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Entrevista a Claudia Cristiani sobre anteproyecto archivado de educación y sexualidad responsable

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La semana pasada, varias ciudadanas presentaron en la Asamblea Legislativa el anteproyecto  “Ley de Educación en Afectividad y Sexualidad Responsable”,  pero el pasado lunes, la Comisión de Educación y Cultura de forma unánime dio por no favorable la pieza de correspondencia y se archivó seis meses.

El objetivo de dicho anteproyecto era incidir en la solución de una problemática seria e importante. Esta afecta de forma directa a la niñez, adolescencia y a la sociedad.

Para hablar sobre esta decisión de la comisión de educación, entrevistamos a Claudia Cristiani quien fue una de las ciudadanas que colaboró con dicho anteproyecto.

¿Qué percepción tiene de que forma unánime hayan votado para archivar la propuesta?

Pues, la percepción que tengo es que están alejados de las necesidades del pueblo. Creo que no tienen la capacidad de identificar cuando un problema es serio, que está afectando una gran mayoría y que tiene implicaciones para toda la sociedad. Piensan más en términos de las personas a las que le deben y que están jerárquicamente más arriba que ellos y que dictan de alguna forma qué se hará y qué no. Falta de humanidad. Digamos, desde la irresponsabilidad que esto implica como servidores públicos, representantes de la población, hasta su falta de capacidad de identificar a este sector de la población que requiere de una atención inmediata y urgente, y no son capaces ni de discutirlo.

Se puede ver de diferentes maneras. Yo entiendo ese temor, es válido si tú tienes una perspectiva de desconfianza hacia el Estado. Y efectivamente, la ley o anteproyecto que se presentó le daba la potestad al Estado de impartir esa materia en todas las escuelas del país, sea pública o privada.

Desde antes de archivarse un diputado ya había dicho que lo haría. 

Al menos el Frente nunca la firmó. Nunca le dio iniciativa de ley y se opusieron desde el inicio. En realidad, a mí la oposición no me sorprende, ni veo con malos ojos a quien se opone a la propuesta. Lo que no me parece y creo que no está bien, especialmente de las personas que trabajan en la Asamblea Legislativa, es que no reconozcan su responsabilidad de discutirlo. Porque una cosa es oponerse y tener argumentos en contra del anteproyecto, no de la idea, si no del anteproyecto. Si a ti no te parece, tienes que argumentar por qué no te parece y proponer una alternativa porque el problema es real y afecta a una gran mayoría.

¿Piensa volver dentro de 6 meses a presentar el anteproyecto?

Mira, como no nos hemos reunido con las demás personas que están incluidas en esto, no te podría decir una respuesta. Mi interés es que sí se vuelva a presentar, no necesariamente la misma, porque como te digo a mí lo que me interesa es que se discuta y se proponga la mejor solución posible, eso pasa al revisar el anteproyecto y a lo mejor presentar otro. Mi interés personal es que se continúe trabajando en este tema y lleguemos a una propuesta de solución.

¿Hay que impulsar más la Lepina?

Eso es lo que intentaba hacer el proyecto, poner sobre la mesa la necesidad de atender ese mandato que ya esta en la legislación, porque definitivamente no lo estamos haciendo y es urgente.

¿Por qué considera usted que era necesaria una ley de educación en la efectividad y sexualidad responsable?

Porque estamos desbordados con la problemática que se enfrentan los niños, niñas y jóvenes. Los niveles de violencia sexual y física, producto de patrones socioculturales que tienen que ver con la dominación de otros, son inaceptables desde cualquier punto de vista.

La cantidad de embarazos precoces que hay en el país, la cantidad de uniones de menores que en su gran mayoría son forzadas, también es inaceptable. Incluso, se pasó una ley que prohíbe estas uniones legalmente, pero no significa que no sigan ocurriendo. Todos esos que responden, principalmente a patrones socioculturales, solo pueden ser modificados a través de conocimiento, enseñándoles que hay otras formas de actuar y de hacer las cosas.

¿Cómo convencer a esta sociedad que está bien cerrada al tema?

Creo que hay que dimensionar la cantidad de personas que se oponen, porque la mayoría de las personas que no se oponen no se expresan. Y yo he recibido más señales de apoyo a la propuesta que mensajes de oposición. Los que se han opuesto y quiero decirlo porque en su mayoría son hombres, son unos cuantos. Estos hombres hablan mucho y son bien agresivos, se expresan en todos lados y tiene acceso al poder, logran incidir de forma directa en las decisiones que se toman en la Asamblea y parece que son la mayoría, pero no lo son, al menos esa es mi impresión.

A ¿qué cambios se refiere con las concepciones psicopedagógicas que menciona el anteproyecto?

Sí, eso está ahí para especificar que tiene ser actualizado, que tiene que basarse en conceptos psicopedagógicos, que no podemos utilizar conocimientos de hace 40 años para impartir una materia, son lineamientos generales para los contenidos que se deben generar.

Eso incluye preparar a los docentes, ¿verdad?

Sí, y a los padres de familia, porque ese es uno de los argumentos en contra del anteproyecto que, esa es una materia que deben impartir los padres. Evidentemente, los padres en su gran mayoría y por las razones que sean, no han tenido la capacidad de educar a sus hijos en este sentido.

Entonces, no solo no podemos depender de que va a ser dentro del hogar donde se van a impartir esta materia, los conocimientos y las habilidades al respecto, sino que tenemos que apoyar a las madres, padres y cuidadores, porque sabemos que las familias nucleares en el país son una minoría. Así, podemos lograr que estas personas se formen y puedan participar de manera más activa y más positiva en la formación de los hijos. El anteproyecto incluye ambas cosas, incluye la formación de los padres y las capacitaciones de los maestros.

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