Economía
Acuerdo comercial El Salvador–EE. UU.: inversiones, energía y defensa marcan la nueva agenda bilateral
El Acuerdo de Comercio Recíproco entre El Salvador y Estados Unidos redefine la relación económica y estratégica entre ambos países, con compromisos que abarcan inversión extranjera, energía, defensa y cooperación fiscal. El documento oficial, publicado por el Gobierno estadounidense, detalla los alcances de este entendimiento y los compromisos asumidos por la administración salvadoreña.
Uno de los puntos centrales del acuerdo es la eliminación del arancel base del 10 % que Estados Unidos impuso en abril de 2025 a las exportaciones salvadoreñas. La exoneración beneficia a un grupo específico de productos y favorece, principalmente, a los sectores textil y de confección, agrícola e industrial, considerados claves para el comercio bilateral y la generación de empleo.
En materia de inversiones, El Salvador se compromete a permitir y facilitar la participación de capital estadounidense en actividades relacionadas con minerales y recursos energéticos críticos. El acuerdo abre la puerta a inversiones en exploración, extracción, refinación, procesamiento, transporte, distribución y exportación de estos recursos estratégicos.
El texto también establece que los inversionistas de Estados Unidos deberán recibir un trato “no menos favorable” que el otorgado a los inversionistas nacionales en áreas como generación de energía, telecomunicaciones, transporte e infraestructura. Este compromiso se enmarca en las normas del derecho internacional y en las disposiciones del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos (CAFTA-DR).
Como contrapartida, la Administración de Donald Trump se compromete a canalizar financiamiento para sectores considerados críticos en El Salvador, a través del Banco de Exportación e Importación de Estados Unidos (EXIM Bank) y la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC), en coordinación con socios del sector privado. Además, el acuerdo señala que El Salvador facilitará iniciativas privadas que promuevan inversiones de nueva creación y generación de empleo en territorio estadounidense.
Cooperación en defensa y seguridad
El capítulo de defensa contempla un trabajo conjunto para agilizar y mejorar el comercio de bienes y servicios relacionados con este sector. El Salvador asume el compromiso de cooperar con Estados Unidos en temas de seguridad y de regulación del comercio de tecnología y bienes considerados sensibles para la seguridad nacional.
El documento precisa que, si Washington considera que El Salvador colabora de manera efectiva para atender desafíos comunes en seguridad nacional y económica, esa cooperación podrá ser tomada en cuenta al aplicar leyes y regulaciones sobre controles de exportación y otras medidas similares.
Energía nuclear y compromisos fiscales
Aunque El Salvador se encuentra en una fase inicial en materia de energía nuclear, el acuerdo incluye lineamientos claros. El país centroamericano se compromete a adquirir reactores nucleares, barras de combustible, uranio, tecnología, materiales y servicios asociados únicamente de países que no representen riesgos para la seguridad nacional.
En el ámbito fiscal y aduanero, el acuerdo establece que ambas partes firmarán un convenio de cooperación contra la evasión de derechos dentro de los 60 días posteriores a su entrada en vigencia. El acuerdo comenzará a aplicarse cinco días después de que ambos gobiernos se notifiquen por escrito tras completar sus procedimientos legales internos.
Asimismo, El Salvador se compromete a colaborar si Estados Unidos adopta medidas fronterizas para enfrentar prácticas de arbitraje regulatorio que afecten a trabajadores o empresas estadounidenses. El texto también prohíbe la imposición de impuestos al valor agregado que discriminen a empresas de Estados Unidos, así como la aplicación de impuestos a servicios digitales u otros tributos de naturaleza similar.
Con estos compromisos, el acuerdo comercial entre El Salvador y Estados Unidos consolida una agenda que combina apertura económica, cooperación estratégica y alineamientos en seguridad, con impactos directos en comercio, inversión y política energética.


