos de los migrantes por compensar la deducción aumentando sus envíos. Sin embargo, esta segunda opción depende de la capacidad económica de los remitentes, muchos de los cuales trabajan en empleos con ingresos limitados.

Un proyecto con múltiples frentes
Además del impuesto a las remesas, el paquete legislativo incluye la expansión de las políticas migratorias de Trump. Se contempla la contratación de decenas de miles de nuevos agentes fronterizos y la capacidad para deportar hasta un millón de personas por año. Estas disposiciones podrían afectar directamente a la comunidad salvadoreña en Estados Unidos, compuesta por más de 2.3 millones de personas, muchas de ellas en situación migratoria irregular.

La aprobación de la medida aún no es definitiva. El Senado de Estados Unidos deberá debatir y votar el proyecto antes del 4 de julio. Dado que los demócratas cuentan con 45 escaños y dos independientes que suelen votar en bloque con ellos, se espera una fuerte disputa política que podría alterar o incluso frenar algunos de los puntos más controversiales de la iniciativa.

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